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lunes, 4 de abril de 2011

La juventud conservadora: es fashion votar por PPK

Aunque su campaña ha sido un desastre, Luis Castañeda Lossio por fin dio en el blanco al opinar sobre la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski. “Es una moda pituca… o sea, yo voto por PPK y entonces soy pituco”, dijo el exalcalde.

Podemos discrepar acerca de lo “pituco” que significa votar por PPK. Aunque las estadísticas no mienten: lidera el sector A/B en Lima, la ciudad más desarrollada del país; claro está con sus bolsones de pobreza. Y tiene gran aceptación entre el público juvenil.

Entonces, vaya que está de moda. Las cifras no son la única evidencia. Están las respuestas en las redes sociales: “voto por PPK porque es el mejor”, “vamos PPK”, “sube-sube PPK”, y otras argumentaciones que, la verdad, no tienen ningún sustento político o ideológico; y que más responden a cuestiones emocionales. Del 17 % con el que cuenta ahora, calculo que un tercio sí lo hace por convicciones ideológicas. Pero estoy seguro que la gran mayoría no procede así.

Comparaba esta actitud de estos jóvenes con las de su misma generación en otras latitudes. Por ejemplo, en Europa, más específicamente en Gran Bretaña, la juventud universitaria salió a protestar por la medida del gobierno del conservador David Cameron de triplicar las pensiones en las universidades. En Francia, los jóvenes, más que los viejos, se manifestaron contra las leyes de pensiones (¿se imaginan a los “chibolos” de aquí apoyando a los pensionistas y jubilados?) que emprendió el presidente Nicolás Sarkozy. Ni qué decir de los aguerridos jóvenes del Medio Oriente, quienes se han enfrentado a dictaduras acaso peores que las vividas en el Perú y América Latina, de las cuáles nadie pensaba que era posible tumbárselas. Túnez, Egipto, y Libia son buenos ejemplos de una juventud que quiere cambios luego de una época de oscurantismo.

Aquí nomás, en Chile, cuando comenzaba el régimen de Michelle Bachelet (quien terminó con altos índices de aprobación al final de su mandato), se llevó a cabo la “revolución de los pingüinos”, en referencia a los escolares y universitarios que protestaban por una mejor educación. Y aterricemos en el Perú, donde los jóvenes fueron activos protagonistas de la Marcha de los Cuatro Suyos para protestar contra la ilegal re-reelección del dictador Alberto Fujimori, y las sucesivas manifestaciones que no pararon hasta que éste y su compinche Vladimiro Montesinos dejaron el poder en medio del escándalo.

Diez años después, ¿qué pasó?

La pregunta viene a colación porque, además de vitalidad, energía, dinamismo, e incluso impulsividad, la juventud es sinónimo de cambio. De inconformidad, e incluso de revolución. Sin embargo, la juventud actual prefiere apoyar una propuesta conservadora como la de PPK.

Salvo la multitudinaria marcha contra el Baguazo, el 11 de junio del 2009, en la última década la juventud no se ha metido en rollos como las luchas por cambios sociales. Nadie pide que sean marxistas tampoco, no es la época.

La juventud de ahora es light. Vale decir, yo no me meto en política, estudio mi carrera, y a mí que me importa el resto. Están más pendientes del Grupo 5 y las Tremendas de la Cumbia, que de las protestas en la sierra por conflictos sociales. Una juventud indiferente y de espaldas a lo que sucede en el país.

También es altamente influenciable. A pesar de la masificación de los medios y las alternativas que se ofrecen, como los blogs y las redes sociales, creen más en los rollos oficiales. “El Perú avanza”, “Estamos bien”. Y están marcados por el consumismo y el creer que teniendo más, somos mejores. Y llevan encima una gran resignación, porque ni siquiera son capaces de protestar porque les cobran un sol en el micro por su medio pasaje, cuando deberían pagar sólo 60 u 80 céntimos. En Argentina o Chile, los estudiantes paralizan el transporte si les hacen eso.

No digo que sean todos. Hay también un sector joven que piensa, que reflexiona, y que se informa. Y que se pronuncia ante hechos como el Baguazo. Pero parece ser la minoría. Que demuestren lo contrario.

Lo cierto es que esta conducta atípica de la juventud peruana, antes decisiva en grandes momentos de la historia del Perú, es producto de varios factores. La dictadura de Fujimori, que anuló los espacios culturales y de reflexión. La desideologización. Los sistemas educativos. La propaganda oficial. La alienación gracias a los realities. Todo eso que produce una generación adormecida, distraída, sin percibir que su futuro está en juego.

Más allá del voto a PPK, le tienen resistencia al cambio. Que yo sepa, PPK no representa ningún cambio. Es más de lo mismo, y hasta peor. Quizá por eso se escoge lo más fashion, porque así se es más pituco, y es lo políticamente correcto. Y pobre que no votes por PPK, porque te hacen apanado en el Facebook. También es cierto, y hay que admitirlo, que las otras opciones tampoco ofrecen gran cosa. 

Ante este escenario trágico, hay, hermanos, mucho por hacer.

viernes, 7 de enero de 2011

Ninguno me convence

A estas alturas del partido, y aunque el año recién haya comenzado, ya están definidos quiénes serán los y las aspirantes a la presidencia de la República. Lo más importante es que ya conocemos sus virtudes, que por cierto son muy pocas; y por si fuera poco, sus enormes defectos y de qué pie cojean. Precisamente esas cosas son las que llenan de incertidumbre, pues a pesar de las encuestas, no hay certeza de quién podrá ser el próximo o la próxima presidenta del Perú. Y eso ha llegado a arrastrar a este humilde servidor.

De todas maneras, es fundamental conocer a los candidatos de pé a pa:

1. Luis Castañeda Lossio: Fue alcalde de Lima por ocho años, aunque realidad por menos, porque renunció un par de meses antes precisamente para ser candidato a la Presidencia. Los limeños recuerdan sus escaleras amarillas en los cerros, el Metropolitano, los Hospitales de la Solidaridad, el Parque de las Aguas y otras cojudeces más. Pero también deben acordarse de Comunicore, sus placas por aquí por allá, su utilización descarada de la Municipalidad aún cuando ya no era alcalde, su abuso mismo cuando estaba en el poder, su nula rendición de cuentas, autoritarismo y 700 mil razones más que podría explicar la señora Carmen Rosa Núñez de Acuña. No olvidar que es uno de los candidatos oficialistas.

2. Keiko Fujimori: Virtudes son difíciles de encontrar en esta señora. Ni siquiera como congresista, pues está demostrado que ha pasado dos terceras partes del tiempo fuera del Hemiciclo, y encima ha cobrado su sueldo. El tema del pago de sus estudios por parte de su padre, condenado a prisión por criminal y por ladrón como dijera Mario Vargas Llosa, nuestro laureado Nobel, es un asunto que tampoco ha quedado resuelto. De más está decir que si llega al poder ella, en realidad lo hará su padre. Votar por ella es votar por el indulto. Más allá de estas consideraciones, no tiene ningún mérito. Incluso en CADE los empresarios quedaron decepcionados con ella. También es respaldada por Palacio.

3. Mercedes Aráoz: Con lo de hoy quedó demostrado que es la perfecta títere manejada desde Palacio. Supone que sacando a Del Castillo de la lista ganará votos, pues la consigna presidencial es que suba en las encuestas. De paso termina de sepultar a su enemigo dentro del APRA. Volviendo a Aráoz, si quiere dársela de moral sin Del Castillo, debería sacar a varios que no tienen eso que ella dice tener, como Omar Quesada, por ejemplo. E incluso, si quiere ser más moral, debería renunciar a su candidatura, que está amenazada con no pasar la valla. No olvidar que carga con el sanbenito del Baguazo.

4. Pedro Pablo Kuczynski: Hay que reconocer que logró una hazaña, al juntar perro, pericote y gato en el mismo saco. Su sancochado puede ser su virtud, pero a la vez su gran debilidad. Además de esa perla, tiene otros talones de aquiles: su tez gringa y el ser percibido por la opinión pública como neoliberal y lobbista. A ver si se sacude un poco. Aunque está difícil, hasta ahora vuela bajo.

5. Manuel Rodríguez Cuadros: Su perfil diplomático lo podría ayudar. Pero a la vez lo perjudica. De otro lado, ha quedado en la percepción pública que su candidatura ha dejado muertos y heridos (llámese MNI, Tierra y Libertad, etc.) dentro de un sector de la izquierda, que por más que busca unirse, siempre se repele a sí misma. Por cierto, su discurso de izquierda no lo parece. También vuela bajo, aunque casi se podría decir que, a diferencia de PPK, recién está en la pista de aterrizaje.

6. José Ñique de la Puente: Aunque es conocido en el mundo del Derecho y la Jurisprudencia, es un NN en el ambiente político. Piensa que podrá captar votos por ser el candidato del Partido Fonavista, que logró una aplastante victoria en el Referéndum, que dicho sea de paso, no ha sido destacada por los medios de comunicación. No se sabe si es de izquierda, centro, derecha o periferiaParece tener más problemas que Rodríguez Cuadros para despegar.

7. Alejandro Toledo: Sin duda alguna fue el que logró mayor capital político en el 2010, tanto que por ahora encabeza las encuestas. Mucha gente recuerda su gobierno como bueno, e incluso dicen que fue lo menos malo de los últimos 30 años. Otros aprecian su anti-fujimorismo, el impulso que le dio a las instituciones democráticas y su respeto por los derechos humanos durante su régimen. La estabilidad de la economía en su mandato es otro punto a favor. Al mismo tiempo, muchos no lo pasan por su frivolidad, su familia envuelta en escándalos, la violencia verbal de su esposa, su aparente mano blanda con los conflictos sociales. e incluso se le acusa de liberar terroristas. También lo tildan de neoliberal y proyanqui. No osbtante, Toledo es quizás el único político, junto con Alan García, que ha desarrollado la habilidad de mudar su discurso: dice que es de centro izquierda y la gente le cree. Pero no debe olvidar que, como dijo Hildebrandt, el principal enemigo de Alejandro Toledo se llama Alejandro Toledo.

8. Ollanta Humala: A diferencia de los demás, si puede decir orgulloso que es el único candidato de izquierda. Aunque él mismo no quiera hacerlo. Eso puede ayudarle a ganar, porque todos los candidatos o han sido gobierno o han formado parte del Estado. Su plancha ha sido bien conformada: Marisol Espinoza, la de mejor desempeño de su bancada en este Parlamento y de un claro discurso de defensa de intereses nacionales; y Omar Chehade, el procurador que logró la extradición de Fujimori, aunque ya se lo quisieron bajar con otros temas. Ollanta ahora usa camiseta blanca y ya no es candidato por el Partido Nacionalista, sino por Gana Perú, alianza que incluye a su partido y otros movimientos regionales. Antes Vargas Llosa lo descalificaba, ahora se ha abstenido de hablar de él; eso podría ser considerado un progreso, aunque no necesariamente un aval. Tiene en contra el sanbenito del chavismo y que un gobierno suyo traería el caos. Por ahora anda cuarto en las encuestas, pero hay que recordar que éstas se hacen en los sectores urbanos, y no en los rurales, donde de seguro sacará muchos votos.

A ver quién de estos me convence. Por ahora ninguno. Aunque de lo que sí estoy convencido, es que no votaré por ninguno de los cuatro primeros.

lunes, 19 de julio de 2010

Velásquez Quesquén, el duro

Ahora sí no existe ninguna duda que el nombramiento de Javier Velásquez Quesquén como presidente del Consejo de Ministros, decisión tomada hace un año por Alan García, se dio para que sea la caja de resonancia de un régimen cada vez más radicalizado que lo que fue cuando comenzó a gobernar en el 2006.

La muestra es que el accionar de Velásquez desde la PCM es mucho más radical e intolerante que el de sus antecesores. Jorge del Castillo trató de buscar el diálogo en medio de los conflictos sociales, de allí el apelativo de “bombero” que recibió durante su gestión. Yehude Simon, con menos éxito, tuvo un lenguaje conciliador y no buscó la confrontación. Sin embargo, su poca energía fue acaso una de las causas del “baguazo”.

Sin embargo, está claro que desde que García asumió la presidencia de la República el 28 de julio del 2006, su segundo mandato tenía tintes de derecha. Todo para favorecer la inversión privada en petróleo y minería, a costa del maltrato al medio ambiente y la depredación de la sierra y selva peruanas.

Velásquez Quesquén también tiene esta orientación. El “baguazo” no sólo fue responsabilidad de Simon, junto a sus “Meches” Aráoz y Cabanillas. También tuvo que ver el actual primer ministro, pues cuando fue presidente del Congreso (cargo que ejerció hasta hace un año atrás) impulsó la aprobación de los decretos legislativos 1015 y 1073, los mismos que fueron el origen de las protestas en la amazonía, con el desenlace trágico que todos conocemos.

Hace poco, defendió la expulsión del Perú del religioso británico Paul Mc Auley, quien reside en el departamento de Loreto y promueve la defensa del medio ambiente en esta zona de nuestra selva. Velásquez aseguró que Mc Auley fomentaba protestas contra el régimen de García. A pesar que un juzgado de Maynas permitió un hábeas corpus a favor de Mc Auley para que la medida de expulsión no se concrete, Velásquez anunció que su gabinete apelaría la decisión judicial.

Ahora ha anunciado que planteará el retiro parcial de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para evitar indemnizaciones a terroristas que han sido ordenadas por esta jurisdicción. Sin embargo, esta decisión podría poner en peligro a quienes se muestren en contra de la política del régimen, pues pueden ser tomados como subversivos y ser sancionados sin posibilidad de un debido proceso y ni siquiera podrían apelar a la Corte.

Debemos recordar que esas mismas decisiones de la CIDH de indemnizar a elementos de Sendero Luminoso y el MRTA se tomaron porque no se les realizó el debido proceso (época de Fujimori). Pero este es otro tema.

El asunto es que desde que Velásquez asumió el premierato, el régimen se radicaliza más. Lo que no sabemos es si es con perfil propio, o si alguien desde Palacio lo maneja como marioneta. Parece ser más lo segundo.