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jueves, 10 de setiembre de 2009

Carta abierta a Manuel Burga

Estimado Manuel:

Disculpa que te escriba con esta confianza de tutearte. Mucha gente aficionada al fútbol nunca te la tuvo por cierto. Tanto así, que más del 90 por ciento de la afición quiere que te vayas de una vez por todas de la presidencia de la Federación Peruana de Fútbol. Te consideran el culpable directo del hundimiento del deporte rey en nuestro país.

Pero la gente debe saber que tú no eres el único responsable. Es cierto que has cometido errores, mas no es exclusivamente tuya la capacidad de equivocarte. También te acompañan en esto varios dirigentes de los clubes de Primera División, y los representantes de las federaciones departamentales, que tienen más tiempo atornillados en sus sillones de poder que los que tú pretendes en la FPF.

Estos “dirigentuchos”, además de tomar decisiones de lo más insólitas, les gusta andar con gollerías, y te mantienen en el puesto. No sólo peca el que da, sino el que recibe. Por eso no te responsabilizo a ti exclusivamente.

Y quienes dirigen a los clubes no se quedan atrás. Además de tener en cero a sus divisiones menores, en vez de impulsar a jugadores jóvenes, netos de sus regiones, prefieren traer un jugador extranjero (mejor si es argentino o uruguayo) de tercera, cuarta, quinta y hasta sexta categoría. O que nadie conoce en su país de origen. Y se los traen con faenón incluido, seguramente. Por eso las enormes deudas, sino pregúntale a los señores Souza Ferreira y Franco, ex dirigentes de Alianza Lima, que está hasta el cuello con la Sunat.

Tampoco es exclusiva culpa tuya que, en los últimos años, hayan surgido jugadores de tan bajo nivel. Eso es responsabilidad de divisiones menores, un tema que no se trabaja en muchos clubes. Se prefiere, además de traer parrilleros y gente que se dedica a otros oficios, hacer jugar al hijo o al sobrino de tal o cual dirigente. Así nunca avanzaremos.

Ayer la selección cayó tres a uno en Venezuela, contra el equipo local. Seguimos en el fondo de la tabla de las eliminatorias sudamericanas, y parece que así terminaremos. Una raya más a la cebra, dirán algunos. Pero igual, es un rotundo fracaso terminar últimos. Por eso es que mucha gente quiere que ya no sigas. Porque ya tocamos fondo. Hace rato. Y eso que casi estábamos allí antes que asumieras en la “Fepefútbol”.

Y encima, has anunciado que vas a la reelección. No pues. Como si tu gestión hubiera sido una lluvia de éxitos. Salvo lo de los “jotitas”, lo demás han sido puras eliminaciones y últimos lugares. En los demás países se burlan de nosotros.

Pero igual, lo más seguro es que te reelijan. Porque así es nuestra querida realidad dirigencial futbolera. Empero, algún día tendrá que acabarse.

Ya que vas a seguir al frente del fútbol peruano, me atrevo a darte algunos consejitos:

1. Terminado este “proceso” (¿Cuándo lo fue?), despide a Chemo del Solar. Que se dedique a dirigir clubes durante una década, y con esa experiencia recién podrá volver a dirigir una selección. Fue un error haberlo llamado, estaba demasiado verde.

2. Contrata de una buena vez al Chino Rivera, que está suelto en plaza. Y hazlo hasta el 2014, con opción a renovación. Ha demostrado ser un buen técnico. Ha sido bicampeón con un equipo chico que quiere ser grande. Dale toda la libertad para trabajar. No le impongas ningún jugador. Y prográmale todos los partidos amistosos que te pida.

3. Acaba con esa tontera de las Comisiones Mundialistas. Nunca fueron. Asume directamente la responsabilidad, aunque a algunos no nos guste.

4. Compromete tu palabra desde ahora, a que no irás a ninguna reelección más. Y quítale poder a los dirigentes de las departamentales. Que sean los clubes los que manden.

Atentamente,

Víctor Liza Jaramillo

sábado, 24 de noviembre de 2007

Fútbol peruano: engreimiento, apatía y arreglos bajo la mesa

La selección peruana volvió a hacer otro papelón. Cuando todos nos mostrábamos, si no satisfechos, por lo menos conformes con el rendimiento que la blanquirroja mostró en Brasil, recibimos una paliza del que hasta ese momento, era el peor equipo de la Eliminatoria (llámese Ecuador). Un resultado que deja claramente marcado el camino que Perú seguirá en los dos años que dura esta competición, de no hacer los correctivos necesarios.

Pasar de la gloria al infierno, en el caso del equipo de fútbol de Perú, tiene sus explicaciones. La primera es el engreimiento de los futbolistas peruanos. Algunas “joyitas”, como Pizarro y Farfán, para resaltar los casos más patéticos, aseguraron que no subirían al avión hacia Quito, porque los dirigentes no habían pagado los premios por empatar (¿?) con Brasil. Una conducta realmente indignante y vergonzosa, sobretodo porque son jugadores que no rinden con la selección, dejan mucho que desear y encima piden privilegios.

Lo peor es que los premios los fijaron los dirigentes. ¿Desde cuándo se premia por “empatar”? Y de local todavía. Este es un criterio completamente desatinado; aunque qué se puede esperar de Burga, Juvenal y compañía. El premio debe darse por clasificar al mundial, no por conseguir un mediocre punto. Porque para llegar al Mundial, se debe ganar hasta al más poderoso, llámese Brasil en este caso.

Lo otro es la forma en que se perdió. Un equipo sin alma, completamente entregado, jugadores sin actitud.

Se puede perder un partido. Es un resultado posible en el fútbol. Lo que molesta es cómo se pierde. Y la forma en que perdió Perú fue horrorosa. Comparemos con Uruguay: perdió ante Brasil como visitante por 1-2, pero vaya a ver todo lo que los charrúas dejaron en la cancha. Al llegar al aeropuerto de Montevideo, ¿quién les iba a reclamar algo, si lo dieron todo?

Otra diferencia clave es que como está jugando, Uruguay tiene con qué pelear la clasificación. Perú no tiene argumentos para pensar si quiera en hacerlo.

Además de las gollerías que exigen y su poca entrega para disputar los partidos, ha trascendido que algunos de los futbolistas de la selección peruana pusieron condiciones para no jugar en Quito, por el tema de la altura. Una conducta realmente infantil. ¿Acaso Messi, por Argentina, o Ronaldihno por Brasil, pusieron condiciones para no jugar en la altura de Bogotá? Incluso Messi se mandó un golazo que mereció un mejor resultado para su selección.

Aquí el problema no solo son los dirigentes, quienes solo piensan en el poder y no tienen nada en el cerebro. También son los futbolistas, sin amor a la camiseta, llenos de engreimiento. A ellos también hay que sacarlos. Esta generación ya murió.

No digo nada de Chemo Del Solar. Como técnico, hace lo que puede. Porque este sistema, esta telaraña es armada por dirigentes, futbolistas y empresarios del fútbol, con sus intereses mezquinos. El único error de Chemo Del Solar es haber aceptado ser técnico de la selección en este contexto. Lo demás queda de lado.

martes, 20 de noviembre de 2007

Era para ganarlo

Perú empató como local ante Brasil. Repite el mismo resultado de 1957 y 2003, por las Eliminatorias. De esta manera, completa una racha de 50 años sin poder derrotarlo por el pre-Mundial.

La prensa deportiva ha alabado el empate. La mayoría de los medios impresos ha destacado las ganas que le puso el equipo nacional. Esto es cierto: se vio una actitud diferente en la selección, muy distinta y mejor que la de los dos partidos anteriores ante Paraguay y Chile. Los jugadores de la selección metieron la pierna fuerte sin importarles la presencia de monstruos del fútbol como Ronaldinho y Kaká.

Sin embargo, no pudieron ganar. Pero esto no se dio por falta de capacidad del equipo. Las ganas que pusieron (aunque sin fútbol) habrían bastado para lograrlo; no importa que hayan mostrado poco fútbol. A ello hay que agregarle que Brasil jugó a media máquina, y demostró una excesiva dependencia de Kaká. Lo que pasó es que hubo falta de clase para hacerlo; esta clase la debieron demostrar los delanteros de la selección.

Lamentablemente, Guerrero debió salir por lesión apenas terminó el primer tiempo. Pese a todo, nadie discute su entrega. Pizarro ya demostró que no es para la selección peruana. Nunca lo fue. Sólo fue un producto a lo Beckham “made in Perú” que demostró tener buena pinta y una gran capacidad para colocarse en el fútbol alemán, que después de todo, no es la liga más competitiva de Europa. Farfán se está convirtiendo en un nuevo Pizarro: sus últimas actuaciones están muy lejos de sus comienzos con la blanquirroja.

Aquí se rompe el mito que señala que Perú tiene un “ataque poderoso”, pero una defensa floja. Los de atrás fueron los mejores. Salas se jugó el mejor partido de su vida, con él olvidémonos del boxeador Galliquio. Acasiete demostró que está en un nivel superlativo, y se aseguró en el puesto por varios años salvo pase algo. Rodríguez anduvo regular, y Vargas es conmovedor con sus corridas por la banda izquierda. Su gol (aunque con cierta ayuda del brasilero Lucio) es prueba del pundonor del jugador del Catania italiano. El puesto es suyo, que el medroso de Walter Vílchez se quede en México.

El mediocampo mejoró. Carlos Lobatón lo hizo en gran nivel, pese a jugar como volante de marca. Jayo aportó su experiencia, pese a no correr como antes. Solano hizo lo que pudo, si bien es cierto fue regular, su presencia siempre intimida al rival. La reaparición del Chorri Palacios fue una buena noticia, no solo por el hecho mismo, sino que contagió a sus compañeros con entusiasmo para pelear cada balón.

Los que ingresaron tampoco desentonaron. De la Haza no lució mucho, pero aportó marca cuando se le necesitó. Increíblemente, Andrés Mendoza, pese al poco tiempo en que estuvo en el verde y a la resistencia que tiene en muchos aficionados, demostró estar mucho mejor que Pizarro y Farfán. Si estos dos últimos tuvieran el nivel de los delanteros paraguayos (Cabañas, Santa Cruz y Haedo Valdez), al menos se hubiera ganado por la mínima diferencia. Este es el determinante para el resultado de ayer. Pero pese a esto, Perú tuvo para ganarle a Brasil con todo y sus estrellas y millones.

Ahora hay que ganarle a Ecuador. No importa Quito y su altura. Si queremos estar en el mundial, hay que ganar todo desde ahora. Hay que aprovechar el pésimo momento de los norteños, quienes parecen haber vuelto a aquellas épocas en que aprendían a jugar al fútbol. Así como ellos lo hicieron con nosotros en los últimos diez años. Esta es la oportunidad para cobrar revancha. Además que el resultado ante Brasil obliga a eso.