lunes, 7 de junio de 2010

Lori Berenson y las viejas pitucas

Un grupo de vecinos de Miraflores ha mostrado su indignación debido a que la recientemente liberada (ex) terrorista Lori Berenson decidió fijar su residencia en este distrito. Sostienen que es una amenaza para la tranquilidad de su barrio, y están pidiendo al gobierno que busque otro domicilio. Muchas personas se preguntan si esta misma gente que protesta por este hecho, tendría la misma actitud si es que la señora Berenson hubiera decidido trasladarse a otros lugares más modestos, como Comas, San Juan de Lurigancho o Villa El Salvador.

Está claro que no la hubieran tenido. Ni les importaría. Los antecedentes tienen peso. Durante todo el período de la violencia política en nuestro país, toda nuestra Lima (con Miraflores a la cabeza) fue indiferente a lo que sucedía en el interior, en zonas como Ayacucho o la denominada "ceja de selva". Los aniquilamientos selectivos y el fuego cruzado entre el Ejército y los movimientos subversivos, hechos que se vivieron con mucha intensidad en los Andes, fueron cosas que no se vivieron en la capital, aunque no dejaban de causar terror los apagones y los cochebombas.

Pese a ello, Lima nunca se interesó por la violencia atroz que se vivía en provincias. Hasta que ocurrió lo del atentado en la calle Tarata (fue triste lo que sucedió, recordar las imágenes de ese suceso es horrible), precisamente en Miraflores, para que la capital voltee sus ojos. Este fue un pretexto para agarrarse del lamentable suceso, y erigirse como "bastión" de la lucha contra la subversión. Cuando el verdadero bastión, personalmente, es Ayacucho con sus rondas campesinas.

Por eso es que esta actitud de demandar linchamiento y venganza, cual jauría o turba, es sumamente hipócrita. Debemos recordar que en Miraflores está con detención domiciliaria uno de los protagonistas del "faenón": nada menos que Alberto Quimper, alias "don Bieto". Ya hace casi dos años que este señor está detenido en su casa, y nadie en este barrio dijo algo, ni mostró su indignación de la misma manera por su presencia. Pero la corrupción es acaso tan generalizada en el Perú, que parece no indignarnos.

Esta gente no sólo muestra su cultura de la jauría y la turba, sino también su ignorancia, personificada en su alcalde, Manuel Masías, quien dijo que Berenson tenía que ver con lo que ocurrió en Tarata, cuando este suceso fue responsabilidad de Sendero Luminoso. Y otro detalle: Este atentado ocurrió en 1992. Berenson llegó al Perú en 1994 para colaborar con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Y algunas vecinas diciendo que "esa mujer no va cambiar, porque la ideología ya está en sus genes". Como si la ideología se transmitiera sexualmente. Con ese criterio, Aldo Mariátegui sería marxista como su célebre abuelo.

Por último, la señora Berenson cumplió su condena de acuerdo a ley. Y está con libertad condicionada (ojo), hay cosas que ella no podrá hacer; de lo contrario volverá a prisión. Pero parece que la gente que se supone, es más civilizada y educada, no comprende eso, y se comporta como bárbara y troglodita.

Todo esto es muestra de que aún existen temores y viejas heridas que aún no cierran, y que la sociedad peruana está muy lejos de la reconciliación, debido a que ciertos sectores no lo desean así.

1 comentario:

Silvia Díaz dijo...

Muy cierto, pero poco conocido para los miraflorinos que protestan