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jueves, 11 de agosto de 2011

La prensa no es divina

Es de Perogrullo decir que ningún ser humano es perfecto. Por ende, sus actos, sus decisiones, y sus creaciones, que han sido valiosas para la sociedad, al mismo tiempo han estado llenas de imperfecciones. Allí tenemos los oficios que tuvieron que desempeñar los primeros humanos para sobrevivir, que luego devinieron, gracias a la ciencia y la tecnología, en profesiones.

Uno de ellos es el periodismo, que puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios. Ambas posibilidades están intactas, dado que quienes lo ejercemos no somos perfectos. Y por lo tanto, no somos divinos.

Sin embargo, muchos periodistas (y perdón que quien escribe hable de los colegas) han pegado el grito en el cielo porque no pudieron entrar a la sesión privada del pleno del Congreso, en la que la escandalosa y prepotente Martha Chávez fue sancionada por 120 días por su exabrupto el día del mensaje inaugural del presidente Ollanta Humala. También han pataleado hasta el techo porque el mandatario, simplemente, ha decidido no hacer declaraciones públicas. Todo en apenas dos semanas de gestión.

Esto pasa porque muchos periodistas creen que si alguien no quiere declarar, es de lo peor y se sienten ofendidos. Sobretodo aquellos que son considerados líderes de opinión, y que, como es evidente, representan grandes intereses y buscan el quinto pie al gato en todo, para comenzar a mermar la imagen de quien gobierna. Con esta actitud, pretenden generar una sensación de que fiscalizan con todo al gobierno de turno. Sin embargo, la verdad es que juegan para quien tiene el poder. Porque, vamos, el hecho de que Ollanta Humala haya llegado a la presidencia no quiere decir que tenga el poder.

En el Perú, quienes tienen el poder son los grandes grupos de poder económico. Ellos le pusieron la agenda a un Toledo tímido que no se atrevió a hacer más cambios, y terminó colocando como su jefe de gabinete al mismísimo Pedro Pablo Kuczynski, que evidentemente es un representante de esos mismos sectores. Alan García llegó por segunda vez al gobierno con una agenda de cambios incluso más a la izquierda que la de Humala en esta elección, pero prefirió casarse con el poder e incluso proclamar a los cuatro vientos que esas eran sus ideas ahora.

En ese sentido, Humala ha llegado al gobierno, pero no al poder. El objetivo del actual mandatario debe ser lograr que nuestra sociedad sea más democrática y justa, y que las elecciones no sean un mero trámite para que al final los mismos de siempre sigan dominando. Esto será posible en la medida en que pueda implementar cambios que, desde luego, el poder económico no querrá que se implementen, utilizando a los grandes medios de comunicación, en los que están bien representados por colegas que se creen divinos, para buscar cualquier tontería como que, por ejemplo, el Presidente no quiere hablar.

Si el señor Humala no quiere hablar, está en su derecho. No tenemos que ofendernos ni rasgarnos las vestiduras por eso (aunque es claro que esa supuesta indignación tiene un objetivo). Cuando Alan García no quería hablar, nadie decía ni pío. Cuando habían sesiones cerradas en las comisiones de Defensa, por ejemplo, durante el régimen anterior, no recuerdo haber visto a algún periodista “mediático” que salte hasta el techo.

Lo que los periodistas debemos juzgar son los actos de gobierno. Es verificar si el señor Humala es capaz de cumplir todo lo que ha prometido. Es comprobar si se producen actos de corrupción de verdad, y no tonterías como las del tal Alexis. Es observar si está ejerciendo el gobierno con una orientación hacia la justicia social, y que las normas beneficien a todos, y no solo a un sector; aunque muchos periodistas intentarán juzgar todo desde la perspectiva de beneficiar a quienes siempre lo han sido. Es cuestionar, por ejemplo (como acertadamente lo ha hecho el semanario Hildebrandt en sus trece), que el señor Humala haya nombrado como consejero a Eduardo Roy Gates, quien fuera abogado del controvertido Rómulo León, protagonista del acto de corrupción más sonado del quinquenio anterior.

Por otro lado, debemos hacer un mea culpa. El periodismo ha estado más cerca de ser el más vil de los oficios. Debería darnos vergüenza lo ocurrido en el último proceso electoral, donde muchos prefirieron apoyar a Keiko Fujimori sin ningún pudor. Y que muchos sigan silenciosos respecto de lo que fue el gobierno de su padre.

miércoles, 8 de junio de 2011

Ollanta llegó

Tras largos cinco meses, la intensa campaña electoral que hemos vivido ha terminado. Y quizás como no poca gente se lo imaginaba, pues a inicios de enero, gran parte de la opinión pública no daba posibilidades de victoria a Ollanta Humala, que en ese momento figuraba cuarto en las encuestas con entre 10 y 12 por ciento. El establishment parecía tranquilo, y la fiesta andaba en paz.

Sin embargo, desde ese caluroso mes de enero a este gris y otoñal mes de junio, muchas cosas cambiaron. Ollanta Humala ha ganado en una campaña electoral intensa y polarizada. Los wikileaks marcaron su primer repunte en febrero, y en marzo comenzó a ganar adhesiones, hasta lograr el primer lugar. En la segunda vuelta, sufrió el cargamontón de los medios; pero su perfil moderado, los errores garrafales de los asesores de su contendora, y la marcha anti-fujimorista del 26 de mayo, le dieron la victoria. Su gran mérito ha estado en mantener la calma y haber aprendido de los errores, tanto de estrategia como de visión política, que cometió en la elección de hace cinco años.

Seguramente Humala es consciente de que su victoria ha sido harto difícil de obtener. La campaña de demolición que enfrentó es una prueba de ello. Pero lo que viene es mucho más difícil.

Primero, porque ahora que será Presidente de la República, Humala estará en los ojos de todo el mundo. La misma prensa que se ha encargado de tirarle basura en estos meses no lo dejará tranquilo, pues es sabido que defienden grandes intereses que están detrás. Intereses que pueden venirse abajo si Humala emprende reformas redistributivas que a éstos no les conviene. En ese sentido, el nuevo Jefe de Estado deberá tener “muñeca” y paciencia para manejarse. Allí tendrá que pedir algunos consejos a Alejandro Toledo, quien luego de acceder al poder tumbándose a la mafia fuji-montesinista, sufrió un cargamontón que no le hicieron a Alan García.

Segundo, tendrá que hacer alianzas en el Congreso. Perú Posible podría ser una posibilidad que no sólo sostendría la gobernabilidad, sino que garantizaría que puedan emprender algunas reformas comunes que tanto Gana Perú como el partido de la chakana plantearon en la campaña. La alianza con la agrupación de Toledo, que está más al centro, sería algo así como la Concertación en Chile, y pondría un buen dique a las pretensiones de la derecha compuesta por el fujimorismo, el APRA y algunos integrantes del PPC y Solidaridad.

Tercero, Es la oportunidad de buscar respaldos internacionales. La alianza con Brasil y Argentina, además de buscar más a Unasur, le dará un buen soporte ante los intentos de cierta derecha cavernaria por sacarlo del poder. Porque eso van a buscar. Así se pudo frenar, por ejemplo, la intentona golpista en Ecuador. Y alejarse un poco del bloque más cercano a los Estados Unidos. Claro está, marcando su propio perfil como presidente de una nación soberana.

Cuarto, impulsar las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, tanto en la reparación a las víctimas como en la búsqueda de justicia.

Quinto, no debe temblarle la mano en la lucha contra la corrupción. La de hace veinte años, la de ayer, la de hoy y la de mañana. Debe facilitar todas las herramientas al Poder Judicial, y no entorpecer su trabajo como lo ha hecho el régimen de Alan García.

Sexto, una lucha frontal contra la pobreza. Dar impulso a los programas sociales y generación de empleo digno. Hacer justicia social con los trabajadores, los campesinos, los jubilados; y resolver los conflictos sociales que deja García.

Quizá haya llegado el momento de lograr ese gran cambio social que anheló mucha gente para el Perú, como Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. Para eso estaremos atentos y vigilantes. Eso sí, no es un cheque en blanco.

Foto: Diario El País de España.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Votemos por Humala, no nos comamos otro cuento

Cuando a fines de los años '90 se iniciaron una serie de movilizaciones para impedir que Alberto Fujimori siguiera perpetuándose en el poder, quien escribe era un muchacho de 17 años que recién había terminado el colegio. Si bien es cierto había leído mucho sobre la historia y todo eso, aún no la había comprendido del todo. Y también consumía la prensa oficial, esa que nos decía que en el Perú todo andaba perfecto, y que Fujimori se merecía continuar en el gobierno. Y que es esa misma que ahora nos vende que casi somos del primer mundo.

Fui uno de los que se comió con facilidad ese cuento, porque no tenía la capacidad de ver más allá de mis narices. No porque fuera joven o muchacho; simplemente no estaba completamente informado. Por eso no participé en la marcha de los Cuatro Suyos, así como en otras protestas para que la dictadura de Fujimori y Montesinos se largara.

Aquello que me abrió los ojos fue el vídeo de la vergüenza, ese que fue mostrado por Fernando Olivera (hoy caído en desgracia) y Luis Iberico, en el que el siniestro exasesor presidencial Vladimiro Montesinos entrega miles de dólares al entonces congresista de oposición, Alberto Kouri, para que se pase a las filas del fujimorismo. Eso fue para mí como la luz y el descubrimiento de una pobredumbre que hasta ese momento me había negado a ver. A partir de allí, no sólo di cuenta de la corrupción generalizada, acaso la más espantosa de nuestra historia; sino también de la barbarie por medio de las violaciones a los derechos humanos.

Desde entonces fui consciente que un gobierno de esa naturaleza nunca más debía volver al poder. Quedé convencido que lo mejor para un país es vivir en democracia. Que dentro del marco de la misma, podemos apoyar o cuestionar las medidas del régimen de turno, sea de izquierda o de derecha. Y en esa convivencia podemos desarrollarnos como país y como sociedad.

La posibilidad de que un gobierno como el de Fujimori vuelva al poder, luego de tan sólo una década de haber sido sacado por el propio pueblo peruano, es realmente vergonzoso. En otras partes del mundo debemos ser el hazmereír internacional, sólo por el hecho de que la señora Keiko Fujimori sea candidata presidencial. En Argentina sería impensable que algún hijo de Videla sea aspirante a la presidencia. Lo mismo en Chile si apareciera algún heredero de Pinochet; y en España si estuviera en la escena política algún heredero del dictador Franco.

Por eso, los peruanos no podemos ni debemos permitir que con nuestros votos, los Fujimori vuelvan al poder. No podemos darles ese hándicap habiéndolos sacado de Palacio. Algunos reforzarán esta posición  puesto que “por gusto no tragaron gas” en las protestas contra la dictadura. En la otra orilla, me dirán que Keiko no es su padre, desde luego. Pero la única diferencia es que ella es Keiko y es su hija. El resto, quienes la acompañan, son la misma gente que estuvo en los '90: Jorge Trelles, Jaime Yoshiyama, Martha Chávez (la misma que dijo que los estudiantes de La Cantuta se habían “autosecuestrado”). Y ahora reforzados con el aporte del Opus Dei, gracias a la presencia de Rafael Rey en su plancha presidencial, buscarán retroceder en lo poco que se avanzó (gracias Alan García) para derrotar a la impunidad.

Un régimen de esa naturaleza no puede volver a instalarse en el Perú. 

Jóvenes de hoy: No esperemos a darnos cuenta cuando sea demasiado tarde, y después nos pese no haber formado parte de una gesta histórica como la que los peruanos y las peruanas, con dignidad y amor a la patria, construyeron hasta que se dio la caída del dictador. Recomiendo que leamos la historia de nuestro país.

No regalemos nuestro voto sólo por el miedo a alguien que, como he comprobado, es mucho menos de todo lo que los medios le endilgan, y nada peligroso como otros quieren ver. Ollanta Humala, aunque no era el candidato de mi preferencia, tampoco es un cuco. Sólo quiere hacer algunos cambios en un país que, pese al crecimiento económico, no ha logrado disminuir sus enormes brechas de desigualdad, y tiene centenares de conflictos sociales en el país. Lo otro son sólo cuentos de una clase dominante que quiere que las cosas sigan como están, y que nos quiere mantener en una ilusión de una prosperidad falaz, de que no podemos perder lo logrado, cuando en realidad no tenemos nada. Además, Humala está acompañado por personas que, coincidencias y diferencias ideológicas aparte (en forma y contenido), se fajaron en su momento por la democracia y demostraron ser honestos y probos, a diferencia del fujimorismo, que mostró en la década del '90 cuán bajo se puede caer moralmente.

Por esas razones, y siendo consecuente con mis ideas, así como en la primera vuelta voté por Alejandro Toledo; ahora voy a votar por Ollanta Humala. E invoco a la juventud a hacerlo. Que el 5 de junio sea el día en que le cerramos otra vez el paso a la mafia de Fujimori y Montesinos. Y que una victoria de Humala no signifique un cheque en blanco, sino más bien una afirmación de nuestra ciudadanía.

jueves, 14 de abril de 2011

Carta abierta a Alejandro Toledo

Estimado Alejandro:

Debo confesar que lamento mucho que no hayas llegado a la segunda vuelta. Hasta inicios de marzo, tu primer lugar en las encuestas hacía prever que no tendrías problema para pasar a esta instancia de las elecciones.

Y lo digo porque, haciendo una comparación de los gobiernos de los últimos 30 años, el que realizaste fue, sino el mejor, el menos malo. Es cierto que hubo corrupción y algunos escándalos, pero menores comparados con los de Fujimori y los dos gobiernos de García. Es cierto que no se hizo mucho por superar la pobreza, pero recién salíamos de una recesión. La economía fue mejor llevada. Y de alguna forma, respetaste los marcos democráticos. En tu gobierno, se impulsó la institucionalidad del país, y se apoyó a la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), como una forma de respeto a los derechos humanos.

Con respecto a los demás candidatos, tenías todo para llevarte la elección. Entre 28 y 30 por ciento del electorado te daba sus simpatías. Y comenzaste muy bien con este lema: Por cada insulto, una propuesta. Sin embargo, cometiste un gran error: la soberbia. Te dejaste llevar por eso, y empezaste a pelear con quien no debías. Siendo primero, te comenzaste a pelear con el quinto (PPK), quien aprovechó muy bien la situación para llevar agua para su molino. Y pisaste el palito con alguien insignificante como Luis Nava, a quien ni siquiera debiste darle bola.

Pero tu mayor error fue el de mostrar la prueba toxicológica. ¿A quién le importaba eso? A nadie. Todas esas acusaciones de borracho y coquero le llegaba a la gente. Tengo la impresión que eso hartó a todos, y tu baja en las encuestas no tuvo cómo parar.

Fue entonces cuando no dejaste de cometer errores. Ante las primeras posiciones de Ollanta Humala y Keiko Fujimori, debiste dejar que Ollanta se dispare, y presentarte como aquel que luchó contra la dictadura infame de Fujimori. Pero no; preferiste unirte al coro de la derecha de atacar al nacionalismo. Esa fue tu derrota definitiva. Tu campaña se manejó como tu gobierno, pues te disparaste a los pies mientras ibas arriba. Nadie te metió cabe.

En principio, todos esos errores me decepcionaron. A la vez, observaba las encuestas y me daba pena. Como periodista, en la semana previa a la elección, ya sabía que ibas cuarto. Pero aún así, decidí marcar la chakana.

¿Por qué lo hice? Porque decidí no llevarme por las encuestas. Porque observé que estás en el centro político, y aunque yo estoy más tirado a la izquierda (no marxista), me sentí más cercano a tu propuesta política de “redibujar el rostro social del Perú”.

Y otra razón es porque me sentía en deuda contigo.

En deuda porque, mientras muchos jóvenes de mi generación, muchos estudiantes universitarios, marchaban por las calles contra la dictadura corrupta de Fujimori y Montesinos, lucha que tú encabezaste, yo estaba en mi casa todo light mirando la tele. Pensaba que el Chino hacía un buen gobierno, llevado de las orejas y los ojos por los medios de comunicación que, como ahora, nos dicen que vamos muy bien.

Estaba completamente alienado y distraído, como estos “ppkausas” que, no es que no sean inteligentes ni otras cosas que por allí han dicho, sino que no están bien orientados, no conocen toda la realidad, y se les ha vendido una sola idea del mundo, de la política y la economía. Y que han corrido atrás de un señor (PPK) que no es nuevo, y que sus lealtades al Perú están en duda. No sé si ante una coyuntura como la de los 90, se hubieran puesto de pie.

Hasta que ví ese vídeo infame de Montesinos sobornando a Alberto Kouri, y mi visión de la realidad se cayó como un castillo de naipes. Entonces descubrí que la corrupción, el asesinato, el robo, la mentira, fueron el estilo de gobierno de Alberto Fujimori. Abrí los ojos.

Por eso decidí apoyarte con mi voto el domingo 10 de abril, como una forma de reivindicación. Pues ahora que veo en retrospectiva, te convertiste en gigante combatiendo en las calles a una dictadura realmente tirana.

Pero del pasado no se vive, Alejandro. Esas grandes victorias hay que renovarlas. Aunque no hayas ganado, y de hecho, has sido el gran derrotado de las elecciones del 2011, nadie podrá quitarte lo bailado. Y lo construido. Esperemos que no se destruya. Por lo pronto, ya eres consecuente en no apoyar a la hija del dictador. En vano hubiera sido la lucha en las calles de inicios de siglo. Por eso te agradecemos.

Un cordial saludo.

lunes, 4 de abril de 2011

La juventud conservadora: es fashion votar por PPK

Aunque su campaña ha sido un desastre, Luis Castañeda Lossio por fin dio en el blanco al opinar sobre la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski. “Es una moda pituca… o sea, yo voto por PPK y entonces soy pituco”, dijo el exalcalde.

Podemos discrepar acerca de lo “pituco” que significa votar por PPK. Aunque las estadísticas no mienten: lidera el sector A/B en Lima, la ciudad más desarrollada del país; claro está con sus bolsones de pobreza. Y tiene gran aceptación entre el público juvenil.

Entonces, vaya que está de moda. Las cifras no son la única evidencia. Están las respuestas en las redes sociales: “voto por PPK porque es el mejor”, “vamos PPK”, “sube-sube PPK”, y otras argumentaciones que, la verdad, no tienen ningún sustento político o ideológico; y que más responden a cuestiones emocionales. Del 17 % con el que cuenta ahora, calculo que un tercio sí lo hace por convicciones ideológicas. Pero estoy seguro que la gran mayoría no procede así.

Comparaba esta actitud de estos jóvenes con las de su misma generación en otras latitudes. Por ejemplo, en Europa, más específicamente en Gran Bretaña, la juventud universitaria salió a protestar por la medida del gobierno del conservador David Cameron de triplicar las pensiones en las universidades. En Francia, los jóvenes, más que los viejos, se manifestaron contra las leyes de pensiones (¿se imaginan a los “chibolos” de aquí apoyando a los pensionistas y jubilados?) que emprendió el presidente Nicolás Sarkozy. Ni qué decir de los aguerridos jóvenes del Medio Oriente, quienes se han enfrentado a dictaduras acaso peores que las vividas en el Perú y América Latina, de las cuáles nadie pensaba que era posible tumbárselas. Túnez, Egipto, y Libia son buenos ejemplos de una juventud que quiere cambios luego de una época de oscurantismo.

Aquí nomás, en Chile, cuando comenzaba el régimen de Michelle Bachelet (quien terminó con altos índices de aprobación al final de su mandato), se llevó a cabo la “revolución de los pingüinos”, en referencia a los escolares y universitarios que protestaban por una mejor educación. Y aterricemos en el Perú, donde los jóvenes fueron activos protagonistas de la Marcha de los Cuatro Suyos para protestar contra la ilegal re-reelección del dictador Alberto Fujimori, y las sucesivas manifestaciones que no pararon hasta que éste y su compinche Vladimiro Montesinos dejaron el poder en medio del escándalo.

Diez años después, ¿qué pasó?

La pregunta viene a colación porque, además de vitalidad, energía, dinamismo, e incluso impulsividad, la juventud es sinónimo de cambio. De inconformidad, e incluso de revolución. Sin embargo, la juventud actual prefiere apoyar una propuesta conservadora como la de PPK.

Salvo la multitudinaria marcha contra el Baguazo, el 11 de junio del 2009, en la última década la juventud no se ha metido en rollos como las luchas por cambios sociales. Nadie pide que sean marxistas tampoco, no es la época.

La juventud de ahora es light. Vale decir, yo no me meto en política, estudio mi carrera, y a mí que me importa el resto. Están más pendientes del Grupo 5 y las Tremendas de la Cumbia, que de las protestas en la sierra por conflictos sociales. Una juventud indiferente y de espaldas a lo que sucede en el país.

También es altamente influenciable. A pesar de la masificación de los medios y las alternativas que se ofrecen, como los blogs y las redes sociales, creen más en los rollos oficiales. “El Perú avanza”, “Estamos bien”. Y están marcados por el consumismo y el creer que teniendo más, somos mejores. Y llevan encima una gran resignación, porque ni siquiera son capaces de protestar porque les cobran un sol en el micro por su medio pasaje, cuando deberían pagar sólo 60 u 80 céntimos. En Argentina o Chile, los estudiantes paralizan el transporte si les hacen eso.

No digo que sean todos. Hay también un sector joven que piensa, que reflexiona, y que se informa. Y que se pronuncia ante hechos como el Baguazo. Pero parece ser la minoría. Que demuestren lo contrario.

Lo cierto es que esta conducta atípica de la juventud peruana, antes decisiva en grandes momentos de la historia del Perú, es producto de varios factores. La dictadura de Fujimori, que anuló los espacios culturales y de reflexión. La desideologización. Los sistemas educativos. La propaganda oficial. La alienación gracias a los realities. Todo eso que produce una generación adormecida, distraída, sin percibir que su futuro está en juego.

Más allá del voto a PPK, le tienen resistencia al cambio. Que yo sepa, PPK no representa ningún cambio. Es más de lo mismo, y hasta peor. Quizá por eso se escoge lo más fashion, porque así se es más pituco, y es lo políticamente correcto. Y pobre que no votes por PPK, porque te hacen apanado en el Facebook. También es cierto, y hay que admitirlo, que las otras opciones tampoco ofrecen gran cosa. 

Ante este escenario trágico, hay, hermanos, mucho por hacer.

martes, 29 de marzo de 2011

No nos olvidemos de Keiko

Todos salen a hablar de Ollanta Humala ahora que lidera las encuestas. Le echan la culpa de la caída de la bolsa de valores (cosa que, por cierto, no sólo se produjo en el Perú, sino en el mundo), así como del alza del dólar. Un día le echarán la culpa de que la selección no clasifique para el mundial de Brasil 2014.

Es cierto que Humala genera dudas. En lo personal, no es un cuco. Lo que sí es cierto es que hay desconfianza. Es como el equipo que clasifica por primera vez a la Copa del Mundo, y uno no sabe qué hará. Hay algunas cosas en su discurso que no quedan claras. Pero de allí a seguir el coro de los derecha, existe una tremenda distancia.

Es que parece que la derecha nos quiere hacer olvidar de la otra cara de la moneda. Esa que, extrañamente, la derecha no toca. Y que apoyaría sin chistar si es que pasa a la segunda vuelta, como todos temen, con Humala.

Se trata de Keiko Fujimori, la heredera de ese personaje que ahora está privado de su libertad por asesino y por ladrón.

Se dice de todo de Humala, pero no se advierte el peligro que representan para la democracia los Fujimori. Mucha gente olvida lo que se vivió en los '90 con esta dictadura que compartió el sátrapa con su compinche Vladimiro Montesinos. No hace falta recordar el autoritarismo con que se gobernó; el cierre del Congreso en 1992; los crímenes contra los derechos humanos en Barrios Altos, La Cantuta, las desapariciones y las torturas; la compra de la línea editorial de los medios de comunicación; la confección de una Constitución a la medida de los grupos del poder económico en desmedro de los derechos laborales y las comunidades, y que de paso, le permitía la reelección al dictador; el soborno a congresistas de la oposición para que se pasen al oficialismo y se conviertan en tránsfugas; un asesor presidencial estrechamente vinculado con el narcotráfico. ¿Quieren más?

El mito de la victoria contra el terrorismo se cae de maduro, pues la captura de Abimael Guzmán se dio por la estrategia desplegada silenciosamente por el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), comandado por Benedicto Jiménez como consta en el libro La Cuarta Espada de Santiago Roncagliolo, y también podemos ver una reseña en el blog de Marco Sifuentes.

Todo ese aparato de corrupción y autoritarismo fue desmontado gracias a la valiente decisión política de Valentín Paniagua, a quien no le tembló la mano para establecer un sistema anticorrupción para sancionar a todos los responsables de los crímenes perpetrados en esa década infame. Toledo continuó a medias ese camino (y quizás por eso lo odian), y García más bien trató de desmontar todo ese sistema, que igual fue lo suficientemente fuerte para extraditar al dictador Fujimori y condenarlo a prisión.

Ahora ese mismo oscurantismo quiere volver a gobernarnos. Y vuelve con sed de venganza, comenzando por la liberación del dictador, que aunque negada por Keiko, es proclamada por sus candidatos al Congreso.

Lo que la derecha no entiende, es que podría hacer una propuesta de gobierno legítima, con sus puntos de vista de la economía, bajo los linderos de la democracia. Prefiere ganar elecciones bajo el legado del dinero (Lourdes 2001 y 2006; PPK 2011), o en todo caso, con el paraguas del autoritarismo (Keiko 2011). Pero nunca con ideas; siempre con ataques. Y con gente que canta en coros.

Esos mismos que se escudan bajo la sombra del gracioso PPKuy, son los mismos que no escatimarán apoyo a la hija del dictador si llega a una segunda vuelta con Humala. Incluso si el rival no fuera Humala, sino el mismo Alejandro Toledo.

viernes, 7 de enero de 2011

Ninguno me convence

A estas alturas del partido, y aunque el año recién haya comenzado, ya están definidos quiénes serán los y las aspirantes a la presidencia de la República. Lo más importante es que ya conocemos sus virtudes, que por cierto son muy pocas; y por si fuera poco, sus enormes defectos y de qué pie cojean. Precisamente esas cosas son las que llenan de incertidumbre, pues a pesar de las encuestas, no hay certeza de quién podrá ser el próximo o la próxima presidenta del Perú. Y eso ha llegado a arrastrar a este humilde servidor.

De todas maneras, es fundamental conocer a los candidatos de pé a pa:

1. Luis Castañeda Lossio: Fue alcalde de Lima por ocho años, aunque realidad por menos, porque renunció un par de meses antes precisamente para ser candidato a la Presidencia. Los limeños recuerdan sus escaleras amarillas en los cerros, el Metropolitano, los Hospitales de la Solidaridad, el Parque de las Aguas y otras cojudeces más. Pero también deben acordarse de Comunicore, sus placas por aquí por allá, su utilización descarada de la Municipalidad aún cuando ya no era alcalde, su abuso mismo cuando estaba en el poder, su nula rendición de cuentas, autoritarismo y 700 mil razones más que podría explicar la señora Carmen Rosa Núñez de Acuña. No olvidar que es uno de los candidatos oficialistas.

2. Keiko Fujimori: Virtudes son difíciles de encontrar en esta señora. Ni siquiera como congresista, pues está demostrado que ha pasado dos terceras partes del tiempo fuera del Hemiciclo, y encima ha cobrado su sueldo. El tema del pago de sus estudios por parte de su padre, condenado a prisión por criminal y por ladrón como dijera Mario Vargas Llosa, nuestro laureado Nobel, es un asunto que tampoco ha quedado resuelto. De más está decir que si llega al poder ella, en realidad lo hará su padre. Votar por ella es votar por el indulto. Más allá de estas consideraciones, no tiene ningún mérito. Incluso en CADE los empresarios quedaron decepcionados con ella. También es respaldada por Palacio.

3. Mercedes Aráoz: Con lo de hoy quedó demostrado que es la perfecta títere manejada desde Palacio. Supone que sacando a Del Castillo de la lista ganará votos, pues la consigna presidencial es que suba en las encuestas. De paso termina de sepultar a su enemigo dentro del APRA. Volviendo a Aráoz, si quiere dársela de moral sin Del Castillo, debería sacar a varios que no tienen eso que ella dice tener, como Omar Quesada, por ejemplo. E incluso, si quiere ser más moral, debería renunciar a su candidatura, que está amenazada con no pasar la valla. No olvidar que carga con el sanbenito del Baguazo.

4. Pedro Pablo Kuczynski: Hay que reconocer que logró una hazaña, al juntar perro, pericote y gato en el mismo saco. Su sancochado puede ser su virtud, pero a la vez su gran debilidad. Además de esa perla, tiene otros talones de aquiles: su tez gringa y el ser percibido por la opinión pública como neoliberal y lobbista. A ver si se sacude un poco. Aunque está difícil, hasta ahora vuela bajo.

5. Manuel Rodríguez Cuadros: Su perfil diplomático lo podría ayudar. Pero a la vez lo perjudica. De otro lado, ha quedado en la percepción pública que su candidatura ha dejado muertos y heridos (llámese MNI, Tierra y Libertad, etc.) dentro de un sector de la izquierda, que por más que busca unirse, siempre se repele a sí misma. Por cierto, su discurso de izquierda no lo parece. También vuela bajo, aunque casi se podría decir que, a diferencia de PPK, recién está en la pista de aterrizaje.

6. José Ñique de la Puente: Aunque es conocido en el mundo del Derecho y la Jurisprudencia, es un NN en el ambiente político. Piensa que podrá captar votos por ser el candidato del Partido Fonavista, que logró una aplastante victoria en el Referéndum, que dicho sea de paso, no ha sido destacada por los medios de comunicación. No se sabe si es de izquierda, centro, derecha o periferiaParece tener más problemas que Rodríguez Cuadros para despegar.

7. Alejandro Toledo: Sin duda alguna fue el que logró mayor capital político en el 2010, tanto que por ahora encabeza las encuestas. Mucha gente recuerda su gobierno como bueno, e incluso dicen que fue lo menos malo de los últimos 30 años. Otros aprecian su anti-fujimorismo, el impulso que le dio a las instituciones democráticas y su respeto por los derechos humanos durante su régimen. La estabilidad de la economía en su mandato es otro punto a favor. Al mismo tiempo, muchos no lo pasan por su frivolidad, su familia envuelta en escándalos, la violencia verbal de su esposa, su aparente mano blanda con los conflictos sociales. e incluso se le acusa de liberar terroristas. También lo tildan de neoliberal y proyanqui. No osbtante, Toledo es quizás el único político, junto con Alan García, que ha desarrollado la habilidad de mudar su discurso: dice que es de centro izquierda y la gente le cree. Pero no debe olvidar que, como dijo Hildebrandt, el principal enemigo de Alejandro Toledo se llama Alejandro Toledo.

8. Ollanta Humala: A diferencia de los demás, si puede decir orgulloso que es el único candidato de izquierda. Aunque él mismo no quiera hacerlo. Eso puede ayudarle a ganar, porque todos los candidatos o han sido gobierno o han formado parte del Estado. Su plancha ha sido bien conformada: Marisol Espinoza, la de mejor desempeño de su bancada en este Parlamento y de un claro discurso de defensa de intereses nacionales; y Omar Chehade, el procurador que logró la extradición de Fujimori, aunque ya se lo quisieron bajar con otros temas. Ollanta ahora usa camiseta blanca y ya no es candidato por el Partido Nacionalista, sino por Gana Perú, alianza que incluye a su partido y otros movimientos regionales. Antes Vargas Llosa lo descalificaba, ahora se ha abstenido de hablar de él; eso podría ser considerado un progreso, aunque no necesariamente un aval. Tiene en contra el sanbenito del chavismo y que un gobierno suyo traería el caos. Por ahora anda cuarto en las encuestas, pero hay que recordar que éstas se hacen en los sectores urbanos, y no en los rurales, donde de seguro sacará muchos votos.

A ver quién de estos me convence. Por ahora ninguno. Aunque de lo que sí estoy convencido, es que no votaré por ninguno de los cuatro primeros.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Vargas Llosa, la democracia y los derechos humanos

Para muchos militantes de izquierda en América Latina, debe haber asombrado la unanimidad con que se ha celebrado en el Perú la premiación a Mario Vargas Llosa como Nobel de Literatura 2010. Sectores de derecha y de izquierda han manifestado su alegría y han coincidido en que el laureado escritor peruano se merecía desde hace tiempo esta distinción.

La coincidencia no radica solamente en cuanto a la valoración de la calidad narrativa y descriptiva de Vargas Llosa al momento de escribir sus novelas, cuentos y ensayos. El Nobel peruano ha logrado un consenso entre dos posiciones que pueden ser antagónicas en cuanto a su visión de la economía, pero que tienen una visión común en cuanto a la defensa de la democracia y los derechos humanos.

Es conocido que Vargas Llosa fue un izquierdista militante, que rompió con Cuba y terminó convirtiéndose en un liberal. Pero en todo su caminar, tanto en la literatura como en la política, demostró que sigue una línea y un derrotero: la crítica a todo autoritarismo, sea de derecha o de izquierda; la libertad del ser humano para decidir; y la defensa de los derechos humanos.

Como muestra están algunas de sus más connotadas novelas. Tanto en Conversación en la Catedral (1969) y La Guerra del Fin del Mundo (1981), acaso dos de sus mejores obras; e incluso una de las últimas, La Fiesta del Chivo (2000), Vargas Llosa muestra su oposición a las dictaduras, y su crítica a quienes detentan el poder. Por algo la academia sueca coloca entre las razones de la premación "su cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y derrota del individuo".

Pero estas posiciones no las defendió solo en sus novelas. Candidato presidencial derrotado en 1990, muchos de los que lo acompañaron en ese camino lo abandonaron y se refugiaron en los placeres del poder que ofrecía la dictadura de Fujimori. En medio de una soledad completa y con todo en contra, Vargas Llosa se pronunció sobre el autoritarismo fujimorista, incluyendo en su denuncia la corrupción y los crímenes de lesa humanidad. En ese sentido, Vargas Llosa mostró su coherencia en lo que significa la defensa de la democracia.

También defendió el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y reconoció que su trabajo era importante para conocer a profundidad la violencia política vivida en el Perú durante los años '80 y '90. En ese sentido, se mostró a favor de la construcción de un Lugar de la Memoria, al que el gobierno de Alan García le puso peros inicialmente. Finalmente, el régimen cedió y Vargas Llosa asumió la presidencia de la Comisión constituida para este fin.

La emisión del Decreto 1097, llamado acertadamente "Ley de Impunidad", pues permitía que todos los procesados por violaciones a los derechos humanos tuvieran un pie y medio fuera de la cárcel, provocó la renuncia de Vargas Llosa a esta comisión. Ante el ridículo internacional, el gobierno peruano derogó el polémico decreto e incluso tuvo que cambiar al gabinete.

Aunque no coincidamos en algunas de sus posiciones (sobretodo en el tema económico), es saludable encontrar a un hombre de pensamiento liberal como Vargas Llosa que, al contrario de muchos que sueñan con el retorno del dictador ahora preso (la derecha cavernaria), cree en la democracia y los derechos humanos, puntos de partida fundamentales para construir sociedades justas, libres y solidarias.


sábado, 14 de agosto de 2010

La vergonzosa derrota de la cúpula aprista: el caso Carlos Roca

Al drama que afronta el fujimorismo por la casi segura anulación de la candidatura de Álex Kouri a la alcaldía de Lima, se le suma la dura derrota que acaba de sufrir la cúpula del Partido Aprista, debido a la negativa del Jurado Electoral Especial (JEE)de Lima a retirar la postulación de Carlos Roca por este mismo movimiento político.

Estaba conversado que, con el supuesto desembarco de Roca, todo se allanaba para que el APRA apoye a Kouri sin mas pestañeo. La idea era hacer parecer a la gente que el APRA iba con su candidato propio, y que luego salió por supuestamente no despegar en las encuestas. Y luego se volcabatodo el respaldo a Kouri, justo en momentos en que lo necesitaba, puesto que hasta ahora no lograba alcanzar a Lourdes Flores en el primer lugar.

Pero todo salió al revés. Primero tuvieron un enfrentamiento inesperado de Roca Cáceres, quien dijo que nunca había renunciado a su candidatura. Ante la "rebeldía" de Roca, la cúpula decidió actuar, y en un insólito documento pidieron el retiro del ex diputado y ex embajador en Italia. Obviamente, esto fue rechazado por el JEE, porque no estaba la firma del mencionado. El tiro les salió por la culata.

Además, Roca, quien en estos días se debe haber convertido en una figura para los apristas de base, se atrevió a denunciar que la cúpula del APRA quería retirar su candidatura, para apoyar a Kouri. Les soltó los perros públicamente. Sin nada que perder, ha salido airoso en este enfrentamiento.

Y ayer deben haber estado reventando de cólera por la tacha admitida contra Álex Kouri, a quien iban a apoyar. Sería demasiado evidente (y vergonzoso) que pretendan manipular al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en ambas situaciones.

Los aliados deben estar preocupadísimos. Porque, al quedarse sin candidato en Lima, le están regalando la cancha a otra opción que puede apoderarse de la capital. Recordemos que estas elecciones son claves, porque son previas a las generales del próximo año. Y Lima casi siempre ha decidido el voto nacional, por casi un tercio del electorado en el país. esto, evidentemente, malogra los planes de Alan García, pues busca que quien lo sucede le deje la pista libre rumbo al 2016.

En todo caso, para la cúpula aprista lo mejor hubiera sido no presentar ningún candidato en Lima. Y no hacer este tremendo ridículo. Tras varias derrotas aplastantes, la militancia aprista, bajo el liderazgo de Roca, sale fortalecida, y se sacude un poco del peso que tiene García en el partido.

Esta situación hace recordar que, en 1988, Luis Alva Castro se presentó como candidato a la Cámara de Diputados sin la venia del entonces presidente García. Aún con la oposición de este, salió elegido, lo cual no le gustó al mandatario. Como respuesta, en 1990 no respaldó su postulación presidencial (que alcanzó el 22 %) y prefirió apoyar a Alberto Fujimori.

Algo similar ha ocurrido ahora. Y lo que es peor, con alguien como Roca, quien no tiene la influencia que, por esos años, tenía Alva Castro en el APRA. ¿Cuál será la reacción de la cúpula? Pero sobretodo, ¿cuál será la actitud de la militancia, después de esta sacudida? El APRA debe apuntar a su institucionalidad antes que a las decisiones de unos pocos.

viernes, 13 de agosto de 2010

Kouri tachado: El fujimorismo herido de muerte

La tacha admitida por el Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima contra la candidatura de Alex Kouri a la alcaldía de Lima, es un durísimo golpe a las aspiraciones del fujimorismo para volver al poder el próximo año.

Es sabido por todos los interesados en llegar al sillón presidencial, que esta elección municipal y regional es una previa importante para encarar los comicios generales del 2011. También era evidente que Kouri era el candidato del fujimorismo. Sus buenas relaciones con Keiko Fujimori evidenciaban esto. Pero habían otras muestras de ese apoyo tácito.

Otra cuestión es que el "escudero" fujimorista Carlos Raffo había declarado que no apoyarían a Lourdes Flores, e incluso criticó a la postulante por Unidad Nacional (¿o el PPC?). Lo otro es que Kouri siempre ha evitado referirse críticamente al régimen de Alberto Fujimori. De más está mencionar sus reuniones con Montesinos en la salita del SIN. Por último, el fujimorismo evitó presentar candidato en Lima, como una forma de no "quemarse" con miras a la elección presidencial.

Pero para los fujimoristas era fundamental que Kouri gane en Lima. Esa victoria le permitiría tener al menos un tercio de alcaldes en la capital, con lo cual tenía una maquinaria política fuerte (además de los votos que ya son seguros). Recordemos que Lima no sólo es la ciudad más importante del Perú; tiene la tercera parte de los habitantes del Perú, y por ende de electores. Y tiene capacidad de decidir una elección presidencial, como ha ocurrido en nuestra historia reciente.

Ya el hecho de ir segundo en las encuestas, y a bastante distancia de Flores Nano, era negativo para los intereses fujimoristas de volver al poder. La campaña de Jaime Bayly (¿a qué diablos juega este bufón?) contra la lideresa de UN por su vínculo con Cataño no surtió efecto. Esta sigue primera en las encuestas, y Kouri segundo, pero a más distancia. Encima, Susana Villarán y Humberto Lay se le han acercado.

Para colmo de males, el JEE Lima aceptó las tachas contra su candidatura. Por no cumplir el requisito mínimo de tiempo de residencia en el lugar donde postula a la alcaldía; y además porque se han detectado irregularidades en su elección al interior de Cambio Radical. Todo se pone cuesta arriba para Kouri y compañía. Y también para los fujimoristas.

Es seguro que apelarán ante la máxima instancia, el Jurado Nacional de Elecciones, para que estas tachas sean anuladas, y Kouri siga en campaña. En tres días el JNE debe pronunciarse de manera definitiva. Lo más probable es que ratifiquen la sentencia, y Kouri quede afuera. Pero aún si no fuera así, de igual forma va quedar desacreditado ante los electores. Y la derrota será más segura que nunca.

miércoles, 11 de agosto de 2010

De tal Chino, tal Keiko


No debe extrañar la propuesta lanzada por la congresista Keiko Sofía Fujimori, sobre la (re)implantación de la pena de muerte. Por demagógica y populista en primer lugar. Y también porque, al final de cuentas, sigue con la línea que su padre trazara, junto a Montesinos, durante la década de los '90.

Por estos días todos nos sentimos consternados por la ola de crímenes que han ocurrido. Un dueño de una discoteca, asesinado. Una niña de tres años, cuadrapléjica; no podrá caminar de por vida. Y así otros tantos casos. Ante eso, es imposible no conmoverse y reclamar justicia. Y si se mezcla con las emociones al tope, muchos quisieran que se aplique la pena capital a estos criminales.

De esa sensibilidad de la gente es que se aprovecha Keiko Fujimori para lanzar propuestas como esta. Así como hiciera su padre durante diez años. La única forma de vencer al terrorismo fue la estrategia de muerte que empleó. La verdad es que todo esto fue un cuento chino como el mismo Alberto Fujimori (aunque es japonés).

Sendero Luminoso ya estaba derrotado. Su líder, Abimael Guzmán, completamente fuera de la realidad. Un excelente trabajo del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) permitió su captura y el posterior desbaratamiento de la organización subversiva. De esto dan cuenta los juicios posteriores, e incluso una novela-reportaje de Santiago Roncagliolo, La Cuarta Espada. Mientras eso ocurría, Fujimori pescaba en la selva y en paralelo prefería respaldar al Grupo Colina.

El terrorismo fue derrotado con Inteligencia, en alta la primera letra por razón semántica y ortográfica. No era necesario masacrar presos en Castro Castro, meterle bala a los asistentes a una pollada en Barrios Altos, o torturar a sospechosos en La Cantuta. Se hizo un seguimiento que demoró, pero que dio sus frutos. De la misma forma se puede derrotar a esa delincuencia avezada que vivimos en nuestros días. Y lo ideal sería que las penas sean más severas, con cadena perpetua incluida. Eso se puede hacer en democracia.

Pero para Keiko Sofía eso no importa. Es mejor matar diez inocentes si se acaba con un delincuente. La misma lógica de Colina. El mismo desprecio por la justicia, los derechos humanos, y la democracia. La misma demagogia populista y el mismo pragmatismo sin respeto por la vida que mostró su padre en la década de los '90.

Esa es la Keiko Fujimori real. Si quieren al fujimorismo de vuelta al poder, allí lo tienen. Ojalá que los que deseen eso no sean la mayoría. Y que no sean los suficientes como para que tengan una bancada mucho más grande que la que han tenido en el último período.

lunes, 2 de agosto de 2010

Las indecisiones de Bayly

No hay nada que hacer que Jaimito Bayly es bastante indeciso (por no decir dudoso). Luego de haber pregonado a los cuatro vientos que se bajaba de la "puta combi" de Barba Caballero, tal como denominó a su partido Cambio Radical, por haber albergado a Álex Kouri como su candidato a la alcadía de Lima, ayer entrevistó al ex mandamás chalaco y le manifestó su apoyo. Además de criticar a Lourdes Flores, su principal oponente.

Como se recuerda, Jaimito anunció que se lanzaba a la presidencia de la República por Cambio Radical, y José Barba le dio su venia. Luego dijo que se alejaba de Barba, a la vez que dijo que formaría su propio partido, "No Nos Ganan", nombre que recuerda una famosa frase del recordado animador de televisión Augusto Ferrando.

Durante todo ese tiempo, Jaimito figuró entre los cinco primeros en las encuestas. Hace pocos días llegó a 10 por ciento de aceptación en el electorado. Dijo que se quedaría en el Perú para tener un programa no sólo dominical, sino diario, con la finalidad de afianzar su supuesta candidatura.

Muchos pensaron que era su estrategia de campaña. Y que iba en serio. Al final, en entrevista concedida a Perú.21, dijo que ni loco se lanzaría a la "piscina" presidencial, y que prefería seguir escribiendo sus libros. Todas esas dubitaciones respondían, sin duda alguna, a una estrategia para publicitar su imagen (mas que su candidatura), y lanzar su programa de televisión diario. En este tipo de cosas, Bayly es un capo.

Lo que nos genera dudas es este ir y venir en lo político. Un día dice que Kouri es un mafioso, y luego lo entrevista y hasta le da su apoyo. Otro día dice que apoyará a Lourdes, y finalmente la cuestiona.

Pero lo que más preocupa es lo de su respaldo a Keiko. Y esto no parece ser una indecisión. Antes decía que Fujimori era un dictador, luego dijo que por todo lo que había "hecho" por el Perú debía ser indultado, y al final sostuvo que era mejor someter su caso a referéndum.

En el diálogo con Kouri, el fujimorista encubierto (y público, pues apareció en la misma banca con Cuculiza y la propia Keiko durante la reunión evangélica del 30 pasado), ambos se pusieron a conversar sobre las probables segundas vueltas de las presidenciales. Y en todos los casos, sea el rival Castañeda, Toledo o Humala, la ganadora debía ser Keiko.

Bayly debería confesar de una vez su debilidad por los Fujimori y sus modelos autoritarios, así como dio a entender que todo lo armado en torno a su candidatura era para promover su programa diario. Porque ya se nota que es el bufón mediático de la mafia.

PD: Lo mejor que ha escrito Bayly fueron sus columnas del Mundial en Perú.21.

domingo, 7 de marzo de 2010

No distraigas pe', Alan

El presidente Alan García, muy fiel a su costumbre de distraer nuestra atención, ahora ha puesto sus miras sobre el lamentable terremoto ocurrido en Chile la semana pasada. Fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos en enviar sus condolencias a su homóloga Michelle Bachelet, y hace unos días visitó al vecino país del sur enviando ayuda humanitaria y un hospital de campaña.

Tras su retorno de Chile, García anunció un plan de contingencia para catástrofes naturales como las ocurridas en el país del mapocho. También dijo que muchas construcciones en Lima y otras ciudades del interior tienen muchas deficiencias y necesitan ser revisadas. Además, se dio el dinero respectivo para el detector de tsunamis, que hace mucho tiempo venían reclamando expertos en la materia.

Pero todos sabemos que esto es un saludo a la bandera. Como dicen los muchachos del barrio, "es puro floro". Porque ya varias veces ha hecho lo mismo: Saca un tema y lo anuncia, como la famosa Oficina Nacional Anticorrupción o el Pacto Social. Y luego duermen el sueño de los justos, para ser desactivados.

Esta es la costumbre del presidente García cada vez que existen temas incómodos que pueden salir a la luz. Saca cositas así para distraernos de algunos sucesos que también son relevantes. Por ejemplo, si bien es cierto no tiene injerencia directa (aunque quien sabe) en el asunto de la boda de la hija del ex presidente Alberto Fujimori en la DIROES, el hecho es que después que sucedió, el asunto pasó desapercibido aquí por los bombos y platillos con los que García hizo gala de su solidaridad con Chile. Y de paso demuestra que los vínculos entre la cúpula aprista y el fujimorismo están vigentes.

Este mismo hecho sentó un precedente, pues permitir que una boda se realice en una prisión (cárcel dorada, mejor dicho), obligó a que, por ser consecuente, Antauro Humala tuviera que asistir fuertemente resguardado al entierro de su hijo, quien falleció ahogado. Y también podría permitir que otros presos, en razón de la equidad, tengan los mismos beneficios, como Abimael Guzmán, quien hace tiempo pide casarse con Elena Iparraguirre.

Además, hay un tema que no se difunde en los medios (siempre cómplices del oficialismo). Los acuerdos del gobierno con los representantes de los indígenas de Bagua están siendo paulatinamente desconocidos por los primeros (sabe Dios qué arreglos tendrán con esas empresas mineras a las que no les interesa ni los pobladores locales ni el medio ambiente), lo cual está generando una nueva bomba de tiempo. Por eso, nuevamente los indígenas están en pie de lucha debido a la "mecedora" del Ejecutivo.

Y los diarios más importantes guardan silencio. Callan en todos los idiomas. Prefieren referirse al terremoto en Chile (no está mal la solidaridad y la preocupación), antes que temas que van a ser decisivos. Prefieren seguir en coro a Alan García, quien si bien es cierto tuvo el gesto de visitar a Bachelet y mostrarle sus condolencias por las víctimas de tal desastre natural, parece haber olvidado que tres años después del terremoto en Pisco, esta ciudad sigue casi igual y que hay muchos damnificados en el Cusco y otras ciudades de la sierra por las lluvias y los huaicos. Y García prefiere distraernos, porque ese es su vacilón.

Cuidado que se nos pueden venir varios terremotos. Y no necesariamente esos violentos movimientos de tierra para los que el Perú debe estar preparado (no basta con anuncios rimbombantes). Porque la aproximación a la impunidad (¿está cerca el indulto a Fujimori?) y la mecedora a los indígenas pueden dejar muchos más damnificados de lo que cree García.

Foto: European Pressphoto Agency.

jueves, 18 de febrero de 2010

Al rescate del Poder Judicial

De nada vale haber dado la vuelta al mundo con la condena (las condenas, mejor dicho) al ex presidente Alberto Fujimori por delitos de corrupción y contra los derechos humanos. No tiene ningún sentido haber llegado a tener una buena posición ante el mundo con esta ejemplar decisión del Poder Judicial, institución que, pese a todas sus limitaciones, parecía quedar un poco limpia.

Este hito en la historia peruana, que rompe con la tradicional impunidad de quien corrompe el Estado y se zurra en los derechos fundamentales de las personas, no tiene ningún sentido si continuamos siendo espectadores de hechos como los ocurridos en los últimos días en uno de los poderes del Estado que necesita un cambio urgente.

Primero, el cambio de juez del caso que evalúa la demanda del indultado José Enrique Crousillat para poder recuperar Canal 4. El cuestionado presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega, decidió colocar al juez Carlos Solano Tenorio, quien tiene investigaciones pendientes en la Oficina Central de la Magistratura (OCMA), para que se encargue del caso. Finalmente, tras el llamado de atención del titular del PJ, Javier Villa Stein, esto no prosperó.

Sin embargo, hubo allí una intencionalidad sospechosa, con indicios de querer entorpecer un proceso que a todas luces no favorecería a Crousillat, quien, recordemos, recibió "ladrillos" de miles de dólares de parte del ex asesor Vladimiro Montesinos para que cambie la línea editorial del 4 en favor de Fujimori, lo cual cumplió con creces.

No debemos olvidar que hace dos meses fue indultado por Alan García por "razones humanitarias", pues supuestamente se encontraba muy mal de salud y era un hombre "anciano" de 77 años. Pero, como por arte de magia, recuperó su salud y se le vio comprando muy campechanamente en un centro comercial del balneario de Asia. Evidencia de que su estado de salud no era tan malo.

Otro suceso ha sido la desaprobación de Avelino Guillén, quien aspiraba a fiscal supremo, por parte del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Este hecho también es sospechoso, porque Guillén fue uno de los principales protagonistas en el megajuicio a Alberto Fujimori como fiscal, cuyo resultado fue la condena al ex dictador a 25 años de prisión.

Quizás este hecho histórico haya desatado la furia de magistrados vinculados al fujimorismo (y otros al APRA definitivamente), quienes aprovecharon esta circunstancia para frenar la carrera judicial de un personaje que en su momento se la jugó por la lucha contra la impunidad. Y que en otros procesos definitivamente no estará de su lado.

A estos dos hechos se agregan otros detalles como la separación del general Walter Chacón de los procesos pendientes contra Fujimori y Montesinos. Son cuestiones muy entrelazadas entre sí. Y que de a pocos van destruyendo las bases de todo lo que se construyó durante el gobierno de Paniagua para sancionar toda los delitos cometidos durante el fujimorismo.

De tal forma que la cereza de la torta sería la excarcelación de Fujimori, quien debe estar sonriente viendo como se desmorona su condena.

Como en la época de Fujimori, donde todos los medios estaban a su servicio y el Poder Judicial a sus pies, la sociedad civil que cree en la democracia y la poca prensa independiente que queda debe jugársela para frenar este acoso al PJ. Hay que rescatarlo de las garras del autoritarismo, las presiones políticas, y la impunidad.

martes, 15 de setiembre de 2009

Recordando el comienzo del fin del fuji-montesinismo

A mediados de septiembre del año 2000, Alberto Fujimori ya tenía casi mes y medio desde que asumió el poder por tercera vez, superando la década en Palacio.

Todo parecía indicar que iba a ser muy difícil poder sacarlo de allí. Pese a las marchas de protesta y las denuncias de fraude en las elecciones de abril de ese mismo año, Fujimori parecía muy seguro en el poder. Tanto, que si él quería, en el 2005 podía haberse presentado a otra reelección más.

Pero algo se podría al interior.

El 14 de septiembre del año 2000, el entonces congresista del ahora extinto Frente Independiente Moralizador (FIM), Fernando Olivera, en una conferencia de prensa junto a varios de sus seguidores, hizo público un video en el que se observaba al otrora asesor presidencial, Vladimiro Montesinos, entregando 25 mil dólares al congresista Alberto Kouri, de Perú Posible, para que se pase a las filas del fujimorismo.

Este vídeo desató un escándalo político, que comenzó a dañar seriamente las estructuras del poder de Fujimori y sus compinches. El presidente, obligado por las circunstancias, tuvo que dar un mensaje a la nación, en el que anunciaba el recorte de su período presidencial a un año, y que convocaría a elecciones en el 2001, en las que no participaría.

Tras el anuncio, Montesinos desapareció de la escena, hasta que se supo que había intentado fugar a Panamá. Conocedor de que su ex asesor le sabía varios secretos, ordenó un ilegal allanamiento a la residencia de éste. En esa diligencia, a Fujimori ya no se le vio como el hombre fuerte y seguro, sino desesperado, como quien quisiera cubrir alguna evidencia de lo que se iba a destapar después.

En noviembre es cuando su ministro de Justicia, el finado Alberto Bustamante, anunció que se habían descubierto cuentas de Montesinos en bancos suizos de hasta 48 millones de dólares. A los pocos días, Fujimori viaja a la Cumbre APEC, que se desarrollaba en Singapur. Luego se dirige al Japón, país de sus ancestros, y desde allí envía el famoso fax, el 20 de ese mes, en el que comunica su renuncia a la presidencia de la República.

En sólo dos meses, un vídeo de unos cuantos minutos y otras evidencias se tumbaron un régimen prepotente y soberbio que sólo unos meses antes parecía muy sólido. El fujimontesinismo cayó cual castillo de naipes. Las luchas democráticas habían conseguido su triunfo. La restauración de la democracia fue posible.

Es cierto que nos falta mucho por alcanzar, en materia de justicia social y libertades. Pero es bueno recordar estos hechos, para saber que un gobierno autoritario no es el camino para lograr el bienestar nacional.

Ahora cuando un sector parece olvidar (o no querer ver o recordar) lo que fue el régimen de Fujimori, y pretende apoyar a un personaje que se benefició de esa misma corrupción (que es la principal causante de la pobreza), es imperativo no olvidarse de estos hechos.

miércoles, 8 de abril de 2009

Fujimori culpable: Ahora le toca a la ciudadanía

El ex presidente Alberto Fujimori ha sido condenado a 25 años de prisión por delitos contra los derechos humanos. Este hecho es un precedente en la historia reciente de América Latina, pues por primera vez, un ex presidente elegido por la vía democrática es juzgado y sentenciado por estos hechos.

El fallo judicial ha sido contundente y claro; además ha provenido de un tribunal que se ha comportado a la altura de las circunstancias. También queda el precedente de que nadie puede abusar del poder que le ha sido delegado, y más si proviene del mandato popular.

Todo esto le hace muy bien a la democracia, la que sin embargo, en el caso de nuestro país, aún tiene mucho por perfeccionar para dar una mejor calidad de vida a muchos de nuestros compatriotas.

Sin embargo, quedan aún muchas cosas por hacer, como diría el gran César Vallejo.

Los fujimoristas se han comenzado a mover. Han anunciado manifestaciones y movilizaciones en todo el país. También están copando los medios de comunicación por medio de sus voceros y sus seguidores, para hacer parecer que son la mayoría.

La verdad es que no es así. Con el respeto por quienes optan por esta posición (incomprensible desde mi punto de vista), es necesario demostrar que la mayoría de este país quiere apostar por una democracia donde imperen la justicia social, la libertad, y se defiendan los derechos humanos de todos y todas.

Por ello, todos aquellos sectores sociales, como los trabajadores, los comerciantes, los despedidos, los jubilados, los sindicatos, los estudiantes, y todos aquellos que fueron afectados por el entreguismo económico de los años ’90 (montado por Fujimori), así como las organizaciones de derechos humanos y otros movimientos sociales, culturales y políticos (¿por qué no?), debemos manifestarnos para demostrar que somos esa mayoría que cree en la democracia, y que esta puede ser perfeccionada para mejorar la calidad de vida de muchos y muchas compatriotas.

El segundo gran paso son las elecciones del 2011, donde los peruanos y las peruanas debemos dar una nueva lección, como la del 7 de abril. Debemos demostrar que no somos desmemoriados y que nuestro voto no va ser por el mal menor. Y que debemos ser, no grupos que “jalan agua para su molino”, reclamando cada uno por su causa; sino una sociedad civil empoderada y organizada para pedir a nuestros políticos que cumplan con sus compromisos de campaña, y no con sus compromisos con grupos de poder.

De lo contrario, conviviremos otra vez con advenedizos que llegan al poder y hacen lo que quieren (aunque después del antecedente de Fujimori ya no será igual), o votando por males menores cada cinco años, que llegados al poder, se alían con la derecha que siempre ha gobernado el país.

De nosotros depende, de nadie más.

viernes, 21 de setiembre de 2007

Fujimori cayó… y ahora, ¿qué sigue?

Luego de casi dos años de larga espera, la Corte Suprema de Justicia de Chile decidió, en última instancia, extraditar al ex presidente Alberto Fujimori a nuestro país, a fin de que responda por acusaciones de corrupción y delitos contra los derechos humanos ocurridos durante su gobierno (1990-2000).

Pese a que no fueron considerados cinco de los doce cuadernillos en la extradición, lo fundamental está en que, dentro de los siete expedientes por los que deberá responder ante la justicia peruana, están los casos de crímenes de lesa humanidad, como las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos. Son hechos que son ineludibles, debido a que no son prescriptibles.

La pregunta ahora es: ¿qué vendrá después? No se trata aquí de la absurda discusión sobre en qué penal debe ser recluido Fujimori, en su calidad de detenido. Eso lo deben resolver las autoridades competentes.

El asunto principal radica en las movidas políticas que se podrían realizar en este tiempo: este es un punto de quiebre en este momento político. Porque es sabido que, pese a tener muchos detractores, Fujimori también tiene seguidores, nos guste o no. Y no es cualquier detenido como tantos generales o ministros que fueron adeptos a su régimen. Es el pez gordo. De hecho, va generar controversia y polémica.

Aquí se comprobará realmente si el gobierno aprista tiene ese famoso “pacto bajo la mesa” con el fuimorismo, o si estos solo se colgaban del régimen de García Pérez para “ganarse alguito”, aprovechando además la cercanía a la derecha que ha demostrado el APRA en estos 14 meses de gestión. Es la oportunidad del partido de gobierno de sacarse ese peso de encima, además de dar un giro en las banderas que ha asumido: las de la derecha. Ventaja tiene: está en el poder y no necesita el apoyo incondicional de una bancada para lograr sus objetivos en el Parlamento, pues logra el apoyo del fujimorismo y Unidad Nacional cuando le conviene, e igual con los otros sectores políticos (léase UPP).

También se verá la capacidad de la oposición para reconstruirse a partir del rechazo de una buena parte de la población hacia Fujimori. Pese a su fuerza dentro del Congreso (más por el número de congresistas que por peso político), no son fuerzas que hayan podido lograr una ubicación expectante dentro de la opinión pública, como lo hiciera el APRA durante el gobierno de Alejandro Toledo. Sus denominados “líderes” no han aparecido: ni Ollanta Humala ni Lourdes Flores son siquiera la sombra de lo que llegaron a ser en las elecciones presidenciales del año pasado. Los otros sectores políticos también tienen una oportunidad para rehacerse (Acción Popular, Somos Perú, etc.)

Por último, lo más peligroso quizá, es la utilización de Fujimori, ya en suelo peruano (pese a estar en la cárcel), de la coyuntura, que podría favorecerlo en caso sepa presentarse con la imagen de un perseguido político. Pese al tiempo que ha pasado alejado del escenario nacional (aunque se ha mantenido en boca de todos), no ha perdido cintura política. Dependerá de él, así como de aquellos enemigos políticos que ganó después de 1992, su destino en la política nacional.

El tema del juicio pasa a segundo plano. Porque es un hecho que el tema se va politizar.

viernes, 29 de junio de 2007

Como puere japonés... ¡bien criollazo!

Alberto Kenya Fujimori ha decidido aceptar la ¿invitación? para postularse como Senador del Parlamento japonés, realizada por el Nuevo Partido del Pueblo, agrupación política del país del lejano oriente. Es una jugada clave (no sabemos si magistral) en pos de eludir la inevitable extradición que concedería el juez chileno Orlando Álvarez, quien autorizaría su envío al Perú para que responda ante nuestra justicia por los delitos de corrupción y contra los derechos humanos de los que se le acusa.

Es claro que si Fujimori resulta electo senador (que era lo mínimo que pretendía en 1990 en el Perú, ¡y salió presidente!), inmediatamente será pedido por el Japón, para que acuda a ejercer el cargo que supuestamente podría obtener por el voto popular. Pero más que los beneficios que tendría por pertenecer a la cámara alta nipona, la idea de Fujimori es eludir su responsabilidad judicial, aprovechando su ciudadanía japonesa.

Además de ser una patraña, es notorio que se trata de un evidente acto de desesperación, puesto que las cosas ahora parecen jugarle en contra. No creemos que haya sido invitado: es claro que adeptos a Fujimori podrían haber realizado gestiones ante partidos políticos japoneses para que lo convoquen como candidato, y de esta forma tenderle una salida al extraditable de todo lo que le espera.

Con esto demuestra nuevamente que es un cobarde ante el pueblo peruano. En el 2000, al renunciar por fax desde Tokio, evitando afrontar todas las acusaciones que ya lo lapidaban en aquel entonces, luego de descubrirse la maquinaria de corrupción que existió durante su régimen, y la persecución política que realizó a sus opositores. Incluso quedará como cobarde ante sus seguidores, quienes luego de imaginar la vuelta soñada de su líder para incursionar nuevamente en la política nacional, se quedarán decepcionados al comprobar que no será así.

Por si fuera poco, sería el único caso en la historia en el que un ex presidente de un país ocupa en cargo político en otro, como en la época de esos reyes europeos que heredaban hasta cinco coronas de diferentes naciones, como el famoso Carlos V.

Todo esto nos recuerda una vieja canción llamada “Como puere japonés”, brillante polca del pícaro dúo “Los Troveros Criollos”, que marcara época en la década de 1950, en la cual relatan la historia de un japonesito que aprende todas las costumbres del limeño vivo, como sus trampitas y su “replana”.

Resulta que ahora el japonés resultó vivo, no por ser “bien criollazo”, en el sentido del vivo del barrio, sino por sacarle la vuelta al pueblo peruano entero.

lunes, 18 de junio de 2007

Deslinde de inmediato

Con el escándalo producido por la elección irregular de los miembros del Tribunal Constitucional, que ahora ha sido anulada por el Congreso para realizar un nuevo proceso, han pasado desapercibidas las polémicas declaraciones de los dos vicepresidentes de la República, el almirante (r) Luis Giampietri y la señora Lourdes Mendoza del Solar, ambos congresistas invitados por el APRA, en el sentido de que las culpas del extraditable Alberto Fujimori deberían probarse.

Esto ha pasado a un segundo plano, partiendo del supuesto de aquel vox pópuli que proclama que el APRA tiene una alianza tácita con la bancada fujimorista. Por ello, las declaraciones de Giampietri y Mendoza del Solar han sido tomadas como “normales”. Sin embargo, esto perjudica más a la bancada oficialista, puesto que refuerza la tesis de la “alianza aprofujimontesinista” y rompería con la tradición de una Célula Parlamentaria Aprista disciplinada y ordenada.

Ante esto ha habido reacciones. El secretario general del APRA y también congresista de la República, Mauricio Mulder, salió inmediatamente a rechazar dichas declaraciones, expresando que no es la posición del partido que fundara Haya de la Torre la de exculpar a Fujimori. En el mismo sentido se expresó el parlamentario andino y secretario de Organización del PAP, Wilbert Bendezú, quien no sólo discrepó de estas expresiones, sino que demandó al gobierno que haga un deslinde definitivo del fujimorismo.

Esto último es el meollo del asunto. Desde aquí creemos que no existe una alianza formal entre el aprismo y los fujimoristas: sucede que, como sostiene el analista político Martín Tanaka, el matrimonio del APRA (¿o de Alan García?) con la derecha política ha ocasionado que el fujimorismo, identificado con posiciones conservadoras, se adhiera a esta cuestión. También está el asunto de que los seguidores de Fujimori “sobonean” al gobierno, para que este sea blando con el tema de la extradición del ex mandatario desde Chile. Sin embargo, estas declaraciones infelices de Giampietri y Mendoza del Solar ya consolidan más la idea que está en el ambiente político, respecto del supuesto pacto.

Por ello, como lo ha demandado Bendezú, y también lo expresa la oposición, el gobierno aprista debe zanjar su posición sobre el caso Fujimori, sin dejar de mencionar que sea un tema judicial. Y también debe poner en su sitio a personajes como Giampietri y Mendoza del Solar (¿Por qué los invitaron?). Por último, ¿hasta cuándo va gobernar con la derecha, doctor Alan García? El país necesita un giro hacia el otro lado, expresando en la última elección su descontento con el estado de las cosas. Además de su rechazo al fujimorismo, que sólo tuvo 7 % del electorado.

lunes, 11 de junio de 2007

Cuidado con la soberbia, Keiko

Ha sido sorprendente la reacción de la congresista Keiko Sofía Fujimori, hija del extraditable Alberto Fujimori, luego de los últimos sucesos que han ido en contra los planes de su padre y sus partidarios. El último fin de semana, declaró que la posibilidad de que su padre fuera extraditado de manera definitiva al Perú, no le convenía al gobierno del presidente Alan García, en declaraciones al diario chileno El Mercurio.

Después de una tranquilidad sosegada en el fujimorismo, mostrada en el rostro llenito y sonriente de Keiko Sofía, y de un beneplácito de su bancada ante toda acción del régimen aprista, (que da lugar a pensar que existe una alianza entre estos dos grupos), llegó la desesperación en las filas de este ¿partido?, ante la inminente extradición de su líder, que debe responder ante la justicia de nuestro país por los delitos de corrupción y contra los derechos humanos cometidos durante su gobierno.

Incluso, sus más “achoradas” representantes, como Carmen Lozada y Martha Moyano, han amenazado con la toma de las calles de parte de sus “muchos” seguidores y la llegada de una convulsión social, si es que Fujimori es juzgado y sentenciado en el Perú, y tácitamente han pedido al gobierno que les apoye.

Esta actitud demuestra la desesperación en que han caído sus seguidores (no sabemos cuántos son, pero las últimas elecciones regionales y municipales los “expectoraron” del mapa), porque saben que si Fujimori es finalmente condenado a prisión, su organización desaparecerá y sus esbirros quedarán a la intemperie, abandonados, algunos aún con cuentas pendientes con la justicia.

De otro lado, también se denota soberbia en la actitud de la nueva líder del fujimorismo (mientras subsista). Porque cree que moverán las masas como antaño, cuando tenían la prensa controlada, y movían sus portátiles a los mítines del “Chino”, en la campaña de la engorrosa elección del 2000. Y si salieran, también resucitaría esa oposición que salió a las calles en la marcha de los cuatro suyos, ahora un poco adormitada.

Ante ello, el gobierno debe dar una respuesta rápida. De hecho ya lo acaba de hacer: Mauricio Mulder rechazó las declaraciones de Keiko, y deslindó de la posición de su colega de bancada Javier Valle Riestra, acusándolo de “pro-fujimorista”. Sin embargo, es la voz del secretario general del Partido Aprista; falta la del gobierno en su conjunto.

La que también debe tener respuesta rápida es la sociedad civil. Esa misma que salió a protestar en las calles en los finales de la década de los ’90, para denunciar las violaciones contra los derechos humanos, la corrupción generalizada en el Estado, el embrutecimiento al que fue sometido nuestro pueblo, y la destrucción de las instituciones. A despertarse del sueño, para demostrar que quienes estamos por la democracia y el estado de derecho, y en contra de la impunidad, somos mayoría.