domingo, 14 de marzo de 2010

El caso Crousillat: pésimo y vergonzoso precedente

La semana que acaba de pasar ha sido marcada por los dimes, diretes y enredos en torno al polémico indulto al ex empresario de televisión José Enrique Crousillat, concedido por el presidente Alan García en diciembre pasado.

Todo comenzó el domingo pasado, con la declaración del recientemente electo secretario general del APRA, Jorge del Castillo, quien manifestó su desacuerdo con el indulto. Al día siguiente, Omar Quezada, quien comparte este puesto con Del Castillo, se mostró en la misma línea.

Acto seguido, vino la reacción del presidente, quien dijo que había sido "burlado". Luego, llegó el circo del ministro de Justicia, Aurelio Pastor, quien ha defendido la decisión de indultar a Crousillat hasta el último, e incluso insinuó que el gobierno investigaría las negociaciones que se hicieron en el 2001 para obtener la licitación de América Televisión, Canal 4.

Inmediatamente "saltó" el presidente del Directorio del 4, Luis Miró Quesada Valega, señalando que eso constituía un atentado contra la libertad de expresión. Acto seguido, tuvo que aparecer el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez, y el propio Alan García, para decir que el gobierno no se metería en este asunto, y que era materia que correspondía atender al Poder Judicial.

Mientras se daban todos estos dimes y diretes, lo concreto era que Crousillat ya estaba escondido. Un juez ordenó que se investigue las irregularidades en torno al indulto, como las aparecidas en los informes médicos del INPE respecto de la salud de Crousillat. E inmediatamente ordenó su captura. Pero el hombre que recibió ladrillos de dinero de Montesinos ahora está no habido.

Y para rematar, como acto final, el gobierno dejó sin efecto el indulto.

Todo esto transcurrió en una semana que acaso, en opinión del que suscribe, es la más vergonzosa que ha vivido este régimen. Incluso más que cuando ocurrieron hechos como los "petroaudios" y el "baguazo".

Porque estas idas y venidas reflejan algo más que sentirse "burlado", además de una tremenda descoordinación. Reflejan, sin duda alguna, que el gobierno buscaba algo más, y que esta rectificación tardía es una vergüenza para el país. Es un pésimo precedente, tanto en materia jurídica como la política.

Y García no sólo quedará marcado por El Frontón, la hiperinflación, los petroaudios y el baguazo. Esta será su marca más vergonzosa, cuando se escriba sobre su historia política.

No hay comentarios.: