sábado, 12 de mayo de 2007

La reina que nunca lo fue, quiere “televisión blanca”

El artículo anterior fue dedicado al ejercicio del periodismo, y sus excesos. Ahora nos referiremos a quienes atacan a la prensa, la que por más que se comporte, a veces, de manera desordenada en el afán de conseguir la noticia, también merece respeto.

La señora Gisela Valcárcel se cree con derecho a exigir cosas, como televisión blanca, y respeto al derecho a la intimidad. Parece que no entiende que ya no está en la pantalla chica, ya pasó de moda. Sin embargo, alucina aún que es la reina. Por eso que maltrató a un fotógrafo, que, pese a que se haya portado malcriado, no ameritaba los insultos y la bajeza de quien se cree un manto de moralidad.

Sin embargo, insiste. Ha anunciado que encabezará una marcha contra la televisión nociva, y que para ello, convocará a muchos personajes de la farándula. Su objetivo es presionar a los anunciantes de publicidad para que ya no anuncien en programas como el de Magaly Medina, entre otros.

Más allá de las discrepancias con Magaly, creo que los anunciantes son libres de poner sus avisos donde crean conveniente. Si les resulta viable y conveniente, lo seguirán haciendo. Existe el derecho de hacer negocio donde uno lo estime pertinente, y también de dejar de hacerlo donde ya no conviene. Esto último se produciría si el programa de Magaly bajara sus bonos, cosa que inevitablemente pasará. Porque todo tiene su final, y algún día, tendrá que cerrar su programa. Pasará de moda, como sucedió con Laura Bozzo.

Gisela no tiene autoridad moral para pedir tal propósito. Ella cree que es una persona moral y decente, que todo lo ha logrado con decencia. Sin embargo, su pasado la condena.

¿Acaso no recuerda cuando hacía su “Aló, Gisela” y en una de esas, el cantante venezolano Guillermo Dávila apareció encima de ella? No soy moralista, pero aquel programa se transmitía de mediodía, y los niños deben evitar ver ese tipo de imágenes mientras sean niños (después podrán ver todo lo que quieran) Y sus últimos programas, ¿acaso eran culturales, científicos, didácticos? ¡No! De ninguna manera. Se hizo sonoramente conocido el caso de aquel muchacho que le faltó el respeto y la insultó (ni su nombre recuerdo). ¿No recuerdan “La casa de Gisela”, una burda copia de “Gran hermano”? ¿Acaso todo esto es “televisión blanca? Háganme el favor. Por supuesto que no.

Por último, no olvidemos (porque en el Perú somos muy olvidadizos, eso sí es una “virtud” nuestra) que la “honorable” señora Gisela Valcárcel fue a pedirle un favor nada menos que al siniestro ex asesor presidencial, Vladimiro Montesinos, acaso el hombre más corrupto de nuestra historia. Le rogó que hiciera todo lo posible porque no se publique el famoso libro de su ex pareja, Carlos Vidal, titulado “La Señito”, donde narraba episodios de la relación que mantuvieron. Acudió hasta la misma salita del SIN, esa misma donde se cometieron los más escandalosos actos de corrupción. Acudió ante casi el demonio mismo ¿A cambio de qué? No lo sabemos. Y así se la pega de moral.

Por eso, esto es una hipocresía de quien se cree algo que nunca fue. Su presencia en la televisión también fue pura basura. Es lo mismo que Magaly: es como si el sapo le dijese al cocodrilo que es hocicón, cuando también lo es.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Cuando la prensa se convierte en chongo


La prensa es la más noble de las profesiones, y el más vil de los oficios. Frase recontra “refrito”, palabra que en el argot periodístico significa que es algo que ya se sabe. Que ya se conoce.

Hablemos de la segunda parte de la frase, “la más vil de los oficios”. Se convierte en esto la prensa cuando un periodista se enfrenta a riesgos a cambio de una buena labor, en la búsqueda de la información, y en la publicación veraz de la misma, aún a costa de los peligros del poder económico y político, que muchas veces ha querido acallar a la prensa independiente, como ha ocurrido muchas veces en el Perú, siendo lo último en la época de Alberto Fujimori.

Pero también se vuelve el más vil de los oficios cuando, en una defensa equivocada de la libertad de prensa, se incurren en excesos lamentables, que lindan con el escándalo y lo chabacano, lo cursi, lo que embrutece al pueblo. Esto es lo que ocurre con el programa de televisión de Magaly Medina, quien a diario nos muestra la podredumbre y lo más estupidizante que pueda haber en la farándula, como pleitos sin importancia entre vedettes, futbolistas o artistas que fuman o toman, entre otros. Muchas veces, sus “urracas” se han valido de métodos como el esconderse, que hasta cierto punto es válido, para poder sacar una grabación o una imagen comprometedora.

Pero lo ocurrido con Gisela Valcárcel (quien no es santa de mi devoción) traspasa los límites del respeto y la cordura. No justificamos para nada la actitud de Gisela, es censurable su reacción y casi agresión al fotógrafo que la estaba acosando. Pero tampoco avalamos la falta de respeto en que incurrió, insistiendo en obtener fotografías cuando la aludida ya no quiere.

El periodista debe hacer su máximo esfuerzo en obtener la información. Eso es lo que le da de comer. Sin información, no se vende. Pero si su fuente de información se niega, entra a tallar el derecho al respeto a la libertad de no expresión de la fuente. Porque la libertad de expresión es derecho también a no expresarse.

Todo lo contrario de esto es lo que practica la supuesta “prensa” que hace Magaly. Y cree que tiene toda la razón, con derecho a insultar y menospreciar el trabajo de otros colegas. Se cree la perfecta, la que nadie le puede decir nada. Y transmite esa misma idea a sus dirigidos: por eso se comportan como se comportaron con la nada carismática Gisela. U otros perseguidos por sus cámaras, sean de televisión para su programa o de foto para su revista.

Ella cree que su reinado no tendrá fin, que es todopoderosa en la televisión, pero como dijera el gran Héctor Lavoe, todo tiene su final. Nada dura para siempre.

Ya cayó Laura Bozzo, buena noticia. Sólo falta que caiga la urraca para que se limpie por fin la televisión del país.

lunes, 7 de mayo de 2007

Ségolène es la ganadora


Nicolás Sarkozy se ha convertido en el nuevo presidente de Francia. Logró la victoria en la segunda vuelta de las elecciones generales del país europeo, con el 53 % de los votos, y sucederá al actual mandatario galo, Jacques Chirac, por cinco años. La continuidad de las políticas neoliberales está asegurada en esta nación en la que, paradójicamente, nacieron pensadores que propusieran volares como la libertad y la justicia.

Al otro lado, quedó Ségolène Royal, la candidata socialista, con 47 % de los votos. Muchos aseguran que esto traerá una gran crisis en las canteras del Partido Socialista francés, que sufre su tercera derrota consecutiva, luego de que su gran caduillo, François Miterrand, dejara la presidencia en 1995.

Pero, más allá de las cifras, Ségolène es la gran triunfadora. Primero, porque logró imponerse en su propio partido, pese a los prejuicios que existían a los interiores de este, tanto ideológicos como culturales, más específicamente expresados en el machismo. Los pesos pesados del partido creyeron que se impondrían fácilmente, pero Ségolène los aplastó con el 60,6 % de los votos en las elecciones primarias del PS.

Luego, rompió con la tradición masculina. Otras candidatas mujeres habían pasado desapercibidas en otros comicios presidenciales pero Ségolène, la nueva “princesa” del socialismo francés, comenzó a hacerse notar desde que se proclamó su candidatura. Incluso estuvo delante en los primeros sondeos; lamentablemente la campaña contra su imagen, por ser mujer, conviviente (no se casó con su pareja, François Hollande, presidente del PS), y socialista. Aún así, pasó a la segunda vuelta, pese a quienes decían que François Bayrou, postulante centrista, la desplazaría de esta instancia, o de los más recalcitrantes que querían que Jean Marie Le Pen, el racista y xenófobo candidato de ultraderecha, pasara a la segunda vuelta como lo hizo sorpresivamente en el 2002. Si estos candidatos hubieran pasado, el triunfo de Sarkozy hubiera sido más holgado. Pero Ségolène fue la que pasó y lo hizo sufrir hasta el final.

Por último, si bien es cierto algunos analistas consideran que se viene una hecatombe al interior del PS francés, lo cierto es que es la ocasión en que más cerca estuvieron de la presidencia desde 1995, año en que el partido dejó el poder en Francia. Ese año, Lionel Jospin ganó en la primera vuelta con 23 %, perdió en la segunda con 46 %: era evidente que 14 años en el poder habían desgastado al PS. En el 2002 fue más traumático: Jospin quedó fuera de la segunda vuelta, detrás del polémico Le Pen, al obtener 16,18 % contra 16,86 del ultraderechista, debido a la desidia de los izquierdistas radicales, que prefirieron abstenerse. Esto ocasionó que se retirara de la política.

Con Royal, se estuvo más cerca, e incluso, el PS puede tomar un nuevo aire. Además, no todo está perdido, pues en junio son las elecciones legislativas, y pueden tomar un importante lugar como oposición al continuismo de Sarkozy.

Royal perdió en los números, pero no en el proceso histórico. Esta derrota no constituye el final: puede ser el comienzo de una nueva forma de hacer política en Francia, y dentro de su partido, el cual es considerado atrasado en comparación con sus pares socialistas del resto de Europa.

sábado, 5 de mayo de 2007

País deportivo desmemoriado

El pasado 2 de mayo falleció Juan Valdivieso, considerado por aquellos que están en la base 8 como el mejor arquero que ha dado el fútbol peruano. Fue el último sobreviviente de los primeros mundialistas peruanos de 1930, de los olímpicos de Berlín 1936, y de los primeros campeones sudamericanos de 1939. Se ganó el apelativo de “Mago”, debida a su extraordinaria capacidad para detener penales.

También se destacó por sus campañas en Alianza Lima, con el que fue campeón en cinco oportunidades. Una vieja gloria de nuestro fútbol, a la avanzada edad de 96 años (le faltaban pocos días para llegar a los 97), se había ido. El último de los mohicanos de nuestro balompié había emprendido el viaje sin retorno.

Sin embargo, en los periódicos limeños, sólo se puso notas pequeñas y escondidas al interior de sus páginas sobre este hecho. La televisión, ni siquiera puso imágenes ni reportajes acerca de esto.

La Federación Peruana de Fútbol no realizó ni un minúsculo homenaje al “Mago”. Lo mismo Alianza Lima, supuestamente su segunda casa. En los partidos amistosos que jugaron los chicos de la Sub-17 contra su similar de Honduras, los “jotitas” debieron aparecer por lo menos con su crespón, y mínimo el árbitro debió dar un minuto de silencio por la muerte de este personaje del fútbol peruano. Aunque muchos no lo sepan.

Esto es una muestra clara de que nuestro pueblo futbolero es desmemoriado. O quizás los viejos no transmitieron a sus generaciones posteriores quienes fueron los primeros cracks de nuestro fútbol. Preferimos mirar fenómenos pasajeros, como la Sub-17, o hace unos años Cienciano, y no aquellos que lograron cosas con continuidad.

El fútbol peruano vivió una de sus mejores épocas en los años ’30. Se participó de una Copa del Mundo, asistimos a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde el nazismo nos cortó la viada, y logramos ganar un Campeonato Sudamericano (hoy Copa América) en Lima, allá por 1939. En ninguna década (a excepción de los ’70) se lograron tantas cosas como en esta. Además, produjo una gran generación de futbolistas: Alejandro Villanueva, Teodoro “Lolo” Fernández, Jorge “Campolo” Alcalde, Segundo “Titina” Castillo, entre otros. Y allí también figuraba el “Mago”.

Pero no se ha hecho ningún homenaje.

Una perla más: A fines de marzo, también falleció a los 70 años de edad, otra gloria de nuestro fútbol: Juan Joya Cordero. Salió de las canteras del Alianza, y fue un gran puntero de las selecciones peruanas en las décadas de los ’50 y ’60, y multicampeón con el Peñarol de Uruguay, tanto en aquel país, el continente y el mundo. Ni la FPF ni Alianza hicieron nada. En cambio, en la sede del club mirasol, en Montevideo, donde el popular “Negro el Once” destacara con gran suceso, se bajó la bandera a media asta en señal de duelo por la pérdida de uno de los que consideran uno de los grandes ídolos de su historia deportiva.

Aquí preferimos, en cambio, hacer famosas a porristas que valen un centavo, o a “amigas de todos”, y hasta homenajear a políticos que nunca hicieron nada, en vez de exaltar las figuras de quienes dejaron en alto el nombre de nuestra Patria.

PD: Desde aquí “Mago”, un gran saludo. Me hubiera gustado conocerte en persona, ¡cuántas vivencias me hubieras contado! Lo mismo para Joya, quien se fue sin que lo despidan como debiera ser.

miércoles, 2 de mayo de 2007

"Conchaya" no es la única


Parece que no solo al Ejecutivo le gusta que le descubran perlitas escondidas. Luego de los escándalos del verano que pasó, parecía que esta era la moda. Las demás instituciones del Estado, hasta el momento, estaban pasando piola. Salvo el escandalete del viaje de los congresistas a Brasil (¡por favor! ¿Quién no se divierte cuando tiene algún viaje, aunque sea de trabajo?), todo marchaba bien en el Congreso.

Pero los otorongos no se querían quedar atrás.

La congresista Elsa Canchaya, de las filas de Unidad Nacional, se ha convertido en el centro de la atención. Se descubrió que contrató a su empleada del hogar, Jackeline Simón, como asesora de su despacho. La señorita en cuestión sólo tiene formación escolar, contraviniendo el reglamento del Congreso, en el cual se establece que todo funcionario o asistente de algún parlamentario debe poseer como mínimo un título universitario. Sin embargo, se le estaba “pagando” casi seis mil soles mensuales. Es casi seguro que la tal Canchaya no le pagaba más de 600 soles, aunque los seis mil figuraran en la planilla. ¿O alguien le paga seis mil a su empleada? No es por menospreciar a la señorita Simón, ni a ninguna de las abnegadas y humildes empleadas del hogar que trabajan en muchos hogares pudientes. Pero la realidad es esa.

En buen cristiano, Canchaya habría usurpado el supuesto salario de su empleada

En su defensa, la parlamentaria argumentó que la acusaban de esto por “racismo” y que todo era falso. Se quiso agarrar de un tema que, si bien es cierto existe en nuestra sociedad, nada tenía que ver con la denuncia en su contra, que era evidente y comprobable. Al final, tuvo que reconocer la falta, aunque demasiado tarde, pues todo parece consumado.

Lo hecho por Canchaya es un grave delito que debe ser sancionado con todo el peso de la ley, para que quede un precedente. Felizmente, sus colegas congresistas ya han tomado la decisión de sancionarla, e incluso ya se habla de desaforarla. La reacción ha sido inmediata. En su propio partido, el PPC, le han suspendido la militancia.

La prensa ha puesto al descubierto otra vez las cochinadas de la gente relacionada a la política y a los sectores públicos, evidenciando que la corrupción continúa, sea del gobierno o de la oposición, y remembrando aquella famosa frase del gran Manuel González Prada, quien dijo hace 120 años que “donde se pone el dedo, sale la pus”.

Por su parte, el Congreso ha actuado bien, deslindando inmediatamente con la congresista elegida por Huancayo. Sin embargo, ¿será el único caso? Creemos que no. Y no solamente en el Congreso. En otras instituciones del supremo Estado peruano, deben ocurrir cosas similares. La prensa seguirá investigando, señores de la política. Así no les guste. Ya saben.