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jueves, 14 de abril de 2011

Carta abierta a Alejandro Toledo

Estimado Alejandro:

Debo confesar que lamento mucho que no hayas llegado a la segunda vuelta. Hasta inicios de marzo, tu primer lugar en las encuestas hacía prever que no tendrías problema para pasar a esta instancia de las elecciones.

Y lo digo porque, haciendo una comparación de los gobiernos de los últimos 30 años, el que realizaste fue, sino el mejor, el menos malo. Es cierto que hubo corrupción y algunos escándalos, pero menores comparados con los de Fujimori y los dos gobiernos de García. Es cierto que no se hizo mucho por superar la pobreza, pero recién salíamos de una recesión. La economía fue mejor llevada. Y de alguna forma, respetaste los marcos democráticos. En tu gobierno, se impulsó la institucionalidad del país, y se apoyó a la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), como una forma de respeto a los derechos humanos.

Con respecto a los demás candidatos, tenías todo para llevarte la elección. Entre 28 y 30 por ciento del electorado te daba sus simpatías. Y comenzaste muy bien con este lema: Por cada insulto, una propuesta. Sin embargo, cometiste un gran error: la soberbia. Te dejaste llevar por eso, y empezaste a pelear con quien no debías. Siendo primero, te comenzaste a pelear con el quinto (PPK), quien aprovechó muy bien la situación para llevar agua para su molino. Y pisaste el palito con alguien insignificante como Luis Nava, a quien ni siquiera debiste darle bola.

Pero tu mayor error fue el de mostrar la prueba toxicológica. ¿A quién le importaba eso? A nadie. Todas esas acusaciones de borracho y coquero le llegaba a la gente. Tengo la impresión que eso hartó a todos, y tu baja en las encuestas no tuvo cómo parar.

Fue entonces cuando no dejaste de cometer errores. Ante las primeras posiciones de Ollanta Humala y Keiko Fujimori, debiste dejar que Ollanta se dispare, y presentarte como aquel que luchó contra la dictadura infame de Fujimori. Pero no; preferiste unirte al coro de la derecha de atacar al nacionalismo. Esa fue tu derrota definitiva. Tu campaña se manejó como tu gobierno, pues te disparaste a los pies mientras ibas arriba. Nadie te metió cabe.

En principio, todos esos errores me decepcionaron. A la vez, observaba las encuestas y me daba pena. Como periodista, en la semana previa a la elección, ya sabía que ibas cuarto. Pero aún así, decidí marcar la chakana.

¿Por qué lo hice? Porque decidí no llevarme por las encuestas. Porque observé que estás en el centro político, y aunque yo estoy más tirado a la izquierda (no marxista), me sentí más cercano a tu propuesta política de “redibujar el rostro social del Perú”.

Y otra razón es porque me sentía en deuda contigo.

En deuda porque, mientras muchos jóvenes de mi generación, muchos estudiantes universitarios, marchaban por las calles contra la dictadura corrupta de Fujimori y Montesinos, lucha que tú encabezaste, yo estaba en mi casa todo light mirando la tele. Pensaba que el Chino hacía un buen gobierno, llevado de las orejas y los ojos por los medios de comunicación que, como ahora, nos dicen que vamos muy bien.

Estaba completamente alienado y distraído, como estos “ppkausas” que, no es que no sean inteligentes ni otras cosas que por allí han dicho, sino que no están bien orientados, no conocen toda la realidad, y se les ha vendido una sola idea del mundo, de la política y la economía. Y que han corrido atrás de un señor (PPK) que no es nuevo, y que sus lealtades al Perú están en duda. No sé si ante una coyuntura como la de los 90, se hubieran puesto de pie.

Hasta que ví ese vídeo infame de Montesinos sobornando a Alberto Kouri, y mi visión de la realidad se cayó como un castillo de naipes. Entonces descubrí que la corrupción, el asesinato, el robo, la mentira, fueron el estilo de gobierno de Alberto Fujimori. Abrí los ojos.

Por eso decidí apoyarte con mi voto el domingo 10 de abril, como una forma de reivindicación. Pues ahora que veo en retrospectiva, te convertiste en gigante combatiendo en las calles a una dictadura realmente tirana.

Pero del pasado no se vive, Alejandro. Esas grandes victorias hay que renovarlas. Aunque no hayas ganado, y de hecho, has sido el gran derrotado de las elecciones del 2011, nadie podrá quitarte lo bailado. Y lo construido. Esperemos que no se destruya. Por lo pronto, ya eres consecuente en no apoyar a la hija del dictador. En vano hubiera sido la lucha en las calles de inicios de siglo. Por eso te agradecemos.

Un cordial saludo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Toledo: la nueva piñata

Las campañas electorales en nuestro país parecen haberse convertido en fiestas infantiles. Además de haber los payasos de siempre, que quieren llegar al Congreso, tenemos algunas exponentes que podrían hacer de animadoras infantiles. Al final de la fiesta, no debe faltar la piñata, que es golpeada por todos los niños para encontrar los dulces que hay dentro de ella.

En nuestra política también encontramos "piñatas", pero no para sacarles el dulce, sino para sacarles la michi, con el objetivo de bajarlo y evitar que llegue al poder. Así ha ocurrido desde siempre en el Perú, pero ha sido más evidente esta práctica en los últimos cinco años.

El primero en asumir el papel fue Ollanta Humala. A fines del 2005 aparecía en las encuestas con apenas cinco por ciento, pero en seguida comenzó a crecer hasta apoderarse del primer lugar. Inmediatamente le cayó el huaico de acusaciones. Violador de derechos humanos en Madre Mía, títere de Chávez, colaborador de Montesinos, admirador de Velasco, futuro dictador, agitador y violento, etc. Pese al cargamontón mediático sufrido, Ollanta terminó en primer lugar con 30,7 por ciento de los votos. Al no alcanzar la mitad mas uno, tuvo que irse a la segunda vuelta con Alan García. El barro siguió llegando, y con el talento reconocido de García para la política, terminó perdiendo la elección, aunque con 47 por ciento.

Para las elecciones municipales de octubre 2010, en Lima parecía ser todo una confrontación entre Lourdes Flores y Álex Kouri. Parecían ser fuerzas parejas, y los diarios se limitaban a dar cuenta de los pullazos que se mandaban. Además del mismo tema de la pelea por la elección, es evidente que ambos se odian. En un momento determinado, Lourdes le sacó ventaja a Kouri; a éste le jugó en contra su pasado fujimontesinista. Todo parecía indicar que "Lulú" se sentaría en el sillón de Nicolás de Ribera, el Viejo. Pero faltando dos meses, el ex alcalde del Callao fue tachado.

Con Kouri fuera de carrera, el voto anti que se había recostado en Lourdes, como una forma de evitar que el cuestionado personaje llegue a la alcaldía de Lima, se fue en otra dirección. Y apareció en escena Susana Villarán, esa tía que a todos les caía bien, pero nunca votaban por ella. De pronto comenzó a crecer en las encuestas. Aunque a bastante distancia de Flores por ese entonces, los medios la comenzaron a tildar de roja, comunista, izquierda caviar, pro - SUTEP que traerá el caos a la educación, otra vez los ambulantes como en los '80, etc. Lástima que la misma Lourdes se prestó para la cuestión.

Felizmente para Susana, ella misma supo manejar bien la situación. Además que contó con el apoyo de Jaime Bayly, quien en vez de unirse al coro unánime, prefirió utilizar a Lourdes como piñata. El resultado: Susana derrotó a Lourdes por apenas 40 mil votos. A pesar del cargamontón. Y Lourdes quedó peor que Susana, porque acumuló su tercera derrota, acaso de la forma más increíble, cuando tenía todo a su favor.

Han pasado unos meses y estamos en otra contienda electoral, esta vez por la presidencia de la República. A fines del año pasado, Castañeda y Keiko parecían fijos en la segunda vuelta, mientras que Toledo y Humala (la piñata de la ocasión anterior) aparecían con menos opción. Pero apenas el ex presidente lanzó su candidatura en noviembre, comenzó a subir en las encuestas, a tal punto que ahora aparece con diez puntos de ventaja sobre el segundo lugar.

Ante ello, al Cholo de Cabana le han llovido piedras, palos, huaicos y todo lo que se relacione con barro. Le reiteraron lo de campañas pasadas, como por ejemplo que es alcohólico y drogadicto, que no reconoció a su hija; que es un liberal que apoya la legalización de drogas y asesino por apoyar el aborto (aunque aquí francamente metió la pata por decir un día una cosa y al dia siguiente que no la dijo). Tanto le está cayendo que hasta de Ollanta se han olvidado.

Pero eso parece no hacerle daño, pues ha ampliado su ventaja en los sondeos, y existe la sensación en la población que se la puede llevar de encuentro, debido a la fragilidad y errores de sus adversarios. Igual, Toledo es la piñata de turno. Si quiere ganar, que aguante hasta el final.

viernes, 7 de enero de 2011

Ninguno me convence

A estas alturas del partido, y aunque el año recién haya comenzado, ya están definidos quiénes serán los y las aspirantes a la presidencia de la República. Lo más importante es que ya conocemos sus virtudes, que por cierto son muy pocas; y por si fuera poco, sus enormes defectos y de qué pie cojean. Precisamente esas cosas son las que llenan de incertidumbre, pues a pesar de las encuestas, no hay certeza de quién podrá ser el próximo o la próxima presidenta del Perú. Y eso ha llegado a arrastrar a este humilde servidor.

De todas maneras, es fundamental conocer a los candidatos de pé a pa:

1. Luis Castañeda Lossio: Fue alcalde de Lima por ocho años, aunque realidad por menos, porque renunció un par de meses antes precisamente para ser candidato a la Presidencia. Los limeños recuerdan sus escaleras amarillas en los cerros, el Metropolitano, los Hospitales de la Solidaridad, el Parque de las Aguas y otras cojudeces más. Pero también deben acordarse de Comunicore, sus placas por aquí por allá, su utilización descarada de la Municipalidad aún cuando ya no era alcalde, su abuso mismo cuando estaba en el poder, su nula rendición de cuentas, autoritarismo y 700 mil razones más que podría explicar la señora Carmen Rosa Núñez de Acuña. No olvidar que es uno de los candidatos oficialistas.

2. Keiko Fujimori: Virtudes son difíciles de encontrar en esta señora. Ni siquiera como congresista, pues está demostrado que ha pasado dos terceras partes del tiempo fuera del Hemiciclo, y encima ha cobrado su sueldo. El tema del pago de sus estudios por parte de su padre, condenado a prisión por criminal y por ladrón como dijera Mario Vargas Llosa, nuestro laureado Nobel, es un asunto que tampoco ha quedado resuelto. De más está decir que si llega al poder ella, en realidad lo hará su padre. Votar por ella es votar por el indulto. Más allá de estas consideraciones, no tiene ningún mérito. Incluso en CADE los empresarios quedaron decepcionados con ella. También es respaldada por Palacio.

3. Mercedes Aráoz: Con lo de hoy quedó demostrado que es la perfecta títere manejada desde Palacio. Supone que sacando a Del Castillo de la lista ganará votos, pues la consigna presidencial es que suba en las encuestas. De paso termina de sepultar a su enemigo dentro del APRA. Volviendo a Aráoz, si quiere dársela de moral sin Del Castillo, debería sacar a varios que no tienen eso que ella dice tener, como Omar Quesada, por ejemplo. E incluso, si quiere ser más moral, debería renunciar a su candidatura, que está amenazada con no pasar la valla. No olvidar que carga con el sanbenito del Baguazo.

4. Pedro Pablo Kuczynski: Hay que reconocer que logró una hazaña, al juntar perro, pericote y gato en el mismo saco. Su sancochado puede ser su virtud, pero a la vez su gran debilidad. Además de esa perla, tiene otros talones de aquiles: su tez gringa y el ser percibido por la opinión pública como neoliberal y lobbista. A ver si se sacude un poco. Aunque está difícil, hasta ahora vuela bajo.

5. Manuel Rodríguez Cuadros: Su perfil diplomático lo podría ayudar. Pero a la vez lo perjudica. De otro lado, ha quedado en la percepción pública que su candidatura ha dejado muertos y heridos (llámese MNI, Tierra y Libertad, etc.) dentro de un sector de la izquierda, que por más que busca unirse, siempre se repele a sí misma. Por cierto, su discurso de izquierda no lo parece. También vuela bajo, aunque casi se podría decir que, a diferencia de PPK, recién está en la pista de aterrizaje.

6. José Ñique de la Puente: Aunque es conocido en el mundo del Derecho y la Jurisprudencia, es un NN en el ambiente político. Piensa que podrá captar votos por ser el candidato del Partido Fonavista, que logró una aplastante victoria en el Referéndum, que dicho sea de paso, no ha sido destacada por los medios de comunicación. No se sabe si es de izquierda, centro, derecha o periferiaParece tener más problemas que Rodríguez Cuadros para despegar.

7. Alejandro Toledo: Sin duda alguna fue el que logró mayor capital político en el 2010, tanto que por ahora encabeza las encuestas. Mucha gente recuerda su gobierno como bueno, e incluso dicen que fue lo menos malo de los últimos 30 años. Otros aprecian su anti-fujimorismo, el impulso que le dio a las instituciones democráticas y su respeto por los derechos humanos durante su régimen. La estabilidad de la economía en su mandato es otro punto a favor. Al mismo tiempo, muchos no lo pasan por su frivolidad, su familia envuelta en escándalos, la violencia verbal de su esposa, su aparente mano blanda con los conflictos sociales. e incluso se le acusa de liberar terroristas. También lo tildan de neoliberal y proyanqui. No osbtante, Toledo es quizás el único político, junto con Alan García, que ha desarrollado la habilidad de mudar su discurso: dice que es de centro izquierda y la gente le cree. Pero no debe olvidar que, como dijo Hildebrandt, el principal enemigo de Alejandro Toledo se llama Alejandro Toledo.

8. Ollanta Humala: A diferencia de los demás, si puede decir orgulloso que es el único candidato de izquierda. Aunque él mismo no quiera hacerlo. Eso puede ayudarle a ganar, porque todos los candidatos o han sido gobierno o han formado parte del Estado. Su plancha ha sido bien conformada: Marisol Espinoza, la de mejor desempeño de su bancada en este Parlamento y de un claro discurso de defensa de intereses nacionales; y Omar Chehade, el procurador que logró la extradición de Fujimori, aunque ya se lo quisieron bajar con otros temas. Ollanta ahora usa camiseta blanca y ya no es candidato por el Partido Nacionalista, sino por Gana Perú, alianza que incluye a su partido y otros movimientos regionales. Antes Vargas Llosa lo descalificaba, ahora se ha abstenido de hablar de él; eso podría ser considerado un progreso, aunque no necesariamente un aval. Tiene en contra el sanbenito del chavismo y que un gobierno suyo traería el caos. Por ahora anda cuarto en las encuestas, pero hay que recordar que éstas se hacen en los sectores urbanos, y no en los rurales, donde de seguro sacará muchos votos.

A ver quién de estos me convence. Por ahora ninguno. Aunque de lo que sí estoy convencido, es que no votaré por ninguno de los cuatro primeros.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El APRA necesita un Kirchner

Kirchner recibiendo el mando de Eduardo Duhalde.

Pese a no tener límites territoriales, la Argentina y el Perú tienen muchas coincidencias en cuanto a procesos políticos y sociales se refiere. Ambos países han sido marcados por golpes militares, dominios oligárquicos y restauraciones de la democracia. También se parecen en la poca presencia de partidos de izquierda fuertes, como ha sido el caso de Brasil, Chile y Uruguay. Mas bien, lo que ha predominado en el espacio político no alineado a la derecha están el peronismo, en el caso argentino; y el APRA, en el caso peruano. Más que en el espacio de la izquierda, han sido movimientos denominados por los sociólogos y politólogos como "nacionalistas y populares".

La asunción a la escena pública argentina del general Juan Domingo Perón es el evento político más importante del siglo XX en la nación platense. Un gran carisma y liderazgo, acompañado de un discurso de justicia social, defensa de los derechos de los trabajadores y otras reivindicaciones sociales. Además de la compañía de su esposa, Evita Perón, quien fue la gran benefactora de los pobres, es acaso la razón fundamental por la que hay una masa fiel al peronismo, organizado después en el Partido Justicialista (PJ) hasta la actualidad.

En cuanto al Perú, es sabido que el APRA es un partido identificado más como de izquierda democrática. Tuvo un líder como Haya de la Torre, que al igual que Perón en Argentina, marcó una gran influencia en la política de nuestro país durante el siglo XX pese a que nunca llegó al poder. Más allá de los pactos con Odría y cierto cambio en las ideas de Haya, los ejes centrales de su ideología siguieron en el imaginario de la gente.

Pero también han sufrido sus desvíos. Carlos Menem del PJ llegó a la presidencia en 1989. Contrariamente a lo que todos esperaban, el gobierno de Menem tomó el rumbo neoliberal: privatización de empresas públicas, liberalización de la economía, entre otras medidas distantes a lo que el peronismo original proponía.

Menem gobernó diez años, y si bien al principio le fue muy bien, tanto que fue reelecto; al final terminó muy impopular. Las consecuencias de su manejo económico le estallaron en la cara a su sucesor De la Rúa. Tras la salida abrupta de éste último, pasaron varios presidentes, hasta las elecciones del 2003. Debido a sus divisiones internas, el PJ fue hasta con tres candidatos, además de los de otros partidos. Al final, de los tres peronistas, dos pasaron a la segunda vuelta: Menem, que pretendía volver al poder; y Néstor Kirchner, que fue gobernador de la provincia de Santa Cruz. Menem decidió no presentarse, ante la inminente derrota que sufriría a manos de Kirchner debido a su impopularidad. Y Kirchner asumió la presidencia.

Kirchner hizo lo que nadie creía: logró la recuperación económica argentina, reivindicó derechos sociales a los trabajadores, e incluso reabrió los juicios a los que violaron derechos humanos durante la dictadura (1976-1983). De inmediato, aquellos que en 2001 gritaban "que se vayan todos", recuperaron la fe en la política. Kirchner salió del gobierno con altos índices de aprobación. Lamentablemente, cuando todos pensaban que volvería en 2011, falleció hace pocos días. Su despedida fue multitudinaria. De alguna manera, Kirchner logró reivindicar al peronismo con sus banderas de justicia social. Por eso tuvo un reconocimiento esplendoroso y sorprendente.

Alan García fue el primer aprista que se convirtió en presidente. Pero su gobierno fracasó en su voluntad de cambiar el país. Tras su exilio, regresó al poder en el segundo intento. Al igual que Menem, no sólo ha realizado un programa neoliberal, sino que lo ha profundizado. Y su derechización ha sido tal, que ha impulsado la candidatura de  la derechista Mercedes Aráoz por el APRA en las elecciones del próximo año, con el apoyo de los integrantes de la cúpula, que no quieren perder sus curules.

En las bases apristas ya había descontento con el rumbo del gobierno. Y ahora más con esta abritrariedad de García y su compañía. Quizás ahora el presidente tenga el poder absoluto sobre el APRA, y puede hacer lo que se le antoje. Pero puede que aparezca un Kirchner, un personaje que hace falta en un partido que está bien a la derecha, y reivindique las banderas de justicia social. No necesariamente ahora. Podría ser en el 2016, cuando García termine de convertirse en nuestro Menem.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Después del triunfo: los desafíos de Susana y Fuerza Social

Luego de más de tres semanas de una vergonzosa demora en el conteo de votos, acaso inédita en cualquier parte del mundo, Lourdes Flores aceptó su derrota en las elecciones municipales por la alcaldía de Lima. Plenamente consciente de que las tendencias no se revertirían en su favor, la candidata del PPC reconoció que la lideresa de Fuerza Social, Susana Villarán, era la primera burgomaestre mujer por elección popular.

Inmediatamente después del lanzamiento de toalla de Lourdes, la cual se debió dar hace muchas lunas, Susana y su equipo de campaña celebraron su victoria electoral. Tras recibir las muestras de cariño de los ciudadanos, Susana acudió al cementerio donde se encuentra enterrado el primer único alcalde de izquierda que tuvo Lima: Alfonso Barrantes Lingán, en manera de agradecimiento y reconocimiento a su maestro. Por la noche, aseguró que "se sacará la mugre" por la capital.

Susana ha hecho bien en reconocer que la victoria ha sido ajustada. Es un buen primer paso. Pero hay varios desafíos que tanto ella, como la agrupación política que lidera, deben tener cuenta para capear los temporales que se le vienen, y no morir en el intento.

En primer lugar, el tema de la transferencia del poder. Los cachorros del ahora ex alcalde y proclamado candidato presidencial, Luis Castañeda Lossio, no harán fácil esta tarea. Es sabido que el otrora burgomaestre con sus declaraciones, así como sus trabajadores del municipio, apoyaron abiertamente a Flores Nano e incluso hicieron contracampaña en pleno proceso electoral. Al haber mostrado esa actitud, no debe extrañar que haya hostilidad al momento de hacer la transferencia; aunque también está claro que la idea es tapar los casos que complican al líder de Solidaridad Nacional, siendo el más sonado el caso Comunicore.

En segundo lugar, cuando el 1 de enero Susana asuma la alcaldía de Lima, tendrá un vecino incómodo por casi siete meses, llamado Alan García. Al igual que Castañeda, éste mostró su apoyo a Lourdes cuando su candidato Álex Kouri quedó tachado. Incluso se sospecha que habría interferido en el proceso, con un extraño cambio de reglas de juego para acaso favorecer a Lourdes. Al presidente no le cuaja el hecho de tener una vecina como Susana; hubiera preferido a Kouri, o por último a Lourdes. Y estamos seguros que no le facilitará las cosas. Ya lo ha demostrado.

Es sabido que Lima es la ciudad más importante del país, y que quien tiene la alcaldía de la ciudad capital tiene cierto poder. Por eso era importante que ganara Susana. Al no ser de la tendencia de García y de todos los grupos de poder que gobiernan (vale decir, la derecha), le hace un contrapeso importante. Y puede ser determinante para las elecciones generales del próximo año.

El otro desafío es una responsabilidad compartida con su agrupación política, Fuerza Social. De un momento a otro tiene la responsabilidad de gobernar la principal ciudad del Perú. Y de hacerlo bien. Fuerza Social es una opción de izquierda "responsable" parafraseando al veterano líder aprista Armando Villanueva, cuando fue aspirante presidencial en 1980. Y si hace un buen gobierno, puede ser la izquierda que el país necesita. Y hacer que las demás izquierdas se "aggiornen", como sucedió con los viejos del PSOE ante Felipe González en España, a mediados de la década de 1970. Si por el contrario, fracasa en la gestión municipal, puede ser otra oportunidad perdida para la izquierda democrática del país, como la del APRA entre 1985 y 1990.

Pese a su victoria, Susana cometió algunos errores en su campaña. Desde no declarar que era co-propietaria de catorce tiendas, pasando por su conducta de avestruz en el debate (¿por qué no dijiste la palabra "Cataño" aunque sea una vez, Susy?), hasta el irse de viaje en el momento que se estaba cocinando un presunto fraude, son contradicciones que demuestran algo de ingenuidad, la cual confundió con decencia y política sana. 

La política es como el fútbol: hay que jugar bien, pero de vez en cuando hay que mostrar reflejos. Además de una buena gestión, Susana Villarán y Fuerza Social tienen una responsabilidad que no debe ser asumida como un cheque en blanco. Va ser fundamental para construir la izquierda democrática que necesita el Perú.

lunes, 18 de octubre de 2010

El martirio de Jaime Bayly

El Francotirador ha salido del aire. La decisión la tomó el todopoderoso dueño del Canal 2, el empresario israelí Baruch Ivcher. El mismo que era un entusiasta defensor del régimen de Fujimori, hasta que un negocio le salió mal y entonces comenzó a denunciar la dictadura. Quién sabe si el negocio le hubiera resultado; quizás otra sería la historia. Y también, el mismo que entregó la cabeza de César Hildebrandt por 20 millones de soles de indemnización.

El motivo de la salida del multifacético Jaime Bayly (periodista, escritor, conductor de TV, hombre, y a la vez hombre que le gustan los hombres), fue su atrevimiento con el poder. Su campaña de dos meses en contra de la candidatura de Lourdes Flores a la alcaldía de Lima, la cual ella misma consideraba una porquería y a la vez un instrumento fálico que debería ser introducido en las vías anales de todos los limeños; y su apoyo a Susana Villarán, la misma que fue vituperada, vilipendiada, y satanizada por todos los medios de la derecha, los mismos que no le ven ningún defecto a este régimen, fueron acciones que exarcerbaron los ánimos de los que gobiernan, así como a sus socios de turno.

Mientras que Jaime Bayly se dedicó, durante los últimos tres años, a hacer de El Francotirador un verdadero chongo, Baruch lo mantuvo inamovible. Temas como el de su candidatura presidencial, su acercamiento a Pepe Barba, su nueva novia llamada Silvia y su nuevo libro, sus broncas con Beto Ortiz, fueron los que ocuparon las portadas de los diarios y la atención de buena parte de la opinión pública. Incluso la complacencia fue mayor cuando dijo que apoyaría a Keiko Fujimori. No sabemos si lo dijo de chiste o en serio. Como todo lo mencionado anteriormente. Es que eso da rating, pues. Tras varios años con programa dominical, se le concedió a su programa de TV el espacio de lunes a viernes a las 11 pm, además del horario de los domingos a las 10 pm, mucho después de la misa.

A partir de allí Bayly comenzó a operar un cambio extraño. En los programas de días de semana se dedicó a hablar de política, debido a la coyuntura de las elecciones municipales en Lima. No se sabe si por una natural orientación política, o por resentimiento porque no quiso ir a su programa, comenzó a explicar, durante todos sus programas, por qué Lourdes Flores no debía ser alcaldesa de Lima. Denunció sus vínculos con Cataño y sus relaciones con Salazar Monroe. A la vez defendió a Susana Villarán de los ataques que recibió durante la campaña electoral, y la consideró como parte de la “izquierda moderna que el Perú necesita”

Hasta allí, se le había tolerado lo suficiente. Pero sin duda, lo que debe haber exaltado los ánimos del poder fue la difusión de los “potoaudios”, en los que Lourdes Flores se expresa con desprecio por el puesto al que postulaba. A mi entender, eso fue el punto determinante para que la lideresa del PPC pierda la elección.

Tras la incertidumbre electoral, Bayly no se contentó con seguir destrozando a Flores Nano. Se dedicó a decir que había voluntad de voltear los resultados, favorables a Villarán, y demostró que a quien se le dio la potestad para designar los jueces que decidirían sobre las actas impugandas era nada menos que César Vega, muy cercano al APRA y a Alan García, quien ante la caída en desgracia de Álex Kouri, apoyó con todo a Flores.

Estos pronunciamientos evidentes de García y el mismo alcalde Castañeda Lossio a favor de Flores Nano en plena campaña electoral, fueron demostrados por Bayly en su programa. Allí fue donde aparecían cintillos que rezaban “el canal no se solidariza con estas posiciones” o algo así, lo que provocó la ira de Bayly, quien anunció que se iba el 26 de diciembre.

Según algunas fuentes periodísticas, la gota que habría derramado el vaso fue que Bayly tendría en exclusiva una entrevista con Richard Gálvez León, el joven que fue agredido por Alan García, hecho del que no se sabe si fue sólo verbalmente, aunque sí físicamente por el séquito del Presidente. Esto habría asustado a Baruch, quien no quería tener problemas con el poder. Y de inmediato canceló al hombre que le daba más rating en su canal.

En esta columna se le ha criticado mucho por sus ambigüedades. Pero ahora tenemos que salir en su defensa. Debemos reconocer que, de ser un bufón mediático pasó, sin querer queriendo, pasó a ser casi un mártir del periodismo. Quizás no con los pergaminos de Hildebrandt, pero ya forma parte de la galería. No sabemos si de verdad se quería pelear con el poder. Pero de lo que estamos seguros es que Jaime Bayly no estará desaparecido. Quizás, como le sucedió a Vargas Llosa en el ‘90, esto haya sido lo mejor que le haya pasado. Hasta podría llegar a ser nuestro segundo Nobel. Quién sabe.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Vargas Llosa, la democracia y los derechos humanos

Para muchos militantes de izquierda en América Latina, debe haber asombrado la unanimidad con que se ha celebrado en el Perú la premiación a Mario Vargas Llosa como Nobel de Literatura 2010. Sectores de derecha y de izquierda han manifestado su alegría y han coincidido en que el laureado escritor peruano se merecía desde hace tiempo esta distinción.

La coincidencia no radica solamente en cuanto a la valoración de la calidad narrativa y descriptiva de Vargas Llosa al momento de escribir sus novelas, cuentos y ensayos. El Nobel peruano ha logrado un consenso entre dos posiciones que pueden ser antagónicas en cuanto a su visión de la economía, pero que tienen una visión común en cuanto a la defensa de la democracia y los derechos humanos.

Es conocido que Vargas Llosa fue un izquierdista militante, que rompió con Cuba y terminó convirtiéndose en un liberal. Pero en todo su caminar, tanto en la literatura como en la política, demostró que sigue una línea y un derrotero: la crítica a todo autoritarismo, sea de derecha o de izquierda; la libertad del ser humano para decidir; y la defensa de los derechos humanos.

Como muestra están algunas de sus más connotadas novelas. Tanto en Conversación en la Catedral (1969) y La Guerra del Fin del Mundo (1981), acaso dos de sus mejores obras; e incluso una de las últimas, La Fiesta del Chivo (2000), Vargas Llosa muestra su oposición a las dictaduras, y su crítica a quienes detentan el poder. Por algo la academia sueca coloca entre las razones de la premación "su cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y derrota del individuo".

Pero estas posiciones no las defendió solo en sus novelas. Candidato presidencial derrotado en 1990, muchos de los que lo acompañaron en ese camino lo abandonaron y se refugiaron en los placeres del poder que ofrecía la dictadura de Fujimori. En medio de una soledad completa y con todo en contra, Vargas Llosa se pronunció sobre el autoritarismo fujimorista, incluyendo en su denuncia la corrupción y los crímenes de lesa humanidad. En ese sentido, Vargas Llosa mostró su coherencia en lo que significa la defensa de la democracia.

También defendió el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y reconoció que su trabajo era importante para conocer a profundidad la violencia política vivida en el Perú durante los años '80 y '90. En ese sentido, se mostró a favor de la construcción de un Lugar de la Memoria, al que el gobierno de Alan García le puso peros inicialmente. Finalmente, el régimen cedió y Vargas Llosa asumió la presidencia de la Comisión constituida para este fin.

La emisión del Decreto 1097, llamado acertadamente "Ley de Impunidad", pues permitía que todos los procesados por violaciones a los derechos humanos tuvieran un pie y medio fuera de la cárcel, provocó la renuncia de Vargas Llosa a esta comisión. Ante el ridículo internacional, el gobierno peruano derogó el polémico decreto e incluso tuvo que cambiar al gabinete.

Aunque no coincidamos en algunas de sus posiciones (sobretodo en el tema económico), es saludable encontrar a un hombre de pensamiento liberal como Vargas Llosa que, al contrario de muchos que sueñan con el retorno del dictador ahora preso (la derecha cavernaria), cree en la democracia y los derechos humanos, puntos de partida fundamentales para construir sociedades justas, libres y solidarias.


sábado, 14 de agosto de 2010

La vergonzosa derrota de la cúpula aprista: el caso Carlos Roca

Al drama que afronta el fujimorismo por la casi segura anulación de la candidatura de Álex Kouri a la alcaldía de Lima, se le suma la dura derrota que acaba de sufrir la cúpula del Partido Aprista, debido a la negativa del Jurado Electoral Especial (JEE)de Lima a retirar la postulación de Carlos Roca por este mismo movimiento político.

Estaba conversado que, con el supuesto desembarco de Roca, todo se allanaba para que el APRA apoye a Kouri sin mas pestañeo. La idea era hacer parecer a la gente que el APRA iba con su candidato propio, y que luego salió por supuestamente no despegar en las encuestas. Y luego se volcabatodo el respaldo a Kouri, justo en momentos en que lo necesitaba, puesto que hasta ahora no lograba alcanzar a Lourdes Flores en el primer lugar.

Pero todo salió al revés. Primero tuvieron un enfrentamiento inesperado de Roca Cáceres, quien dijo que nunca había renunciado a su candidatura. Ante la "rebeldía" de Roca, la cúpula decidió actuar, y en un insólito documento pidieron el retiro del ex diputado y ex embajador en Italia. Obviamente, esto fue rechazado por el JEE, porque no estaba la firma del mencionado. El tiro les salió por la culata.

Además, Roca, quien en estos días se debe haber convertido en una figura para los apristas de base, se atrevió a denunciar que la cúpula del APRA quería retirar su candidatura, para apoyar a Kouri. Les soltó los perros públicamente. Sin nada que perder, ha salido airoso en este enfrentamiento.

Y ayer deben haber estado reventando de cólera por la tacha admitida contra Álex Kouri, a quien iban a apoyar. Sería demasiado evidente (y vergonzoso) que pretendan manipular al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en ambas situaciones.

Los aliados deben estar preocupadísimos. Porque, al quedarse sin candidato en Lima, le están regalando la cancha a otra opción que puede apoderarse de la capital. Recordemos que estas elecciones son claves, porque son previas a las generales del próximo año. Y Lima casi siempre ha decidido el voto nacional, por casi un tercio del electorado en el país. esto, evidentemente, malogra los planes de Alan García, pues busca que quien lo sucede le deje la pista libre rumbo al 2016.

En todo caso, para la cúpula aprista lo mejor hubiera sido no presentar ningún candidato en Lima. Y no hacer este tremendo ridículo. Tras varias derrotas aplastantes, la militancia aprista, bajo el liderazgo de Roca, sale fortalecida, y se sacude un poco del peso que tiene García en el partido.

Esta situación hace recordar que, en 1988, Luis Alva Castro se presentó como candidato a la Cámara de Diputados sin la venia del entonces presidente García. Aún con la oposición de este, salió elegido, lo cual no le gustó al mandatario. Como respuesta, en 1990 no respaldó su postulación presidencial (que alcanzó el 22 %) y prefirió apoyar a Alberto Fujimori.

Algo similar ha ocurrido ahora. Y lo que es peor, con alguien como Roca, quien no tiene la influencia que, por esos años, tenía Alva Castro en el APRA. ¿Cuál será la reacción de la cúpula? Pero sobretodo, ¿cuál será la actitud de la militancia, después de esta sacudida? El APRA debe apuntar a su institucionalidad antes que a las decisiones de unos pocos.

jueves, 29 de julio de 2010

Todos con Keiko

Parece ser que la intención de los dueños de los medios de información en estos tiempos es regresar a los “gloriosos” años ‘90, en los que gozaban de las prebendas del poder fujimorista y embrutecían a mas no poder a los lectores ávidos de enterarse qué futbolista era ampayado con alguna vedette, o quien le sacaba la vuelta a quién.

Quizás ya no se utilicen las mismas formas, como lo fueron los diarios denominados “chicha”, los cuales hoy no tienen el apogeo de aquella década infame; o los talk show donde se mostraba las peores miserias de los pobres, tanto de riqueza como de espíritu. Ahora se usan los denominados “reality” de baile, en los que artistas, ex futbolistas, modelos, vedettes, etc. muestran sus mejores habilidades en la pistas, cada uno junto a un “soñador”. Y se hace noticia de todo lo que les ocurra, de sus dimes y diretes, incluso en periódicos que dicen ser serios.

También existen programas de televisión donde se puede observar a un “famoso” que muestre su compasión por los pobres, y los acompaña toda la semana para ayudarlos y de paso “expiar” sus culpas. Todo eso parece ser más importante que lo que acontece en nuestra alicaída política nacional, que pese a su mediocridad, debe importarnos porque de ello depende nuestro destino y el de nuestros hijos.

No conformes con querer desviarnos de la realidad, también pretenden distorsionarla. A raíz de la liberación (condicional, ojo) de la ex integrante del MRTA, la norteamericana Lori Berenson, muchos medios sobredimensionaron esta información, e incluso dieron cuento de un supuesto rebrote del terrorismo, quizás con la finalidad de infundir temor en la población. Esto les dio tribuna a sectores fujimoristas y de ultraderecha para promocionarse y promover un retorno a los '90, ahora con versión Keiko.

Además, esto fue utilizado por el régimen aprista para desviar la atención y enfilar sus baterías contra el ex presidente Alejandro Toledo, a quien se le atribuye un probable relajamiento en la lucha contra la subversión. Como se sabe, pese a no liderar las encuestas, Toledo tiene un importante respaldo y la idea sería bajárselo de una vez.

Así como a Toledo, la idea también es desprestigiar desde el arranque al actual alcalde de Lima y anticipado candidato a la presidencia, Luis Castañeda Lossio. Quien escribe no simpatiza con el líder de Solidaridad Nacional, e incluso ha criticado su accionar como burgomaestre de la capital. Pero nos parece un ensañamiento brutal de los medios con este, buscándole en algunas cosas el quinto pie al gato (el Metropolitano), e investigando serias irregularidades como la de Comunicore con un énfasis tan marcado que no utilizarían para investigar, por ejemplo, de dónde provienen los fondos con que Keiko Fujimori estudió en los Estados Unidos.

Es que todos quieren a Keiko. Desde el presidente Alan García, para que le cuide las espaldas cinco años, hasta los medios de información, cuyos dueños al parecer quieren la vuelta de la autocracia para que cuiden bien sus negocios, que cuentan con el aval legal que les dio el fujimorismo. Para que ya no bloqueen carreteras ni se hagan marchas de protesta. Se necesita una dictadura.

La idea es bajarse a Toledo debido a su anti-fujimorismo (ahora parece más socialdemócrata pese a que su gobierno defendió los intereses de los grupos de poder) ; y a Castañeda, porque no sería tan autoritario como Keiko. ¿Y Humala? A él por ahora no lo tocan, la idea es dejarlo "pasar de fase" para después hacerle cargamontón en la segunda vuelta. Porque parece que con el líder nacionalista en esta instancia de la elección, será más fácil para la hija del ex dictador la victoria que con la presencia de los dos anteriormente mencionados. La estrategia está clara, y por ahora está dando resultados.

miércoles, 28 de julio de 2010

Carlos Roca y una nueva rebelión en el APRA

Desde que fuera elegido secretario general del partido en 1982, Alan García manda en el APRA. Salvo su período en el exilio, en el que el aprismo se manejó autónomamente, quien ha llegado a ser dos veces presidente de la República siempre ha impuesto su peso en las decisiones del movimiento que fundara Haya de la Torre. Pese a ese dominio aplastante, parece que las rebeliones se están dando más seguido.

Recordemos que en 2004 se eligió por primera vez una secretaría general colegiada en el Partido Aprista, algo que antes nunca había pasado. La reelección de Jorge del Castillo parecía segura, pero García impuso a Mauricio Mulder para que lo acompañe en el puesto, pese al reclamo de las bases. Del Castillo se alejó cuando asumió la presidencia del Consejo de Ministros en julio del 2006, y Mulder quedó solo en el balcón.

El mismo Mulder debió convocar a un Congreso para elegir a su reemplazante en el 2008, pero dejó pasar el tiempo y no lo hizo, quizás presionado por un García al que le interesaba que continuara, para seguir manejando indirectamente las cosas en Alfonso Ugarte. La derrota del APRA en las elecciones regionales de noviembre del 2006 generaron descontento en las bases, que reclamaban la salida de Mulder. Incluso un mismo “compañero” como Wilbert Bendezú hizo pública su posición en ese sentido.

Finalmente, en 2010, parecía que Mulder se iba a la reelección, pero otra vez apareció Jorge Del Castillo, quien asumió el puesto nuevamente, en la secretaría general “política“; aunque acompañado esta vez por Omar Quezada, en ese entonces mandamás de Cofopri, en la parte “institucional”. Esto último fue visto como una presión de García, para quien era demasiado que Del Castillo tenga solo las riendas del partido, pues tiene perfil propio y una maquinaria que lo respalda. Pese a eso, el hecho de que “Jorgito” haya vuelto al poder en el APRA era una reacción de la militancia, que respaldaba el anti-fujimorismo del ex premier en contraste con la alianza infame de Palacio de Gobierno.

Fue entonces que se resucitó el asunto de los petroaudios, espinoso tema en el que Del Castillo está aún implicado. Y de taquito, para asegurarse que Quezada tampoco levante mucho la cabeza, salió a la luz el tema de las ventas irregulares de terrenos en Cofopri. Tanto Del Castillo como Quezada dieron un paso al costado. Parece ser que esos temas fueron sembrados desde el Ejecutivo, en una prensa que parece muy sumisa en estos tiempos y anhela la vuelta de los Fujimori al poder.

Hace más de un mes, Carlos Roca Cáceres, un distinguido militante del APRA, y a quien no se cuestiona su honradez, fue electo candidato del partido a la alcaldía de Lima. No obstante su poca intención de voto (apenas dos por ciento), Roca continuó con su campaña.

No obstante, como lo ha señalado alguna vez César Hildebrandt, el plan de García consiste en que ni la presidencia de la República ni la alcaldía de Lima queden en manos apristas. En primer lugar, por su exagerado ego de pasar a la historia como el único aprista que ha sido mandatario. Y en segundo lugar, porque Castañeda o Keiko le pueden cuidar las espaldas en Palacio. Y Álex Kouri es su carta en Lima.

La consigna de García y sus seguidores en la comisión política es apoyar con todo a Kouri, porque el ex alcalde del Callao parece estar perdiendo la batalla con Lourdes Flores. Va necesitar votos apristas. Por ello, el domingo se anunció que la candidatura de Roca ya no iba. Con eso, algunos votos de Roca pasarían a Kouri.

Sin embargo, ante la sorpresa de apristas y extraños, Roca dijo que no renunciaba, que en ningún momento se le había comunicado, y que incluso iba a continuar con su campaña. La reacción de Roca es sui generis considerando que es un político con perfil bajo y poco dispuesto a la confrontación. Y las bases lo han respaldado, desde las declaraciones de Bendezú, hasta los comentarios de usuarios apristas de las redes sociales.

Quizás Roca no gane la elección en Lima, y termine la campaña electoral sin pena ni gloria. Pero su firmeza ante García y sus ayayeros es un ejemplo de defensa de la institucionalidad, que se debe construir desde los partidos políticos. Y que parece que al presidente no le interesa, porque quiere defender mas bien sus propios intereses.

Hay que agregar que también podría ser una jugada para recolocar a Roca en la competencia electoral. Pero es vóx pópuli que Alan quiere a Kouri en el sillón de Nicolás de Rivera.

lunes, 19 de julio de 2010

Velásquez Quesquén, el duro

Ahora sí no existe ninguna duda que el nombramiento de Javier Velásquez Quesquén como presidente del Consejo de Ministros, decisión tomada hace un año por Alan García, se dio para que sea la caja de resonancia de un régimen cada vez más radicalizado que lo que fue cuando comenzó a gobernar en el 2006.

La muestra es que el accionar de Velásquez desde la PCM es mucho más radical e intolerante que el de sus antecesores. Jorge del Castillo trató de buscar el diálogo en medio de los conflictos sociales, de allí el apelativo de “bombero” que recibió durante su gestión. Yehude Simon, con menos éxito, tuvo un lenguaje conciliador y no buscó la confrontación. Sin embargo, su poca energía fue acaso una de las causas del “baguazo”.

Sin embargo, está claro que desde que García asumió la presidencia de la República el 28 de julio del 2006, su segundo mandato tenía tintes de derecha. Todo para favorecer la inversión privada en petróleo y minería, a costa del maltrato al medio ambiente y la depredación de la sierra y selva peruanas.

Velásquez Quesquén también tiene esta orientación. El “baguazo” no sólo fue responsabilidad de Simon, junto a sus “Meches” Aráoz y Cabanillas. También tuvo que ver el actual primer ministro, pues cuando fue presidente del Congreso (cargo que ejerció hasta hace un año atrás) impulsó la aprobación de los decretos legislativos 1015 y 1073, los mismos que fueron el origen de las protestas en la amazonía, con el desenlace trágico que todos conocemos.

Hace poco, defendió la expulsión del Perú del religioso británico Paul Mc Auley, quien reside en el departamento de Loreto y promueve la defensa del medio ambiente en esta zona de nuestra selva. Velásquez aseguró que Mc Auley fomentaba protestas contra el régimen de García. A pesar que un juzgado de Maynas permitió un hábeas corpus a favor de Mc Auley para que la medida de expulsión no se concrete, Velásquez anunció que su gabinete apelaría la decisión judicial.

Ahora ha anunciado que planteará el retiro parcial de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para evitar indemnizaciones a terroristas que han sido ordenadas por esta jurisdicción. Sin embargo, esta decisión podría poner en peligro a quienes se muestren en contra de la política del régimen, pues pueden ser tomados como subversivos y ser sancionados sin posibilidad de un debido proceso y ni siquiera podrían apelar a la Corte.

Debemos recordar que esas mismas decisiones de la CIDH de indemnizar a elementos de Sendero Luminoso y el MRTA se tomaron porque no se les realizó el debido proceso (época de Fujimori). Pero este es otro tema.

El asunto es que desde que Velásquez asumió el premierato, el régimen se radicaliza más. Lo que no sabemos es si es con perfil propio, o si alguien desde Palacio lo maneja como marioneta. Parece ser más lo segundo.

lunes, 28 de junio de 2010

Perú: el otro mundial que nos estamos perdiendo

Mientras los amantes del fútbol en el Perú nos deleitamos con los goles de Higuaín y Luiz Fabiano, la contundencia de Klose y las apariciones de Arjen Robben, también parece que olvidamos que no sólo la pelota es redonda. El mundo en que vivimos también lo es, y tiene problemas más difíciles que los que deben enfrentar ciertos defensores ante la habilidad y eficacia de los futbolistas anteriormente descritos.

En ese mismo mundo está inmerso el Perú. Aquí suceden cosas que nos deberían preocupar.

Lo primero es que, cuando terminan los primeros tiempos de los partidos del Campeonato del Mundo, el gobierno publicita sus "obras" por medio de spots publicitarios que rezan: "En el mundial contra la pobreza, el Perú avanza", y en los mismos aparece el presidente Alan García colocándole un chullo a la Copa del Mundo (que estuvo de paso hace unos meses por aquí).

Esto es criticable porque en primer lugar, se trata un uso desmesurado de los fondos públicos para publicidad estatal, la misma que García prometió reducir a la mitad en su primer mensaje a la nación, allá por el 2006. No sabemos cuánto se gasta allí; pero es obvio que la televisión cobra sumas cuantiosas por colocar spots. Y más si es una transmisión masiva como la Copa del Mundo.

Además, el presidente no puede con su genio y se muestra con el trofeo más deseado por cualquier futbolista del mundo, en un acto egocéntrico y egolátrico. García no pierde la ocasión de exhibirse y aparecer en cuanta foto o vídeo sea preciso. Una muestra más que primero es él, segundo es él, y tercero, es él.

Sin embargo, en los últimos días ha ocurrido algo que ha pasado desapercibido en los principales medios de comunicación. Se trata de otra acción del Poder Ejecutivo (personificado, claro está, en García), que ha preferido no promulgar la Ley de Consulta a los pueblos indígenas, aprobada hace un mes por el Congreso de la República. García ha argumentado que no podía permitir que las comunidades indígenas "detuvieran el desarrollo económico que beneficiaría a todos los peruanos".

Este gesto revela soberbia y desprecio de parte de Alan García hacia los indígenas. A esto se agrega que al presidente, cuando le conviene, sí se ampara en los tratados internacionales (TLC con EE.UU) que el Perú ha firmado; pero en otras situaciones, no le importa que la nueva norma esté en consonancia con otros que el Estado peruano ha suscrito, como el Convenio 169 de la OIT, que defiende los derechos de los indígenas a ser consultados en caso que se quiera invertir en las tierras.

Parece que al actual gobierno no le importa atropellar los derechos de las comunidades nativas, de los pueblos originarios. Y generar conflictos que deriven en desgracias como la ocurrida en Bagua el año pasado, en la que murieron 34 peruanos.

La selección peruana de fútbol no está presente en la Copa del Mundo hace 28 años. Y terminó última en la eliminatoria para el mundial de Sudáfrica, que hoy observamos por TV. Está bien ver el mundial y disfrutar grandes jugadas de los mejores futbolistas del orbe, pero no debemos olvidar que, en la eliminatoria para derrotar a la exclusión y la pobreza, estamos casi en la misma situación. Y quizás hasta peor.

lunes, 24 de mayo de 2010

El APRA en su laberinto

Fue realmente patético observar la última manifestación del Partido Aprista en la Plaza de Acho. Miles de militantes de la Estrella congregados sólo para seguir siendo engañados por quienes han tomado el liderazgo del principal movimiento político del país.

Es lamentable que el Partido Aprista, acaso el único que nos queda, se haya reducido a ser una maquinaria organizada para servir intereses de una cúpula que, goza ahora de los privilegios del poder. Es triste que la militancia sólo repita en coro y aplauda todo lo que sus líderes, con el presidente Alan García a la cabeza, digan sobre la actual coyuntura. Y que encima creer en sus mentiras.

Porque es una tremenda mentira que el actual gobierno esté "defendiendo al pueblo" o "luchando contra los grupos de poder económico". Casi todas las medidas que ha tomado el actual gobierno se han dado para favorecer precisamente a esos mismos grupos de poder. Un claro ejemplo es el afán desmedido por atraer la inversión en minería, sin tomar en cuenta las cosmovisiones y los intereses de las comunidades que habitan en zonas donde se ha encontrado minas o petróleo. Casos de estos hay muchos, y han generado varios conflictos sociales detectados por la Defensoría del Pueblo.

Y también es falso que se esté defendiendo a los trabajadores. Pese a las numerosas inspecciones del Ministerio de Trabajo a las empresas privadas e incluso a las mismas instituciones estatales, lo cierto es que los empleadores no garantizan los de sus empleados. No existe estabilidad laboral, y en la mayoría de los centros de trabajo, los trabajadores no son colocados en planilla.

Estos mismos "líderes", entre los que está el mismo García, son quienes han contado con la venia del mandatario para que ocupen tales posiciones. Sin ninguna representatividad de por medio. Y contando cuentos a su militancia.

Esta situación es consecuencia de que el APRA prefirió el poder en el corto plazo, antes que la reestructuración. Teniendo elementos básicos como la organización y una doctrina sólida, permanente en el tiempo, abdicó de estos por el miedo a desaparecer electoralmente, y apostó por apoyar a García con todo para volver al poder inmediatamente. Lo más consciente era hacer una evaluación de lo ocurrido en el primer régimen de García, y apuntar a definirse política e ideológicamente. Y no rendirse a todo lo que el número diga o haga (o interprete de acuerdo a sus intereses. De haber definido esas posiciones, sería un partido sólido y un modelo de institucionalización, de los pocos que tendríamos en el país.

Hace 87 años, un 23 de mayo de 1923, miles de obreros y estudiantes se manifestaron contra la Consagración del Perú al Sagrado Corazón de Jesús, en pro de la libertad, la equidad, y la justicia social. Ese movimiento generó al APRA. Lástima que ahora esté tan lejos de esos ideales y responda a intereses mezquinos de unos pocos.

lunes, 3 de mayo de 2010

La crisis del APRA viene de antes

Mauricio Mulder afirmó, en una entrevista concedida hace un par de semanas al diario La República, que el Partido Aprista atraviesa una seria crisis.

Evidentemente, Mulder dijo esto en referencia a las recientes denuncias por corrupción en las que se han visto envueltos sus secretarios generales, Jorge Del Castillo y Omar Quezada. Estos hechos han provocado un remezón en el partido que fundara Víctor Raúl Haya de la Torre.

Remezón que es evidencia de una crisis que no es reciente, como quiere dar a entender Mulder. Esta situación viene de años, y se ha acentuado durante el período en que él estuvo como secretario general. Una situación como ésta no se da en unos pocos días. Viene de tiempo atrás. Para entender esto, es necesario hacer un recuento histórico.

El APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) fue fundado en 1924 en México como un movimiento continental que buscaba la afirmación de las soberanías de las naciones latinoamericanas, en respuesta a los imperialismos. Todo aquel que se adhiriera a la nueva doctrina, era denominado "aprista". Pese a que tenía dimensión latinoamericana, mostrando su influencia con la fundación de partidos como el PRI mexicano y Acción Democrática en Venezuela, y en políticos como Perón en Argentina y Getúlio Vargas en Brasil. Pese a esto, su espacio se redujo a nuestro país, con la fundación del Partido Aprista en 1930; aunque sin desvincularse con sus llamados "partidos hermanos".

De posiciones reformistas en sus primeros treinta años, y obligado por las constantes persecuciones, el APRA tuvo que pactar con sus otrora archienemigos: primero con Prado (la "convivencia" de 1956) y con su perseguidor Odría (la Coalición de 1963). Allí perdió apoyo popular, el cual comenzó a volcarse hacia una izquierda que comenzaba a gestarse en esos años, y tendría su apogeo en los años '80. Y perdió la oportunidad de ser gobierno, cuando en 1968 un golpe de Estado de militares revolucionarios sacó a Belaúnde del poder, y se quedó en Palacio 12 años. No obstante, el APRA recuperó fuerzas cuando logró la mayor votación en las elecciones para la Constituyente de 1978, con Haya de la Torre como su presidente. Sin embargo, sufrió un duro golpe con su muerte al año siguiente. Entonces llegó el debate acerca de quién sería el sucesor.

Más allá de que Armando Villanueva fuera elegido el candidato presidencial en 1980, y perdiera dignamente ante Fernando Belaúnde, casi todos los líderes de la generación del popular "zapatón" andaban por los 60 y 70 años de edad. Y se asomaba una generación de entre los 30 y 40 años, cuya cara más visible era un muchacho llamado Alan García.

Alan García saltó a la palestra política en la Constituyente de 1978. Y su ascenso fue rápido. Fue cabeza de lista de Diputados en la campaña del '80. Y en 1982, derrotó al ilustre abogado Carlos Enrique Melgar en la elección por la secretaría general del APRA. Con sólo 33 años, se erigió como la esperanza renovadora, no sólo del Partido Aprista, sino de la política peruana, que estaba cansada de sesentones y setentones que tenían años en las curules.

Y en 1985 se hizo de la presidencia. Los dos primeros años de García fueron de bonanza económica en el país, y gozó de inmensa popularidad. Pero hechos como la matanza del Frontón en junio de 1986, la galopante hiperinflación, además de actos de corrupción, fueron medrando su imagen. Y la de su partido. Aún así, Luis Alva Castro sacó 22 por ciento de los votos, lo cual era más de lo que se esperaba.

Como consecuencia de lo anterior, en la década de 1990 ser aprista era ser un apestado. Un corrupto. Un leproso. No sólo por lo ocurrido en el primer período presidencial de García. Hay que recordar que la campaña de los medios controlados por Fujimori le echó más sal a la olla. La mayoría se tuvo que esconder. Muy pocos salieron a enfrentar a la dictadura.

Volvió la democracia, e inesperadamente el APRA retornó al primer plano del escenario político, sin haberse recuperado plenamente de lo vivido en los '90. Pasó a ser el principal partido de la oposición al régimen de Alejandro Toledo. Aún así, siempre fueron vistos con recelo por gran parte de la población. Pero el miedo a Humala pudo más y los devolvió al poder el 2006, otra vez con García a la cabeza.

La victoria de García no significaba que el APRA estuviera bien. Sólo maquillaba algo que no se veía por dentro. Desde la vuelta de la democracia en el 2000, y hasta el 2006, su padrón no se llenó de gente que necesariamente creyera en los ideales de Víctor Raúl. Tal como ocurrió en los '80. Gente interesada e inescrupulosa, con ganas de vivir del Estado. Y ahora vemos las consecuencias.

El APRA no estaba obligada a salir a la palestra tan rápidamente luego de la caída de Fujimori. Ni debió concentrarse en ayudar a García a volver al poder. Más bien, tendría que haber definido bien hacia dónde apuntaba como movimiento político, antes que servir de maquinaria electoral del presidente. Hacer un análisis y un mea culpa de lo ocurrido entre 1985 y 1990. Luego de eso, podría haberse reafirmado como un partido fuerte, vinculado a los sectores sociales y ayudando a consolidar la institucionalidad del país. El "alanismo", sin duda alguna, pudo más que la reorganización. Y eso es lo que le ha hecho daño.

Entonces, la crisis del APRA no es reciente, señor Mulder. Viene de años. Y parece que se acentuó cuando usted era secretario general.

jueves, 22 de abril de 2010

¡Del Castillo al paredón!

El clamor de la gran prensa limeña, dirigida por los grupos de poder; y de la opinión pública, que a su vez es dirigida por ambos sectores, es que Jorge Del Castillo sea linchado y crucificado por las denuncias de supuesto tráfico de influencias en favor de algunos empresarios petroleros, en el marco del caso "Petroaudios", que estallara en octubre del 2008.

Está de más comentar que Del Castillo es acusado de recibir un departamento a cambio de que promoviera algunas normas que beneficien a una empresa petrolera , en momentos en que se desempeñaba como Presidente del Consejo de Ministros, . Y también se han destapado algunos audios donde se le menciona, indicando que el ex premier favorecería los intereses de Discover Petroleum.

Son acusaciones muy serias a las que el líder aprista tendrá que responder. Desde el saque, ha anunciado que se acercará a la fiscalía y a los organismos correspondientes para aclarar estas denuncias.

Hay sectores que están celebrando esta situación. Y no necesariamente porque sean abanderados de la lucha contra la corrupción.

En primer lugar, están los fujimoristas y los empresarios pro-dictadura, que añoran volver a los '90 cuando tenían todo el poder, al estilo del ideario de Lenin. Y que exigen que vuelva la mano dura. Ambos no le perdonan a Del Castillo varias cosas.

Del Castillo se enfrentó de manera frontal al régimen autoritario de Alberto Fujimori. Denunció sus ansias de perpetuarse en el poder. Recordemos que se colocó una máscara anti-gas en protesta por la tercera asunción de mando del Chino, y junto a su bancada se retiraron del hemiciclo. Otro hecho, mencionado por el prestigioso periodista César Hildebrandt, es que Del Castillo entregó a éste, entonces director del desaparecido diario Liberación, las pruebas del enriquecimiento ilícito del ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos (quien gobernaba a sus anchas con Fujimori) en el Banco Wiesse, gracias a la audacia de su cuñada, trabajadora de este ente financiero.

Recuerdo un episodio que ví con mis propios ojos. Y que nadie me contó. Corría el año 2000, y salía de la universidad para tomar mi carro, cuando en plena avenida Tacna ví un grupito de diez o quince personas arengando "No hay presidente, hay un delincuente". A medida que se acercaban, aprecié que cargaban carteles y banderas con el símbolo del APRA (la estrella).Y a la cabeza, estaba Jorge Del Castillo. Esto ocurrió cuando se descubrieron otras cuentas de Montesinos, ya no en el Wiesse, sino en bancos suizos, por más de 48 millones de dólares.

Pero lo que menos le perdonan es que, en pleno gobierno apro-fujimorista, y siendo primer ministro, Del Castillo se ratificara en sus acusaciones contra Alberto Fujimori, cuando le tocó declarar en el juicio que condenó al ex presidente a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad. Eso despertó las iras del fujimorismo, que seguramente juró vengar este hecho.

Otro público que odia a Del Castillo, sin duda alguna, son los anti-apristas. Un odio más visceral que racional. A muchos les cayó antipático que, además de enfrentarse a Fujimori, Del Castillo pusiera la cara por el APRA en los años '90, acaso la época más dura que haya vivido el viejo partido de Haya de la Torre en los últimos años. En esos momentos muchos "apristas" no la pusieron, y prefirieron esconderse; y recién reaparecieron cuando Alan García retornó al poder en el 2006.
También hay apristas que lo odian. Y entre ellos el mismo Alan García, quien decidió colocarlo como Premier, mitad en recompensa por haberlo defendido durante diez años, y mitad para quemarlo. Porque para García, sólo él puede ser primero, segundo y tercero en el APRA. Y cualquiera que le opaque es peligroso.
Culpable o no, Del Castillo está casi quemado para sus pretensiones presidenciales del 2011. La opinión pública ya lo señaló.

Alan García no quiere que un aprista sea el que gobierne, porque sólo él puede ser el único presidente aprista de la historia. Además de eso, García necesita que haya una persona que cuide sus intereses cuando salga del poder. Allí está Keiko Fujimori o Luis Castañeda, para quienes los medios de comunicación trabajan incansablemente, difundiéndolos como los dos mejores de las encuestas presidenciales.
Si Del Castillo es culpable, que sea condenado y pague como corresponde. Será su tumba política. Pero si no es así, tendrá derecho a su reivindicación personal.

Lo que sería ideal es que esa misma prensa que pide a coro su linchamiento, también tenga la misma rigurosidad para investigar si es que el presidente García también tiene vinculaciones con el caso Petroaudios. Es fácil meterse con los músicos, y no con el líder de la banda.

domingo, 14 de marzo de 2010

El caso Crousillat: pésimo y vergonzoso precedente

La semana que acaba de pasar ha sido marcada por los dimes, diretes y enredos en torno al polémico indulto al ex empresario de televisión José Enrique Crousillat, concedido por el presidente Alan García en diciembre pasado.

Todo comenzó el domingo pasado, con la declaración del recientemente electo secretario general del APRA, Jorge del Castillo, quien manifestó su desacuerdo con el indulto. Al día siguiente, Omar Quezada, quien comparte este puesto con Del Castillo, se mostró en la misma línea.

Acto seguido, vino la reacción del presidente, quien dijo que había sido "burlado". Luego, llegó el circo del ministro de Justicia, Aurelio Pastor, quien ha defendido la decisión de indultar a Crousillat hasta el último, e incluso insinuó que el gobierno investigaría las negociaciones que se hicieron en el 2001 para obtener la licitación de América Televisión, Canal 4.

Inmediatamente "saltó" el presidente del Directorio del 4, Luis Miró Quesada Valega, señalando que eso constituía un atentado contra la libertad de expresión. Acto seguido, tuvo que aparecer el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez, y el propio Alan García, para decir que el gobierno no se metería en este asunto, y que era materia que correspondía atender al Poder Judicial.

Mientras se daban todos estos dimes y diretes, lo concreto era que Crousillat ya estaba escondido. Un juez ordenó que se investigue las irregularidades en torno al indulto, como las aparecidas en los informes médicos del INPE respecto de la salud de Crousillat. E inmediatamente ordenó su captura. Pero el hombre que recibió ladrillos de dinero de Montesinos ahora está no habido.

Y para rematar, como acto final, el gobierno dejó sin efecto el indulto.

Todo esto transcurrió en una semana que acaso, en opinión del que suscribe, es la más vergonzosa que ha vivido este régimen. Incluso más que cuando ocurrieron hechos como los "petroaudios" y el "baguazo".

Porque estas idas y venidas reflejan algo más que sentirse "burlado", además de una tremenda descoordinación. Reflejan, sin duda alguna, que el gobierno buscaba algo más, y que esta rectificación tardía es una vergüenza para el país. Es un pésimo precedente, tanto en materia jurídica como la política.

Y García no sólo quedará marcado por El Frontón, la hiperinflación, los petroaudios y el baguazo. Esta será su marca más vergonzosa, cuando se escriba sobre su historia política.

viernes, 12 de marzo de 2010

La Teta sin Óscar y Crousillat sin el 4

Hubiera sido muy bueno que la película peruana "La Teta Asustada" gane el Óscar a Mejor Película Extranjera. Sin embargo, ya ha marcado un hito de la historia del cine peruano, puesto que además de los premios que ha ganado en diversos festivales del mundo, el hecho de ser la primera película nacional nominada a los premios de la Academia ya es algo digno de resaltar.

A la vez es mejor que no la haya ganado. Porque hubiera sido el titular de todos los diarios, el pantallazo de todos los canales y el sonido de todas la radios, siempre atentas cual felino de la selva para dar un zarpazo y explotar todo lo que se pueda el tema, con tal de distraernos de la atención pública.

No es que no se quiera que haya ganado. Hubiera sido espectacular e histórico.

Pero ya habría sido utilizada como otra cortina de humo, para alejarnos de temas como los que se han destapado esta semana. Por ejemplo, el tema Crousillat y las irregularidades que precedieron a su cuestionado indulto humanitario.

Todo comenzó con la finalización del XXIII Congreso Nacional del Partido Aprista Peruano. García contaba con su candidato, Mauricio Mulder. Y había colocado todas las condiciones para que gane. Sin embargo, el partido más organizado del país le respondió al presidente, y optó por no permitirle a su protegido que continúe en el puesto de Secretario General. Por el contrario, los delegados apristas eligieron a Jorge del Castillo, quizás en mérito a que puso el pecho por el partido en sus momentos más difíciles de los últimos tiempos, durante la dictadura de Fujimori. Y porque fue el único durante el segundo régimen aprista que marcó sus distancias con el pacto infame. Y eso lo reconocen los verdaderos apristas.

La noche del domingo en la que Del Castillo se impuso, conformando una secretaría general colegiada con Omar Quezada, el ex premier manifestó que estaba en desacuerdo con el indulto al empresario José Enrique Crousillat, el mismo que recibió millones de dólares de Montesinos para apoyar al régimen de Fujimori, al que Del Castillo combatió. Al día siguiente, el mismo Quezada se mostró en la misma línea de su compañero.

Por la tarde del lunes, García tuvo que salir a decir que se había sentido "burlado" por Crousillat. Y durante la semana, el gobierno ha tenido que reconocer que han habido irregularidades en este indulto, gracias a que se ha descubierto que habían informes médicos muy cuestionados sobre la salud del empresario. Incluso puede generar crisis en el gabinete, puesto que miembros de la oposición en el Congreso han pedido la renuncia del ministro de Justicia, Aurelio Pastor.

Repito, excelente sería que "La Teta" se haya llevado el Óscar. Pero a la vez, es mejor que no haya sido así. Pporque de haber ocurrido, ya me imagino la escenita de García con Claudia Llosa y Magaly Solier en Palacio felicitándolas por su logro histórico, haciendo pompa durante toda la semana y enfriando los temas referidos a la corrupción, como la del señor Crousillat.

Y es mejor que el señor Crousillat haya pensado que estaba en la década de los '90, donde podía cojudear a medio mundo con la basura en que transformó Canal 4, vivir bajo el amparo de una dictadura, y pasear por donde se le dé la gana, olvidando que estamos en el siglo XXI, donde la tecnología todo lo puede y todo lo descubre. Como por ejemplo, sus saliditas a cafés cuando se supone que debería estar en cama, por su "delicado" estado de salud.

Y cree también que será fácil recuperar Canal 4, cuando se sabe que ya no es posible porque ahora estamos en democracia, y pese a las presiones judiciales, repito, la tecnología y el periodismo independiente lo descubren todo.

Para otra vez será, Claudia y Magaly, quienes representan lo impensable que puede lograr la mujer peruana desde la humildad y la honestidad. No puedo decir lo mismo de Crousillat, que representa lo más inmundo del empresariado. Y en cuanto a Alan, parece que terminará tan o igual de desprestigiado que en su régimen anterior.

domingo, 7 de marzo de 2010

No distraigas pe', Alan

El presidente Alan García, muy fiel a su costumbre de distraer nuestra atención, ahora ha puesto sus miras sobre el lamentable terremoto ocurrido en Chile la semana pasada. Fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos en enviar sus condolencias a su homóloga Michelle Bachelet, y hace unos días visitó al vecino país del sur enviando ayuda humanitaria y un hospital de campaña.

Tras su retorno de Chile, García anunció un plan de contingencia para catástrofes naturales como las ocurridas en el país del mapocho. También dijo que muchas construcciones en Lima y otras ciudades del interior tienen muchas deficiencias y necesitan ser revisadas. Además, se dio el dinero respectivo para el detector de tsunamis, que hace mucho tiempo venían reclamando expertos en la materia.

Pero todos sabemos que esto es un saludo a la bandera. Como dicen los muchachos del barrio, "es puro floro". Porque ya varias veces ha hecho lo mismo: Saca un tema y lo anuncia, como la famosa Oficina Nacional Anticorrupción o el Pacto Social. Y luego duermen el sueño de los justos, para ser desactivados.

Esta es la costumbre del presidente García cada vez que existen temas incómodos que pueden salir a la luz. Saca cositas así para distraernos de algunos sucesos que también son relevantes. Por ejemplo, si bien es cierto no tiene injerencia directa (aunque quien sabe) en el asunto de la boda de la hija del ex presidente Alberto Fujimori en la DIROES, el hecho es que después que sucedió, el asunto pasó desapercibido aquí por los bombos y platillos con los que García hizo gala de su solidaridad con Chile. Y de paso demuestra que los vínculos entre la cúpula aprista y el fujimorismo están vigentes.

Este mismo hecho sentó un precedente, pues permitir que una boda se realice en una prisión (cárcel dorada, mejor dicho), obligó a que, por ser consecuente, Antauro Humala tuviera que asistir fuertemente resguardado al entierro de su hijo, quien falleció ahogado. Y también podría permitir que otros presos, en razón de la equidad, tengan los mismos beneficios, como Abimael Guzmán, quien hace tiempo pide casarse con Elena Iparraguirre.

Además, hay un tema que no se difunde en los medios (siempre cómplices del oficialismo). Los acuerdos del gobierno con los representantes de los indígenas de Bagua están siendo paulatinamente desconocidos por los primeros (sabe Dios qué arreglos tendrán con esas empresas mineras a las que no les interesa ni los pobladores locales ni el medio ambiente), lo cual está generando una nueva bomba de tiempo. Por eso, nuevamente los indígenas están en pie de lucha debido a la "mecedora" del Ejecutivo.

Y los diarios más importantes guardan silencio. Callan en todos los idiomas. Prefieren referirse al terremoto en Chile (no está mal la solidaridad y la preocupación), antes que temas que van a ser decisivos. Prefieren seguir en coro a Alan García, quien si bien es cierto tuvo el gesto de visitar a Bachelet y mostrarle sus condolencias por las víctimas de tal desastre natural, parece haber olvidado que tres años después del terremoto en Pisco, esta ciudad sigue casi igual y que hay muchos damnificados en el Cusco y otras ciudades de la sierra por las lluvias y los huaicos. Y García prefiere distraernos, porque ese es su vacilón.

Cuidado que se nos pueden venir varios terremotos. Y no necesariamente esos violentos movimientos de tierra para los que el Perú debe estar preparado (no basta con anuncios rimbombantes). Porque la aproximación a la impunidad (¿está cerca el indulto a Fujimori?) y la mecedora a los indígenas pueden dejar muchos más damnificados de lo que cree García.

Foto: European Pressphoto Agency.

viernes, 29 de enero de 2010

Los habitantes de los alrededores del Cusco también existen

Voceros del gobierno han salido a resaltar el rescate de casi mil 500 turistas en un solo día, luego de varios días de haber estado varados como consecuencia de las lluvias e inundaciones en el Cusco. El presidente Alan García ha dicho que no hay que caer en alarmismos (¿?) luego del desastre ocurrido en la ciudad imperial.

No está mal que se rescate a los turistas. Son vidas humanas, gente que debe haber vivido la terrible experiencia de estar a la deriva tan lejos de su país. Es lógico que algunos hayan reclamado con mucha energía, e incluso, irracionalidad; pues la situación ha sido realmente fea.

Sin embargo, esto ya está perjudicando al turismo, que debiera ser una de las industrias fundamentales que ayude al desarrollo de nuestro país. Los políticos parecen creer que nos basta con lo que crearon nuestros antepasados, y que sólo eso atraerá a los visitantes del exterior. También se necesita seguridad y tranquilidad.

También creen nuestros políticos (y nuestras políticas como Lourdes Flores y Mercedes Aráoz) que sólo las inversiones salvarán al Perú, parafraseando aquella famosa frase aprista de la época de las catacumbas. Pero sin ese tipo de seguridades, también se esfumarán. Y allí los culpables no serán ni Humala, ni la CGTP y compañía.

Pero no sólo importan lo que nos dejen como recursos los turistas y los inversionistas, que igual se irán espantados del país si se siguen dando estas fallas en cuanto a previsión se refiere.

También importa la gente que vive en los alrededores de la ciudad imperial.

Desde siempre, el Cusco ha sido uno de los principales (sino el único) puntos turísticos del país. La ciudad está organizada de tal manera que todo está a la disposición del turista (lo cual no es malo), pero a la vez descuida y se desentiende de mucha gente que vive en los alrededores, en condiciones de pobreza, e incluso, indigencia. Ningún beneficio del turismo llega hacia ellos.

Y ahora muchos de esos mismos pobladores han quedado damnificados con las lluvias e inundaciones. Estos necesitan del inmediato apoyo del gobierno central y del regional, pues muchos han perdido lo poco que poseían. Ellos también importan, también son personas igual que los turistas.

Pero eso no parece importarles a las autoridades. Como dice García Pérez, no hay que caer en alarmismos.

jueves, 28 de enero de 2010

Entre Pisco, Cusco y Haití

Es realmente vergonzoso que el gobierno alanista se esmere por demostrar que lo tiene todo al enviar con pompa y laberinto ayuda humanitaria al destruido pueblo de Haití, y que a la vez no tenga respuestas ante la inesperada situación en el Cuzco luego de los desastres naturales ocurridos en esta ciudad.

Y mucho más vergonzoso es que, dos años y medio después del terremoto en Pisco, la ciudad continúe casi igual. Esto demuestra la ineficiencia del gobierno, además de quedar en evidencia indicios de corrupción, puesto hasta ahora nos preguntamos por qué no se han reconstruido muchas casas, y qué se hizo con la ayuda. Esto sin dejar exentos de responsabilidad al gobierno regional de Ica y la municipalidad provincial.

Lo de Cusco y Pisco demuestra no sólo la ineficiencia de los gobiernos tanto central y local, sino que el aparato estatal y descentralizado no funciona. Pese a los millonarios recursos destinados a las regiones para que ejecuten obras de infraestructura, los gobiernos regionales han podido utilizar poco de esto debido a que no tienen capacidad de gestión.

Esto no es sólo culpa de los gobiernos regionales, sino del mismo gobierno central, que, encabezado por Alan García, ha preferido lavarse las manos entregando dinero por montones y no se ha esmerado (al menos) en dar herramientas técnicas y legales a éstos para que hagan una buena utilización de los recursos. Populismo puro.

Porque lo de Cusco se pudo evitar. Se sabía que los ríos tendrían crecidas. También se conocía que es época de lluvias. Se pudo haber construido algo para frenar el avance del río. Pero no se hizo.

No está mal enviar ayuda humanitaria a Haití, una nación que parece no sólo ser castigada por las abusivas potencias y su paupérrima clase política, cuyo resultado es encontrarse como el país más pobre de América (este es un tema para otro artículo); sino por la misma naturaleza.

Lo grave es querer limpiar la casa del vecino y ser incapaces de limpiar la nuestra.