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jueves, 29 de julio de 2010

Todos con Keiko

Parece ser que la intención de los dueños de los medios de información en estos tiempos es regresar a los “gloriosos” años ‘90, en los que gozaban de las prebendas del poder fujimorista y embrutecían a mas no poder a los lectores ávidos de enterarse qué futbolista era ampayado con alguna vedette, o quien le sacaba la vuelta a quién.

Quizás ya no se utilicen las mismas formas, como lo fueron los diarios denominados “chicha”, los cuales hoy no tienen el apogeo de aquella década infame; o los talk show donde se mostraba las peores miserias de los pobres, tanto de riqueza como de espíritu. Ahora se usan los denominados “reality” de baile, en los que artistas, ex futbolistas, modelos, vedettes, etc. muestran sus mejores habilidades en la pistas, cada uno junto a un “soñador”. Y se hace noticia de todo lo que les ocurra, de sus dimes y diretes, incluso en periódicos que dicen ser serios.

También existen programas de televisión donde se puede observar a un “famoso” que muestre su compasión por los pobres, y los acompaña toda la semana para ayudarlos y de paso “expiar” sus culpas. Todo eso parece ser más importante que lo que acontece en nuestra alicaída política nacional, que pese a su mediocridad, debe importarnos porque de ello depende nuestro destino y el de nuestros hijos.

No conformes con querer desviarnos de la realidad, también pretenden distorsionarla. A raíz de la liberación (condicional, ojo) de la ex integrante del MRTA, la norteamericana Lori Berenson, muchos medios sobredimensionaron esta información, e incluso dieron cuento de un supuesto rebrote del terrorismo, quizás con la finalidad de infundir temor en la población. Esto les dio tribuna a sectores fujimoristas y de ultraderecha para promocionarse y promover un retorno a los '90, ahora con versión Keiko.

Además, esto fue utilizado por el régimen aprista para desviar la atención y enfilar sus baterías contra el ex presidente Alejandro Toledo, a quien se le atribuye un probable relajamiento en la lucha contra la subversión. Como se sabe, pese a no liderar las encuestas, Toledo tiene un importante respaldo y la idea sería bajárselo de una vez.

Así como a Toledo, la idea también es desprestigiar desde el arranque al actual alcalde de Lima y anticipado candidato a la presidencia, Luis Castañeda Lossio. Quien escribe no simpatiza con el líder de Solidaridad Nacional, e incluso ha criticado su accionar como burgomaestre de la capital. Pero nos parece un ensañamiento brutal de los medios con este, buscándole en algunas cosas el quinto pie al gato (el Metropolitano), e investigando serias irregularidades como la de Comunicore con un énfasis tan marcado que no utilizarían para investigar, por ejemplo, de dónde provienen los fondos con que Keiko Fujimori estudió en los Estados Unidos.

Es que todos quieren a Keiko. Desde el presidente Alan García, para que le cuide las espaldas cinco años, hasta los medios de información, cuyos dueños al parecer quieren la vuelta de la autocracia para que cuiden bien sus negocios, que cuentan con el aval legal que les dio el fujimorismo. Para que ya no bloqueen carreteras ni se hagan marchas de protesta. Se necesita una dictadura.

La idea es bajarse a Toledo debido a su anti-fujimorismo (ahora parece más socialdemócrata pese a que su gobierno defendió los intereses de los grupos de poder) ; y a Castañeda, porque no sería tan autoritario como Keiko. ¿Y Humala? A él por ahora no lo tocan, la idea es dejarlo "pasar de fase" para después hacerle cargamontón en la segunda vuelta. Porque parece que con el líder nacionalista en esta instancia de la elección, será más fácil para la hija del ex dictador la victoria que con la presencia de los dos anteriormente mencionados. La estrategia está clara, y por ahora está dando resultados.

martes, 5 de mayo de 2009

El injusto "maleteo" al ministro Ugarte

Es realmente patético ver como los medios de información la han emprendido contra el ministro de Salud, Óscar Ugarte, acerca de lo que dijo (o no dijo) sobre la presunta llegada de la gripe porcina a nuestro país.

Como se recuerda, Ugarte anunció que una ciudadana argentina, Alejandrina Coche, ue desembarcada en nuestro país de emergencia de un vuelo que venía desde Panamá, por ser un posible primer caso del virus en el Perú. Sin embargo, Santiago Pedraglio (que volvió a Perú 21), señala que el ministro sólo manifestó que “era probable” que esta persona tuviera el virus, y que el Gobierno “actuaría como si así fuera”. Esta declaración fue respaldada por Manuel Peña, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OMS), quien calificó ese caso como “sólo muy probable”.

Sin embargo, los medios prefirieron anunciar que el virus ya había llegado al Perú, generando un pánico en la población, y poniendo palabras que el ministro Ugarte nunca dijo. Pero todo tiene sus razones.

Quienes hemos leído un poco más sobre la historia política peruana de los últimos 30 años, sabemos quien ha sido Óscar Ugarte. Entre 1984 y 1989, fue regidor metropolitano de Lima por Izquierda Unida. En los ’90 se dedicó a trabajar el tema de Salud desde organizaciones de la sociedad civil. Durante casi todo el 2002 se desempeñó como viceministro del mismo sector que ahora encabeza. Y además, es el “número dos” del Partido Humanista, del premier Yehude Simon.

Estos antecedentes para nada lo descalifican, pero quizás a muchos deprime el pasado izquierdista de Ugarte. Entonces, salen a criticarlo ante cualquier pequeñez como esta, aunque hay que mencionar que más bien fue tergiversación de los medios. Allí está la columna de Fritz Du Bois, (que casi ha convertido a Perú 21 en un medio fujimorista, con sus Oliver Stark y Ricardo Vásquez Kunze), y el diario Correo del incorregible Aldo Mariátegui.

Los mismos críticos de Ugarte callaron en todos los idiomas cuando ocurrían los accidentes de carreteras durante la gestión de Verónica Zavala cuando fue ministra de Transportes y Comunicaciones, por ejemplo. En vez de pedir su renuncia o cuestionar su trabajo, sólo pedían a la ciudadanía que se educe en materia vial.

Es evidente que la señorita era una tecnócrata de derecha. Quizás esa filiación ideológica (o pragmática) hace que se sea más benigno con algunos, y con otros más duro.

No conozco al señor Ugarte. Pero desde que llegó al ministerio de Salud, las cosas no están tan caóticas. Comparada con las gestiones de Hernán Garrido Lecca (cercano al "faenón") y Carlos Vallejos, va un poco mejor. Logró poner fin a la huelga médica, que ya llevaba varios meses, y que se había complicado en los últimos meses de gestión de Garrido Lecca.

Además, hay que recordar que apenas llegado al ministerio, Ugarte denunció a los ladrones que se llevaron en varias cajas una valiosa documentación. Está claro que no se sabe qué pasó después con estos sujetos, y también es clarísimo que hay muchos problemas de atención en los hospitales (aunque esto no es responsabilidad total de su gestión).

El asunto está en eliminar la corrupción y mejorar los servicios de los centros de salud. Eso sí se lo debemos exigir al ministro Ugarte, y no hacerle un cargamontón por lo que supuestamente dijo o no dijo.