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miércoles, 8 de junio de 2011

Ollanta llegó

Tras largos cinco meses, la intensa campaña electoral que hemos vivido ha terminado. Y quizás como no poca gente se lo imaginaba, pues a inicios de enero, gran parte de la opinión pública no daba posibilidades de victoria a Ollanta Humala, que en ese momento figuraba cuarto en las encuestas con entre 10 y 12 por ciento. El establishment parecía tranquilo, y la fiesta andaba en paz.

Sin embargo, desde ese caluroso mes de enero a este gris y otoñal mes de junio, muchas cosas cambiaron. Ollanta Humala ha ganado en una campaña electoral intensa y polarizada. Los wikileaks marcaron su primer repunte en febrero, y en marzo comenzó a ganar adhesiones, hasta lograr el primer lugar. En la segunda vuelta, sufrió el cargamontón de los medios; pero su perfil moderado, los errores garrafales de los asesores de su contendora, y la marcha anti-fujimorista del 26 de mayo, le dieron la victoria. Su gran mérito ha estado en mantener la calma y haber aprendido de los errores, tanto de estrategia como de visión política, que cometió en la elección de hace cinco años.

Seguramente Humala es consciente de que su victoria ha sido harto difícil de obtener. La campaña de demolición que enfrentó es una prueba de ello. Pero lo que viene es mucho más difícil.

Primero, porque ahora que será Presidente de la República, Humala estará en los ojos de todo el mundo. La misma prensa que se ha encargado de tirarle basura en estos meses no lo dejará tranquilo, pues es sabido que defienden grandes intereses que están detrás. Intereses que pueden venirse abajo si Humala emprende reformas redistributivas que a éstos no les conviene. En ese sentido, el nuevo Jefe de Estado deberá tener “muñeca” y paciencia para manejarse. Allí tendrá que pedir algunos consejos a Alejandro Toledo, quien luego de acceder al poder tumbándose a la mafia fuji-montesinista, sufrió un cargamontón que no le hicieron a Alan García.

Segundo, tendrá que hacer alianzas en el Congreso. Perú Posible podría ser una posibilidad que no sólo sostendría la gobernabilidad, sino que garantizaría que puedan emprender algunas reformas comunes que tanto Gana Perú como el partido de la chakana plantearon en la campaña. La alianza con la agrupación de Toledo, que está más al centro, sería algo así como la Concertación en Chile, y pondría un buen dique a las pretensiones de la derecha compuesta por el fujimorismo, el APRA y algunos integrantes del PPC y Solidaridad.

Tercero, Es la oportunidad de buscar respaldos internacionales. La alianza con Brasil y Argentina, además de buscar más a Unasur, le dará un buen soporte ante los intentos de cierta derecha cavernaria por sacarlo del poder. Porque eso van a buscar. Así se pudo frenar, por ejemplo, la intentona golpista en Ecuador. Y alejarse un poco del bloque más cercano a los Estados Unidos. Claro está, marcando su propio perfil como presidente de una nación soberana.

Cuarto, impulsar las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, tanto en la reparación a las víctimas como en la búsqueda de justicia.

Quinto, no debe temblarle la mano en la lucha contra la corrupción. La de hace veinte años, la de ayer, la de hoy y la de mañana. Debe facilitar todas las herramientas al Poder Judicial, y no entorpecer su trabajo como lo ha hecho el régimen de Alan García.

Sexto, una lucha frontal contra la pobreza. Dar impulso a los programas sociales y generación de empleo digno. Hacer justicia social con los trabajadores, los campesinos, los jubilados; y resolver los conflictos sociales que deja García.

Quizá haya llegado el momento de lograr ese gran cambio social que anheló mucha gente para el Perú, como Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. Para eso estaremos atentos y vigilantes. Eso sí, no es un cheque en blanco.

Foto: Diario El País de España.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Votemos por Humala, no nos comamos otro cuento

Cuando a fines de los años '90 se iniciaron una serie de movilizaciones para impedir que Alberto Fujimori siguiera perpetuándose en el poder, quien escribe era un muchacho de 17 años que recién había terminado el colegio. Si bien es cierto había leído mucho sobre la historia y todo eso, aún no la había comprendido del todo. Y también consumía la prensa oficial, esa que nos decía que en el Perú todo andaba perfecto, y que Fujimori se merecía continuar en el gobierno. Y que es esa misma que ahora nos vende que casi somos del primer mundo.

Fui uno de los que se comió con facilidad ese cuento, porque no tenía la capacidad de ver más allá de mis narices. No porque fuera joven o muchacho; simplemente no estaba completamente informado. Por eso no participé en la marcha de los Cuatro Suyos, así como en otras protestas para que la dictadura de Fujimori y Montesinos se largara.

Aquello que me abrió los ojos fue el vídeo de la vergüenza, ese que fue mostrado por Fernando Olivera (hoy caído en desgracia) y Luis Iberico, en el que el siniestro exasesor presidencial Vladimiro Montesinos entrega miles de dólares al entonces congresista de oposición, Alberto Kouri, para que se pase a las filas del fujimorismo. Eso fue para mí como la luz y el descubrimiento de una pobredumbre que hasta ese momento me había negado a ver. A partir de allí, no sólo di cuenta de la corrupción generalizada, acaso la más espantosa de nuestra historia; sino también de la barbarie por medio de las violaciones a los derechos humanos.

Desde entonces fui consciente que un gobierno de esa naturaleza nunca más debía volver al poder. Quedé convencido que lo mejor para un país es vivir en democracia. Que dentro del marco de la misma, podemos apoyar o cuestionar las medidas del régimen de turno, sea de izquierda o de derecha. Y en esa convivencia podemos desarrollarnos como país y como sociedad.

La posibilidad de que un gobierno como el de Fujimori vuelva al poder, luego de tan sólo una década de haber sido sacado por el propio pueblo peruano, es realmente vergonzoso. En otras partes del mundo debemos ser el hazmereír internacional, sólo por el hecho de que la señora Keiko Fujimori sea candidata presidencial. En Argentina sería impensable que algún hijo de Videla sea aspirante a la presidencia. Lo mismo en Chile si apareciera algún heredero de Pinochet; y en España si estuviera en la escena política algún heredero del dictador Franco.

Por eso, los peruanos no podemos ni debemos permitir que con nuestros votos, los Fujimori vuelvan al poder. No podemos darles ese hándicap habiéndolos sacado de Palacio. Algunos reforzarán esta posición  puesto que “por gusto no tragaron gas” en las protestas contra la dictadura. En la otra orilla, me dirán que Keiko no es su padre, desde luego. Pero la única diferencia es que ella es Keiko y es su hija. El resto, quienes la acompañan, son la misma gente que estuvo en los '90: Jorge Trelles, Jaime Yoshiyama, Martha Chávez (la misma que dijo que los estudiantes de La Cantuta se habían “autosecuestrado”). Y ahora reforzados con el aporte del Opus Dei, gracias a la presencia de Rafael Rey en su plancha presidencial, buscarán retroceder en lo poco que se avanzó (gracias Alan García) para derrotar a la impunidad.

Un régimen de esa naturaleza no puede volver a instalarse en el Perú. 

Jóvenes de hoy: No esperemos a darnos cuenta cuando sea demasiado tarde, y después nos pese no haber formado parte de una gesta histórica como la que los peruanos y las peruanas, con dignidad y amor a la patria, construyeron hasta que se dio la caída del dictador. Recomiendo que leamos la historia de nuestro país.

No regalemos nuestro voto sólo por el miedo a alguien que, como he comprobado, es mucho menos de todo lo que los medios le endilgan, y nada peligroso como otros quieren ver. Ollanta Humala, aunque no era el candidato de mi preferencia, tampoco es un cuco. Sólo quiere hacer algunos cambios en un país que, pese al crecimiento económico, no ha logrado disminuir sus enormes brechas de desigualdad, y tiene centenares de conflictos sociales en el país. Lo otro son sólo cuentos de una clase dominante que quiere que las cosas sigan como están, y que nos quiere mantener en una ilusión de una prosperidad falaz, de que no podemos perder lo logrado, cuando en realidad no tenemos nada. Además, Humala está acompañado por personas que, coincidencias y diferencias ideológicas aparte (en forma y contenido), se fajaron en su momento por la democracia y demostraron ser honestos y probos, a diferencia del fujimorismo, que mostró en la década del '90 cuán bajo se puede caer moralmente.

Por esas razones, y siendo consecuente con mis ideas, así como en la primera vuelta voté por Alejandro Toledo; ahora voy a votar por Ollanta Humala. E invoco a la juventud a hacerlo. Que el 5 de junio sea el día en que le cerramos otra vez el paso a la mafia de Fujimori y Montesinos. Y que una victoria de Humala no signifique un cheque en blanco, sino más bien una afirmación de nuestra ciudadanía.

viernes, 10 de julio de 2009

Y la porcina llegó al Perú

Cuando todo parecía indicar que el peligro había pasado, la famosa gripe AH1N1 se ha hecho presente en nuestro país. El endurecimiento del invierno limeño, el cual se presenta en el mes de julio, ha jugado a favor de este virus, que ya ha contagiado a más de mil 400 personas en nuestro país, de las cuales cuatro han muerto.

No obstante, hay que señalar que de estos casi millar y medio de casos, mas de mil ya han sido dados de alta en los hospitales, lo cual nos hace pensar que el virus, pese a su peligrosidad, no es algo que no se pueda vencer ni erradicar.

Antes de su llegada al Perú, el virus AH1N1 ya había impactado en otros países de América Latina, como Chile (donde se han registrado más de ocho mil casos) y Argentina (casi tres mil, con el saldo de 50 muertes). Por más esfuerzos que han hecho nuestros vecinos, no han podido detener su expansión.

El Perú parecía quedar inmune, debido a los pocos casos que registraba al comenzar julio. Pero la denominada “plaga del siglo XXI” aceleró su avance, en complicidad con el frío que se ha intensificado en el país, y ya tenemos la cantidad de casos que tenemos.

Por lo pronto se han dispuesto algunas medidas, como la suspensión de las clases escolares, tanto en los colegios públicos y privados, hasta el 3 de agosto. Otras instituciones, como la Universidad Nacional Federico Villarreal, ha dispuesto la paralización sus actividades académicas y administrativas durante una semana.

Sólo queda hacer caso a las recomendaciones del Ministerio de Salud, sobretodo en cuanto a la higiene; y si se registra algún síntoma, acudir rápidamente al centro sanitario más cercano para el tratamiento respectivo.

A la vez, esperamos que el gobierno siga tomando medidas pertinentes para que el virus no se siga expandiendo; y que no aproveche el desconcierto para hacer “cortinas de humo”, que no se sabe si le están cayendo del cielo o del infierno.

martes, 8 de abril de 2008

Perú obtiene grado de inversión, ¿y qué?

El Perú obtuvo la semana pasada la calificación del grado de inversión, de parte de la agencia financiera Fitch Ratings. Esto quiere decir que nuestro país ha demostrado tener una solvencia al 100 % para cumplir con sus compromisos financieros, y que los inversionistas extranjeros pueden poner sus capitales en el país con confianza.

Esta noticia ha sido celebrada por el ministro de Economía, Luis Carranza, quien ha manifestado que ahora aumentarán las inversiones en el Perú, lo cual generará, según Carranza, la situación del empleo. A este coro se han sumado el empresariado nacional y el mismo gobierno en conjunto. Ahora dicen que dos financieras más nos den ese aval, para estar en los mismos estándares de Chile y México, únicos países que han sido aprobados con este grado (¿?).

Esto no debe sorprender, pues deja en claro que esta es una consecuencia de las políticas de orden fiscal en la macroeconomía, las cuales se han mantenido, sea en gobiernos autoritarios o democráticos, desde 1990.

Sin embargo, nadie dice que estas políticas son las que han causado más exclusión y miseria en nuestro país. Por más maquillaje que le pongan con este tema del grado de inversión, las cifras no mienten: tenemos todavía entre 40 y 50 por ciento de la población en estado de pobreza, y casi 20 por ciento en estado de indigencia.

Este es el resultado del Estado neoliberal que nos gobierna desde 1990. Y es el que no quiere ver ni el gobierno ni los empresarios, que ahora están más aliados que nunca. El grado de inversión sólo sirve a los intereses de los grandes capitales, más las grandes mayorías no reciben ni un átomo de gotas del famoso “chorreo”. Incluso muchos conciudadanos y conciudadanas desconocen qué es el famoso grado de inversión.

Mientras las services continúen haciendo y deshaciendo; el salario mínimo no aumente, los trabajadores sigan sin beneficios laborales, la industria y el capital nacionales sigan estancados, en beneficio del capital foráneo (que es necesario, pero no es el único); los que ganan más, paguen más impuestos, y las grandes mayorías sigan aisladas del desarrollo que tienen Lima y el “sólido norte”, de nada servirán estas condecoraciones honrosas. Ojalá surjan organismos parecidos, que den este tipo de premios, pero para aquellos países que van eliminando su pobreza, haciendo énfasis en los programas sociales y la justicia económica.

Un dato más: Chile y México han alcanzado grado de inversión antes que el Perú, e incluso han reducido su indigencia, como es el caso de los del sur; pero son los países de América can mayor desigualdad social, donde las diferencias entre ricos y pobres se han ensanchado más. Donde el que nació pobre, se jodió. ¿Ese es el camino que queremos para el Perú?

viernes, 14 de marzo de 2008

Regionalización, un proceso fallido

Los conflictos sociales vividos recientemente, así como los de junio y julio del año pasado, demuestran que a seis años de impulsado la regionalización en todo el país, vemos que los resultados de este proceso no vienen siendo buenos, debido a una falta de definiciones sobre la ley que creó las regiones

Esta ley, promulgada por el entonces presidente Alejandro Toledo en noviembre de 2002, a pocos días de los comicios donde se eligieron por primera vez a los “presidentes regionales”, había nacido con muchos defectos. Desde un principio no se definieron competencias claras acerca de las funciones de las regiones, así como su responsabilidad frente al gobierno central.

Hoy observamos que el Perú está dividido en 26 “países”, porque cada región tiene su “presidente”; y cada “presidente” hace lo que le viene en gana. Incluso varios de estos gobernantes se atreven a promulgar normas desconociendo la constitucionalidad de las mismas. Otros, ante el poco respaldo que gozan en la interna de sus regiones, prefieren confrontarse con el gobierno central como una forma de ganar popularidad, ante el declive de la aceptación del régimen aprista en el interior del país.

Ante esto, existe la propuesta de que norme la intervención del gobierno central en las regiones, ante su resistencia a las normas impulsadas por éste último. Esta razón puede ser válida, pero también hay que reconocer que el gobierno de Alan García impulsa normas para aplastar a las regiones y sus demandas, sin observar las distintas realidades en que viven.

La responsabilidad recae en el gobierno que presidiera Alejandro Toledo. Pero también está en el APRA antes de volver a ser gobierno. Porque siendo oposición, avalaron la norma de 2002, y presentaron candidatos a las elecciones, ganando 12 regiones de las 26. Cómo habrá sido la gestión de sus presidentes regionales, que el descontento llevó a que en las elecciones regionales de 2006, en pleno gobierno aprista, sólo retuvieran dos regiones.

El proceso de regionalización no debió hacerse en base a los antiguos departamentos. Incluso la regionalización de 1988 estaba mucho mejor estructurada, como un proyecto piloto, sin hacer transferencias directas de poder aún. Esta regionalización se hizo muy apurada, sin orden, sin sustentos claros. Incluso el hecho de permitir la elección por mayoría simple es un peligro. Cuántos gobiernos regionales no padecerían sus crisis, si hubieran tenido el respaldo de una segunda vuelta electoral, no importa el gasto en utilizar el “ballotage” en las regiones.

Es necesario replantear el tema de la regionalización, en acuerdo y dialogando con las regiones, dejando atrás la “mano dura”, y concertando de acuerdo a las realidades de cada región. Incluso algunas deben reconocer que no están preparadas para tener un gobierno regional.

Y otra cosa más: hay que poner a los titulares de los gobiernos regionales, “gobernadores”. Eso de presidentes regionales es muy “huachafo”. Además de muchos otros cambios que se tienen que pensar, con protagonistas como los partidos, el gobierno, y la sociedad civil, por un Perú más descentralizado y con regiones que puedan producir y salir de la extrema pobreza en que se encuentran.

viernes, 11 de enero de 2008

Voley peruano: seguimos bajando

Los diarios limeños han resaltado que las chicas del voley le pusieron coraje y pundonor en el último partido ante Venezuela, en el cual perdimos (como locales, para variar, como en el fútbol), y ahora debemos buscar un cupo a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 enfrentando a selecciones de otros continentes. La garra y el pundonor es lo que se resalta, no importa si perdemos.

Pero no basta con el esfuerzo. Hay que jugar bien para ser los mejores. No se puede ser conformistas, teniendo un pasado glorioso.

Esto es negativo, porque poco a poco, esto se convertirá en una costumbre. Mejor dicho, ay es una mala costumbre, porque el Perú, fue, durante más de tres décadas, amo y señor del voley femenino en América del Sur. Incluso nos codeamos con las mejores del mundo, siendo subcampeones del mundo en Lima, en 1982, y logrando la medalla de plata en Seúl 1988.

Todo eso es parte del pasado, porque ahora el Perú, sin querer queriendo, como diría el Chavo del Ocho, está por debajo de Brasil, Argentina, y ahora Venezuela, que nos ganó en casa y nos ha dejado casi fuera de los Juegos Olímpicos, a los que parece no asistiremos por segunda vez consecutiva. De dominar el contexto sudamericano, estamos casi en la mitad de la tabla del voley femenino en la región.

La responsabilidad recae en la dirigencia, que se ha quedado dormida en sus laureles, sin hacer una planificación seria, que era la que se hacía antes, cuando la selección peruana salía de gira por varios países, y estaba realmente apta para la alta competencia. Incluso había renovación constante de voleibolistas, lo que permitía que el equipo peruano siempre produzca nuevas figuras.

Sin embargo, entre los últimos diez y veinte años se viene jugando casi con las mismas jugadoras, y se han renovado los equipos cuando las más veteranas han dicho basta. Y el nivel que demuestran no es el mismo que el de sus rivales, que renuevan sus equipos y se han adaptado a las exigencias del voley mundial. Nuestras voleibolistas no tienen la misma velocidad ni los reflejos de los rivales, incluidos aquellos a los que aún somos superiores, como Bolivia, Uruguay y Paraguay; a los que vencimos sin problemas, pero que evidenciaron en nuestra selección femenina de voley ciertas limitaciones que nuestra prensa deportiva no quiso ver, y que resaltó que “ellas no juerguean”.

No basta no juerguear. Hay que demostrar que somos mejores en la cancha también.
Ni con Aparicio, ni con Figueiredo, ni con nadie, se podrá cambiar esta situación. Olvidémonos de Man Bok Park (agradezcámosle mas bien por todo su aporte), y más reclamemos que se realice una renovación total del deporte de la net alta, que alguna vez puso al Perú en todo lo alto.

Y algo más: si la escuela asiática (Akira Kato, japonés; y el popular “Mambo”, coreano) es la que mejores resultados nos ha dado, ¿por qué no recurrir a ella de nuevo?

lunes, 7 de enero de 2008

Santiago Roncagliolo, una realidad de la literatura peruana

Cuando todo parecía indicar que la narrativa peruana se envolvía entre las sombras, debido a que los actuales escritores no alcanzan la talla de los autores de antaño, y también por hechos como el desprestigio de Alfredo Bryce Echenique, debido a los descubrimientos de que incurrió en plagio a otros autores; la eterna espera de Mario Vargas Llosa por el Premio Nobel; y la muerte del mejor cuentista peruano de la historia, Julio Ramón Ribeyro; ha aparecido en este siglo una grata y sorprendente revelación en las letras nacionales.

Se trata de Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), quien saltó a la popularidad al ganar del Premio Alfaguara 2006, uno de los más importantes de la literatura en lengua española, por su novela “Abril Rojo”, que narra sucesos referidos a la violencia política que vivió el Perú entre 1980 y 2000.

Además, el mérito está en que Roncagliolo se convirtió en el ganador más joven de la historia del Premio Alfaguara, que generalmente es obtenido por escritores veteranos, que bordean las bases seis y siete. Y teniendo en cuenta que es una de sus primeras novelas, pues anteriormente escribió algunos cuentos.

Precisamente, uno de sus primeros trabajos, Pudor, que trata de aquellos deseos y miedos ocultos que tienen las personas, sean hombres, mujeres, niños, niñas; y hasta los animales, se adjudicó el título de “Nuevo Talento” por la Cadena Europea de Librerías, ENAC, en el 2003.

Además de ello, Roncagliolo ha publicado un reciente trabajo periodístico, La Cuarta Espada, al estilo de una novela policial como A sangre fría, del escritor norteamericano Truman Capote, en el que relata la historia del líder terrorista Abimael Guzmán y su agrupación Sendero Luminoso. Esta novela-reportaje ha desatado polémica, pues para algunos Roncagliolo no trata a Abimael Guzmán, así como a otros de sus “camaradas” con la dureza que se debiera. Sin embargo, lo que Roncagliolo trata de hacer es presentar otras facetas desconocidas de la vida de Guzmán, y cómo fue convirtiéndose en lo que llegó a ser; sin hacer en manera alguna apología hacia los actos violentos de Sendero Luminoso.

Como relata en su libro, la idea de Roncagliolo es saber “¿cómo se convirtió Guzmán en un objeto de culto capaz de inspirar entre los suyos misiones kamikazes?”,tal como lo señala la contratapa. Vale decir, cómo hizo un solo hombre para lograr una organización que puso en jaque a todo un país.

En esta publicación también relata algunos testimonios de personajes que vivieron de cerca de estos hechos, como son la actual congresista Nancy Obregón y el coronel en retiro Benedicto Jiménez. El autor se encargó de recoger varios testimonios de personajes que, como Obregón y Jiménez, estuvieron cerca de Guzmán, fueran sus adeptos o no.

La Cuarta Espada viene siendo promocionada en España y varios países de América Latina, hecho que está haciendo crecer la fama del joven escritor en el exterior.

Con todo esto, Roncagliolo se asoma como el mejor exponente de las letras peruanas en Iberoamérica, al lado del ya largamente reconocido Mario Vargas Llosa, lo cual es un indicador de que la producción literaria peruana continúa vigente. Esperemos que aparezcan más figuras en la literatura peruana.

martes, 18 de diciembre de 2007

Los cimientos del Perú

Ocho obreros de construcción civil han caído al abismo de una construcción que ejecutaban. Por si fuera poco, toneladas de arena y cemento los aplastaron. Uno de ellos sobrevivió milagrosamente, de lo que significa una muerte segura. Los demás, pasaron a mejor vida definitivamente, porque estoy seguro que morir es preferible a sobrevivir en las condiciones de trabajo en las que se encontraban: sin seguro y mal pagados. Eso no es una vida digna.
Nadie se hace responsable: ni el alcalde que permitió la licencia de construcción, ni los empresarios a cargo de esta, ni nadie.

Este hecho lamentable, doloroso e indignante es apenas “una muestra de sangre” de la forma de hacer las cosas que tenemos los peruanos (Sin alusión a la muerte). El desafiar el peligro, la informalidad, la falta de previsión y planificación, la criollada del “yo no fui, me lavo las manos”, esa alienación que nos hace copiar todo lo foráneo, ya son defectos crónicos de nuestra nacionalidad. Seamos cholos, mestizos, blancos, negros, chinos; desde los más poderosos y ricos hasta el ciudadano más humilde del país: todos cargamos con esa pesada cruz, que se vuelve más permanente, gracias a la influencia de la cultura “chicha”.

Los accidentes de auto, incendios de mercados, discotecas y de viviendas cuyos padres dejan a sus hijos solos, las casas de adobe que se derrumban (por no construir con ladrillo y cemento), no son hechos causales. Son una constante en nuestro país. Y no son aislados. Son producto de la informalidad como una cultura que ya se arraigó en nuestros esquemas mentales.

Es por eso quizás que, pese a todas las buenas (y también malas) intenciones que pueda tener quien llegue al poder, seguimos siendo un país que se está quedando con respecto a sus vecinos de América Latina. Mientras otros avanzan y se modernizan, gracias a una planificación y previsión, y a proyectos de país, nosotros seguimos en nada.

La construcción de nuestro país se dio de manera desordenada. Y parece seguir así, casi dos siglos después. A cada momento, se mueren nuestras esperanzas e ilusiones de un país mejor, como esos ocho obreros que sucumbieron entre escombros de una construcción sin bases sólidas.
Sin embargo, es posible cambiar. Otros países lo lograron, en base a mucho esfuerzo. Hace falta en el Perú una Revolución Educativa y Cultural. Lo que tiene que cambiar es nuestra mentalidad, porque una sociedad como la nuestra necesita de gente con una nuevas forma de pensar, con planificación y proyección al futuro; y no basándose en lo temporal e informal, haciendo las cosas de manera “chicha”.

Además de improvisados, copiamos modelos como si fueran la solución “mágica” a nuestros problemas. Ni los TLC’ s, ni la aplicación de los modelos “socialistas del siglo XXI”, son la solución definitiva para calmar nuestros males. Para nada se necesita eliminar a los “perros del hortelano”. Porque no estamos preparados para tener libre comercio con un país que subvenciona su agricultura y sus pequeñas empresas, mientras que nuestros Estado abandona a los suyos, y hace más favorables las condiciones para terceros. Porque no tenemos el inacabable petróleo venezolano para hacer cambios radicales. Lo que hace falta es cambiar la mentalidad, desde el poderoso (en política y economía) hasta el más débil, para crear nuestras soluciones propias.

Lo hicieron, en su momento, José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre. Con sus diferencias, propusieron proyectos de una nueva sociedad para el país. Pero la gente de izquierda prefirió copiar y calcar todo lo que venía de Rusia y China, en vez de construir el “socialismo peruano” que proponía el “Amauta”. Allí están los resultados: la izquierda no existe en el Perú. En el caso del APRA, este se convirtió en un partido pragmático, sin haber renovado su ideología. Ha abandonado las banderas de la justicia social, del “Pan con Libertad” que predicara Haya, y prefiere continuar con “la revolución capitalista”. Eso lo puede pagar muy caro.

Los proyectos de Haya y Mariátegui no han sido releídos, e incluso han sido ignorados. Los peruanos nos hemos acostumbrado a no pensar, sino a copiar, y sobretodo, improvisar.

El problema del Perú no es económico (al menos por ahora). Es un problema de mentalidad.
PD: Disculpen el silencio de dos semanas. He tenido mucho trabajo.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Fútbol peruano: engreimiento, apatía y arreglos bajo la mesa

La selección peruana volvió a hacer otro papelón. Cuando todos nos mostrábamos, si no satisfechos, por lo menos conformes con el rendimiento que la blanquirroja mostró en Brasil, recibimos una paliza del que hasta ese momento, era el peor equipo de la Eliminatoria (llámese Ecuador). Un resultado que deja claramente marcado el camino que Perú seguirá en los dos años que dura esta competición, de no hacer los correctivos necesarios.

Pasar de la gloria al infierno, en el caso del equipo de fútbol de Perú, tiene sus explicaciones. La primera es el engreimiento de los futbolistas peruanos. Algunas “joyitas”, como Pizarro y Farfán, para resaltar los casos más patéticos, aseguraron que no subirían al avión hacia Quito, porque los dirigentes no habían pagado los premios por empatar (¿?) con Brasil. Una conducta realmente indignante y vergonzosa, sobretodo porque son jugadores que no rinden con la selección, dejan mucho que desear y encima piden privilegios.

Lo peor es que los premios los fijaron los dirigentes. ¿Desde cuándo se premia por “empatar”? Y de local todavía. Este es un criterio completamente desatinado; aunque qué se puede esperar de Burga, Juvenal y compañía. El premio debe darse por clasificar al mundial, no por conseguir un mediocre punto. Porque para llegar al Mundial, se debe ganar hasta al más poderoso, llámese Brasil en este caso.

Lo otro es la forma en que se perdió. Un equipo sin alma, completamente entregado, jugadores sin actitud.

Se puede perder un partido. Es un resultado posible en el fútbol. Lo que molesta es cómo se pierde. Y la forma en que perdió Perú fue horrorosa. Comparemos con Uruguay: perdió ante Brasil como visitante por 1-2, pero vaya a ver todo lo que los charrúas dejaron en la cancha. Al llegar al aeropuerto de Montevideo, ¿quién les iba a reclamar algo, si lo dieron todo?

Otra diferencia clave es que como está jugando, Uruguay tiene con qué pelear la clasificación. Perú no tiene argumentos para pensar si quiera en hacerlo.

Además de las gollerías que exigen y su poca entrega para disputar los partidos, ha trascendido que algunos de los futbolistas de la selección peruana pusieron condiciones para no jugar en Quito, por el tema de la altura. Una conducta realmente infantil. ¿Acaso Messi, por Argentina, o Ronaldihno por Brasil, pusieron condiciones para no jugar en la altura de Bogotá? Incluso Messi se mandó un golazo que mereció un mejor resultado para su selección.

Aquí el problema no solo son los dirigentes, quienes solo piensan en el poder y no tienen nada en el cerebro. También son los futbolistas, sin amor a la camiseta, llenos de engreimiento. A ellos también hay que sacarlos. Esta generación ya murió.

No digo nada de Chemo Del Solar. Como técnico, hace lo que puede. Porque este sistema, esta telaraña es armada por dirigentes, futbolistas y empresarios del fútbol, con sus intereses mezquinos. El único error de Chemo Del Solar es haber aceptado ser técnico de la selección en este contexto. Lo demás queda de lado.

martes, 20 de noviembre de 2007

Era para ganarlo

Perú empató como local ante Brasil. Repite el mismo resultado de 1957 y 2003, por las Eliminatorias. De esta manera, completa una racha de 50 años sin poder derrotarlo por el pre-Mundial.

La prensa deportiva ha alabado el empate. La mayoría de los medios impresos ha destacado las ganas que le puso el equipo nacional. Esto es cierto: se vio una actitud diferente en la selección, muy distinta y mejor que la de los dos partidos anteriores ante Paraguay y Chile. Los jugadores de la selección metieron la pierna fuerte sin importarles la presencia de monstruos del fútbol como Ronaldinho y Kaká.

Sin embargo, no pudieron ganar. Pero esto no se dio por falta de capacidad del equipo. Las ganas que pusieron (aunque sin fútbol) habrían bastado para lograrlo; no importa que hayan mostrado poco fútbol. A ello hay que agregarle que Brasil jugó a media máquina, y demostró una excesiva dependencia de Kaká. Lo que pasó es que hubo falta de clase para hacerlo; esta clase la debieron demostrar los delanteros de la selección.

Lamentablemente, Guerrero debió salir por lesión apenas terminó el primer tiempo. Pese a todo, nadie discute su entrega. Pizarro ya demostró que no es para la selección peruana. Nunca lo fue. Sólo fue un producto a lo Beckham “made in Perú” que demostró tener buena pinta y una gran capacidad para colocarse en el fútbol alemán, que después de todo, no es la liga más competitiva de Europa. Farfán se está convirtiendo en un nuevo Pizarro: sus últimas actuaciones están muy lejos de sus comienzos con la blanquirroja.

Aquí se rompe el mito que señala que Perú tiene un “ataque poderoso”, pero una defensa floja. Los de atrás fueron los mejores. Salas se jugó el mejor partido de su vida, con él olvidémonos del boxeador Galliquio. Acasiete demostró que está en un nivel superlativo, y se aseguró en el puesto por varios años salvo pase algo. Rodríguez anduvo regular, y Vargas es conmovedor con sus corridas por la banda izquierda. Su gol (aunque con cierta ayuda del brasilero Lucio) es prueba del pundonor del jugador del Catania italiano. El puesto es suyo, que el medroso de Walter Vílchez se quede en México.

El mediocampo mejoró. Carlos Lobatón lo hizo en gran nivel, pese a jugar como volante de marca. Jayo aportó su experiencia, pese a no correr como antes. Solano hizo lo que pudo, si bien es cierto fue regular, su presencia siempre intimida al rival. La reaparición del Chorri Palacios fue una buena noticia, no solo por el hecho mismo, sino que contagió a sus compañeros con entusiasmo para pelear cada balón.

Los que ingresaron tampoco desentonaron. De la Haza no lució mucho, pero aportó marca cuando se le necesitó. Increíblemente, Andrés Mendoza, pese al poco tiempo en que estuvo en el verde y a la resistencia que tiene en muchos aficionados, demostró estar mucho mejor que Pizarro y Farfán. Si estos dos últimos tuvieran el nivel de los delanteros paraguayos (Cabañas, Santa Cruz y Haedo Valdez), al menos se hubiera ganado por la mínima diferencia. Este es el determinante para el resultado de ayer. Pero pese a esto, Perú tuvo para ganarle a Brasil con todo y sus estrellas y millones.

Ahora hay que ganarle a Ecuador. No importa Quito y su altura. Si queremos estar en el mundial, hay que ganar todo desde ahora. Hay que aprovechar el pésimo momento de los norteños, quienes parecen haber vuelto a aquellas épocas en que aprendían a jugar al fútbol. Así como ellos lo hicieron con nosotros en los últimos diez años. Esta es la oportunidad para cobrar revancha. Además que el resultado ante Brasil obliga a eso.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Los cuadrados de Mesa Redonda y el Perú

Nuevamente se produjo un incendio en Mesa Redonda. No fue de las proporciones de aquel trágico suceso de fines de 2001, en el que hubo más de 500 muertos y desaparecidos; y encima no se alcanzó justicia, pues los que fueron encontrados culpables recibieron condenas demasiado benignas para todo el desastre de pérdidas económicas y humanas (sobretodo esto) que ocasionaron.
Sin embargo, hay un hecho que se comprueba nuevamente, el común denominador de estos sucesos. Ese hecho es que no aprendemos la lección.

Seguimos siendo un país construido sobre la improvisación, sobre lo que venga. Nos gusta hacer las cosas pensando en lo temporal e inmediato, sin visión de futuro y sin un panorama abierto a todas las posibilidades. Nos gusta aprovecharnos de la desgracia ajena. Son males que continúan en nuestro inconsciente, pese a que la desgracia nos ha tocado la puerta de manera constante.
El día del incendio, muchos comerciantes, en vez de abandonar la zona para poner a salvo sus vidas, prefirieron encerrarse en sus galerías para no perder sus mercaderías. Actitud mediocre, donde más vale el dinero que la vida. El día del incendio, algunas gentes de mal vivir, sin considerar el peligro en que se encontraban muchos de sus compatriotas (¡al fin y al cabo lo son!), fueron al acecho para robar las pertenencias de estos. Actitud mediocre, donde más vale el dinero que la vida.

A esto hay que agregar que muchos comerciantes no invierten en sistemas de seguridad y prevención ante este tipo de siniestros. Prefieren vivir hacinados, apretados, enredados entre peligrosos cables eléctricos, sin darse cuenta que están en un lugar que, por las características que ha ido adquiriendo, puede ser su tumba.

Otros ejemplos: los delincuentes que comenzaron a robar y saquear luego del lamentable terremoto en Pisco; las empresas aledañas a la fábrica de pinturas que se incendiaba en San Miguel, negándose a darle agua pese al inmenso incendio que la sorprendió. Falta de solidaridad y estrechez de mente. “Cuadrados”, se les diría en lenguaje popular.

Aquí ha triunfado, más que en cualquier otro país latinoamericano, el “sálvese quien pueda”. Y ese “sálvese quien pueda” no sólo implica un individualismo y una despreocupación por el prójimo. También contempla que hay que “aniquilar” o “destruir” al otro.

Estas son conductas suicidas. Más que construir país, lo que hacen es destruirlo más. El origen está en que no tenemos educación ni formación. La idea debe ser trabajar y poner como prioridad en la agenda política en el país el tema de la educación; no solamente por el tema académico, sino por el tema del respeto y los valores basados en el amor y la solidaridad con el prójimo.

Lástima que la gran mayoría de los gobiernos no apueste por la educación como prioridad. Parece que a los políticos les conviene que entre peruanos nos sigamos sacando los ojos, y ellos despacharse a sus anchas

viernes, 2 de noviembre de 2007

El Halloween versus la Música Peruana

Cada 31 de octubre observamos que se libra una batalla ante un “enemigo” como es el “Halloween”, la famosa “fiesta de las brujas”, aquella celebración proveniente de los Estados Unidos, en la que se disfraza a los niños de seres terroríficos y pasearlos por las calles para que pidan dulces.

Como es conocido, el 31 de octubre de cada año, se celebra “el día de la Canción Criolla”, en homenaje al canto popular nacional del Perú. Esta festividad se recuerda con escuchando y bailando esta música. Sin embargo, en algún momento de la historia (los años ’80), el cancionero peruano tuvo una época de decadencia, debido a la poca aparición de nuevas composiciones, y, sin ánimo de buscar culpables, la proliferación del Halloween como festividad en el mismo día.

De pronto, en vez de observar cada 31 de octubre peñas y restaurantes donde sonaba la música de intérpretes de Óscar Avilés, Chabuca Granda, Arturo “el zambo” Cavero (aquellos quienes siempre recuerda el DT argentino César Luis Menotti cuando le hablan del Perú) o la más popular Eva Ayllón, se comenzó a ver que la presencia de más niños disfrazados de calaveras, brujas, y otros seres relacionados con los monstruoso, con sus calabazas de juguete y otros “souvenir”, era lo más festejado.

Sin embargo, desde fines de la década de los ’90 hasta la actualidad, el Halloween en el Perú ha ido declinando. Pese a que la música criolla (más exactamente música de la costa peruana) no se ha visto renovada, se puede observar un fenómeno en el que las generaciones últimas (incluida la mía, de los nacidos de 1980 para adelante) muestran más apego hacia el canto nacional. Jóvenes de entre 20 y 30 años, y hasta adolescentes entonan melodías como “Alma, corazón y vida”, “Ódiame”, “José Antonio” o “La Flor de la Canela”; canciones que pese a tener más de 50 años de compuestas, siguen presentes dentro del imaginario cultural peruano. Todo esto gracias a la labor esforzada de varios y varias artistas nacionales que siguen difundiendo el criollismo.

Esto indica que, pese a un bombardeo de lo extranjerizante, los latinoamericanos podemos mantenernos firmes en nuestras tradiciones y costumbres. No se trata de satanizar lo extranjero: el tema es que una fiesta extranjera no puede sustituir una celebración nacional. Es un triunfo de la cultura latina ante la alienación.

sábado, 13 de octubre de 2007

Mejor es comenzar así (cero a cero de local)

Perú ha empatado como local con Paraguay, a cero goles, en su debut por el torneo clasificatorio para la Copa del Mundo de Sudáfrica en 2010. La idea era que la selección peruana de fútbol empiece ganando, y en casa. Sin embargo, esto no resultó así, e incluso el elenco guaraní pudo haberse llevado los tres puntos, de no haber errado en hasta cinco claras ocasiones de gol.

Paraguay pudo ganar en Lima, no solo por sus virtudes (en realidad, no mostró mucho), sino por errores que evidenció el seleccionado blanquirrojo, tanto en defensa como en el medio campo.

Los errores pasan, en primer lugar, por el bajo rendimiento de los jugadores de la selección; y luego, por decisiones tardías, en nuestro concepto, del técnico de la selección, José Del Solar. Para comenzar, la defensa central estuvo muy floja. Rodríguez y Acasiete no fueron las de otras tardes, sobre todo el segundo, que mostró una evolución en su juego en la última Copa América. Galliquio, el marcador derecho, también estuvo flojo en la marca, salvo algunas proyecciones en las que llevó cierta preocupación a la volante paraguaya. Por lo demás, tuvo responsabilidad en por lo menos tres ocasiones de gol que se le presentaron a los guaraníes. Vílchez sí demostró el mismo nivel mediocre de siempre.

La volante nunca anduvo conectada. Quinteros permaneció escondido casi todo el partido, y De la Haza jugó muy desordenado. Solano realizó servicios muy malos, lejos de su nivel habitual. Vargas merece un capítulo aparte: comenzó con todo, quizás entonado por los elogios exagerados de la prensa tras su desempeño ante Bolivia, pero se fue diluyendo, sobre todo en el segundo tiempo. Sin embargo, es un jugador del que se puede esperar más.

Como consecuencia de esta desconexión, ni Pizarro ni Farfán anduvieron, en especial el primero, que volvió a dejar en claro que viene a cuidarse las piernas cada vez que se pone la blanca y roja. Un Maestri con sus 34 años a cuestas jugó con más ganas, aunque no pudo hacer mucho en los casi 20 minutos que estuvo en la cancha.

Chemo se demoró en los cambios, quizás no con los jugadores que envió a la cancha. En diez minutos, ni Maradona o Pelé pudieron hacer magia. El entrenador de la selección debe darse cuenta de que pasados 45 minutos, si el equipo no anda, lo mejor es salir con variantes desde que se inicia el segundo tiempo.

Felizmente, empatamos. No sólo lo digo porque Paraguay pudo ganar en los últimos minutos, sino que es mejor que Perú no ganara. Porque al día siguiente, los diarios ya estarían diciendo que “estamos con un pie en Sudáfrica 2010”. En las dos anteriores campañas, la selección empezaba derrotando a Paraguay con marcadores claros, y al final las campañas fueron un desastre. Este resultado (debut con empate a cero de local) ayuda a poner los pies sobre la tierra, y a esperar que una probable (ojo, probable, como también improbable) clasificación se vaya construyendo sobre bases claras, luego de que el técnico observe los errores cometidos y haga las enmiendas respectivas; y no sobre euforias colectivas y esperanzas infundadas, que luego se destruyen cuando la selección no puede armar un buen equipo para todo el torneo clasificatorio, como ha pasado las últimas veces: la selección sólo jugaba bien el partido inicial contra Paraguay.

Estoy seguro que el Chemo Del Solar, con la humildad e inteligencia que lo caracterizan, ya está analizando a su equipo, de cara al encuentro que Perú disputará el miércoles, visitando a Chile.

jueves, 30 de agosto de 2007

CVR: Cuatro años después

El pasado 28 de agosto, se cumplieron cuatro años de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), en el cual se da cuenta de todo un trabajo de investigación sobre los hechos de violencia ocurridos en el Perú entre 1980 y 2000, como producto de la “lucha armada” que iniciaron los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA, y a los cuales se enfrentaron las Fuerzas Armadas, incurriendo ambos en graves violaciones a los derechos humanos.

Este Informe encontró algunas causas de la violencia política, a la vez que efectúa algunas recomendaciones con la finalidad de evitar hechos de naturaleza, que trajeron mucho dolor y destrucción en nuestro país. Más allá de las coincidencias o discrepancias que se pueda tener, hay que reconocer que este es un esfuerzo por comprender la historia reciente de nuestra nación, y los cambios que se debieran hacer para encaminar al país a un camino de justicia y libertad.

Sin embargo, parece que todo esto fue en vano. Gran mayoría de la población no parece interesada en esto. Una prueba es que, pese a su gobierno autoritario, entreguista y comprometido en graves violaciones a los derechos humanos, Alberto Fujimori ha mantenido cierto respaldo en la población. Esta reclama mano dura y autoridad (deseo expresado en el voto a favor de Humala), y que se solucionen conflictos sociales más vinculados al plano económico.

Pero sobre las reparaciones civiles y económicas a las víctimas de la violencia, casi no se expresan: los únicos que se manifiestan son los sectores involucrados en la defensa de los derechos humanos (que son minoría), y quienes fueron afectados por la violencia política de esos años.

Existen varias explicaciones. La primera, es que el discurso de la CVR no tuvo llegada. Pese a los esfuerzos por comunicar lo valioso del Informe Final, muchos no han sintonizado con este, quizás porque no sufrieron en carne propia el flagelo del terrorismo. Y porque consideran que es más un problema de los habitantes de la sierra. Definitivamente, aquí está marcada una gran fractura social.

Otro agregado es la gran contracampaña emprendida por un sector de ultraderecha, por medio de sus voceros políticos, personajes vinculados al Opus Dei y medios de comunicación afines, interesados en defender a los involucrados de las Fuerzas Armadas en crímenes de lesa humanidad, y calificando a quienes enarbolaban las banderas de la CVR como "caviares" o defensores de terroristas.

La tercera explicación es que, quizás, a la CVR le faltó variedad en sus integrantes. Una de las críticas es que la mayoría de los integrantes tiene un pasado vinculado a la izquierda marxista. Ese fue un flanco que aprovecharon los tenaces opositores a la comisión. Por ello, aunque existan ciertos temores o resistencias, la CVR debió ser integrada también por sectores de los partidos políticos gobernantes de esos 20 años (incluido el fujimorismo), y de allí se podría haber llegado, si no a acuerdos, por lo menos a consensos. Hubiera sido un gran paso para constituir un verdadero Acuerdo Nacional. Aunque es natural que el anti-fujimorismo estaba muy presente en aquel momento.

El último factor es el desinterés de los dos gobiernos que lo han visto pasar: el de Alejandro Toledo, y el segundo de Alan García; aunque hay que reconocer que en este se están ejecutando de a pocos las reparaciones, gracias a la posición del Primer Ministro Jorge Del Castillo, pese a una férrea oposición de sectores cercanos al gobierno, los mismos que han orquestado esa contracampaña mencionada anteriormente.

Con todo, el Informe Final de la CVR es una cuestión que debe ser tomada en cuenta. No es la Palabra de Dios, es cierto; pero es una aproximación a lo ocurrido durante dos décadas en el Perú, que nos daría herramientas para construir un futuro diferente y mejor.

Mas sobre el tema en: Virtu e fortuna, de Martin Tanaka, donde se ha abierto un interesante debate.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Después del terremoto... algunas conclusiones

Han pasado dos semanas del inesperado terremoto del 15 de agosto. Las aguas se han calmado un poco. Lentamente, la normalidad y la cabeza fría comienzan a dominar otra vez en nuestras mentes. Con calma, podemos sacar algunas conclusiones:

Uno. No estamos preparados para una eventualidad de esta naturaleza. Desde el Estado hasta la Sociedad Civil, nadie tuvo un plan de contingencia para este desastre. Que no estaba definido cuándo se produciría, es cierto. Pero que iba a ocurrir, eso sí. Está demostrada esta premisa, en la desorganización para repartir las donaciones a los damnificados. Del Estado. Del Gobierno central. De los gobiernos locales. Del INDECI. Y de las instituciones no gubernamentales que se peleaban entre ellas para este fin.

Dos. Los desatinos del presidente García. Primero, en su mensaje a la nación después del terremoto, se apresuró a decir que no había sido “una gran catástrofe” y que no se produjo mucha mortandad. Desgraciadamente, el tiempo no le dio la razón; aunque tiene el beneficio de la duda, teniendo en cuenta que pudo haber recibido información equivocada, al mejor estilo de “Vitocho” García Belaúnde.

Otra fue su reprimenda a los rescatistas extranjeros. “Si alguien tiene miedo, que se vaya”, fue la respuesta del primer mandatario ante el pedido de estos para que redoble la seguridad, ante la inevitable presencia de delincuentes que pretendían hacer de las suyas. Un Jefe de Estado no puede responder de esa manera; más bien debe ver cómo facilita el trabajo de quienes vienen a colaborar desde tan lejos.

Para cerrar con este punto, fue su intolerancia. A cada denuncia de falta de ayuda a los damnificados del terremoto, mostraba su enojo ante las cámaras fotográficas y de TV.

Tres. Y sin embargo, fue bueno que el presidente se haya movilizado hacia la zona del desastre. Era fundamental la presencia del Jefe de Estado en lugares como Pisco. Así como la de algunos de sus ministros. De manera desordenada, pero presencia al fin. No sabemos qué hubiera pasado si esto ocurría en la época de Toledo, quien prefería viajar a Punta Sal ante el menor descalabro.

Cuatro. La solidaridad de los peruanos. Cuando parecía que más estábamos divididos, muchos peruanos de distintos rincones se unieron para demostrar solidaridad con las víctimas del terremoto, sea de manera moral o material. Aunque esta última se produjo de manera mayoritaria, incluyendo a gente de escasos recursos, como la de Sarita Colonia, en el Callao, quienes donaron alimentos y víveres, de lo poco que tenían, a los damnificados.

Cinco. El aprovechamiento de algunos. El comportamiento de las empresas de transporte con rumbo a Ica, como Soyuz, que en vez de solidarizarse, subieron sus pasajes ante la demanda del público por trasladarse a este lugar. Aquellos malos funcionarios que se quisieron robar lo donado. Malos ejemplos que nunca deben volver a repetirse.

Estas son cuestiones que los peruanos debemos observar para el futuro (no muy lejano). Y no sólo para los desastres naturales.

domingo, 19 de agosto de 2007

Crónica de una tragedia no anunciada

El miércoles 15 de agosto, cuando el crepúsculo comenzaba a ceder y las primeras luces de la calles se encendían, mi tierra se empezó a sacudir. En el transcurso de dos minutos, esa sacudida se fue intensificando, hasta tornarse violenta y eterna.

Las consecuencias de este terremoto, de 7,9 grados en la escala de Richter, han sido funestas: casi 600 muertos (y sigue aumentando la cifra), miles de damnificados, y ciudades destruidas, como es el caso de Pisco. Este puerto, donde desembarcara San Martín en 1820 con la intención de libertar al Perú del yugo español, ha quedado prácticamente inhabitable, debido a que un 70 % de sus viviendas ahora son sólo escombros.

Los más afectados, como casi siempre suele suceder, han sido los más pobres. Con escasos recursos económicos, hacen “milagros” para tener el pan de cada día, pero a la vez no les alcanza para construirse una edificación segura donde habitar. La mayoría habitaba en casas de quincha y adobe; la mayoría data del siglo XVIII. Estas cedieron fácilmente ante el implacable bamboleo del suelo. De tener muy poco, ahora los pobres no tienen nada.

Otros que quedaron perjudicados, fueron aquellos y aquellas que a base de esfuerzo y sacrificio, y sin que nadie les regalara nada, habían logrado tener una posición mejor. No eran ricos, pero al menos tenían con qué defenderse. Una farmacia, una tiendita de abarrotes, una carpintería, eran unas de las tantas formas de ganarse la vida de esta población. Con la destrucción total que provocó este terremoto, lo perdieron todo.

Pero otros ni siquiera han podido ver lo que quedó del lugar donde habitaban. En apenas dos minutos, se les apagó la luz, y quedaron sin aliento luego de recibir el impacto de los golpes de los muros que caían sobre ellos. Otros sufrieron más: pese a ser rescatados de entre las ruinas con vida, pronto morirían también. La gente que sobrevivió a la catástrofe ahora los llora, pensando que quizás muchos de ellos no esperaban despedirse tan rápido. Y de esa manera.

Además, quienes quedaron vivos experimentan otra pesadilla. Sin viviendas, están durmiendo en las calles a la intemperie, expuestos al intenso frío, sin luz, agua, e imposibilitados de comunicaciones, con hambre; y esperando una ayuda que está produciéndose, pero que llega de manera lenta. Esto ha generado desesperación en algunos, aventurándose a caer en la tentación de la delincuencia o el vandalismo por un pedazo de pan, apenas ven llegar alguna movilidad con víveres o ropa.

Ante estas dramáticas circunstancias, ocasionadas por el que muchos consideran el peor terremoto de los últimos 40 años, varios sectores se han puesto la mano en el pecho. Medios de comunicación, organizaciones sociales, el mismo Gobierno central, entre otros, se han movilizado para poder hacer efectiva la ayuda a nuestra gente. Y también se encuentra entre estos actores preocupados por las víctimas de esta tragedia, la Iglesia Evangélica, que por medio de sus congregaciones e instituciones, ya se organizó para ayudar a nuestros compatriotas.

Sin embargo, los peruanos debemos aprender (una vez más) que si conocemos que el lugar donde vivimos está propenso a los sismos, hace falta la prevención. De nada vale tanto crecimiento económico, si no hay una verdadera organización y un plan de contingencia para estas desgracias. Y esto no sólo incumbe al Estado.