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viernes, 12 de junio de 2009

Gobierno arrogante y brutal

Los sucesos del pasado 5 de junio en Bagua, y las reacciones posteriores del régimen de Alan García han demostrado que no existe capacidad de enmienda. Por el contrario, se percibe un endurecimiento del gobierno basado en la soberbia y la mentira.

En primer lugar, fue el gobierno (y no los indígenas amazónicos) el que dio la orden para ejecutar las acciones contra los manifestantes en la carretera de Bagua. Así lo ha manifestado la propia ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, en entrevista al diario La República, donde indicó que el comando policial fue quien decidió la intervención.

Vale decir, fue el régimen de García el que propició la violencia, en paralelo al diálogo con las comunidades amazónicas. No fueron estas las que la iniciaron; sólo se defendieron.

Otra muestra de soberbia es la permanencia de Cabanillas en Interior y del propio presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon. Cabanillas era responsable política de los sucesos de Bagua, y le correspondía dejar su cargo. Y en una extraña decisión, Simon ha decidido seguir al frente de un gabinete que cada día se desgasta más.

Un párrafo aparte para Simon, quien tuvo la oportunidad de dejar al gobierno mal parado con una renuncia de principios, tal como lo hizo la ex ministra de la Mujer, Carmen Vildoso. Era su oportunidad para pasar al primer plano de la prematura competencia política con miras a las elecciones presidenciales del 2011. Pero parece ser que en el Perú, quien llega a un puesto de poder se obnubila.

La tercera muestra de arrogancia está en la actitud del presidente García, quien les negó a los nativos amazónicos su condición de ciudadanos. Más allá de una capacidad de enmienda, García Pérez ha preferido endurecer su discurso antes que dialogar y llamar a la paz social.

La cuarta es la del Congreso, que en esa nociva alianza que ha tendido el APRA con el derechismo de Unidad Nacional y el autoritarismo fujimorista (que amenaza volver a instalarse en el poder), han preferido hacer un triquiñuela, suspendiendo los polémicos decretos legislativos por los cuales comenzaron los paros en la amazonía, pero sin derogarlos. Antes, durante 10 meses, han estado “paseando” a las comunidades amazónicas, pensando que las iban a aburrir, pero sólo muestra la ignorancia de estos acerca de la fortaleza y resistencia de los indígenas amazónicos.

Y la última, es la cobardía utilizada por los mandos policiales (quienes, claro está, sólo obedecen órdenes superiores), al arrojar bombas lacrimógenas desde las azoteas de la Avenida Abancay, a los más de 10 mil manifestantes que pretendían llegar al Congreso en protesta por los tristes sucesos en Bagua. Esto dejó un herido (ver la foto).

No hay nada que hacer que el Gobierno se muestra cada día más intolerante, soberbio y brutal. Esto constituye una amenaza, no sólo para calmar la convulsión social que vive nuestro país, sino para la propia democracia.

Quienes creen en ella, deben unirse en un solo frente para defenderla.

domingo, 1 de marzo de 2009

Meche, tu hija también salió semidesnuda

La sanción aplicada a las policías por aparecer semidesnudas dentro de un baño, en imágenes grabadas desde un celular, es desde todo punto de vista, un abuso escandaloso. No constituye una falta el hecho de aparecer en paños menores en un video casero, e incluso en lugares íntimos como son los servicios higiénicos. A menos que uno crea que se puede bañar con la ropa puesta.

Sin embargo, lo más sorprendente es que la señora Ministra del Interior, doña Mercedes Cabanillas, acaba de olvidar que su hija, la periodista Beatriz Llanos, también apareció semidesnuda ¡en televisión! ¡y en los periódicos! cuando trabajaba como reportera en el fenecido programa “Nadie se duerma” del resucitado conductor de televisión (y también periodista) Beto Ortiz.

Mucha gente ha manifestado estar de acuerdo con la sanción por razones morales. ¿O sea que sólo se aplica la moral para unas intachables policías, sin ninguna mancha negra en sus historiales; y con los corruptos no pasa nada?

“No queremos vedetistas”, ha dicho el presidente Alan García en referencia al caso. ¿Y la hija de Cabanillas no fue “vedetista” en su momento? Y peor aún, porque su aparición en cueros fue en público; mientras que a estas policías se les ha violado el derecho a la intimidad.

Con esto no quiero decir que esté mal aparecer semidesnudo. Ese es problema de cada uno. El asunto es que existe una moralina hipócrita en los políticos de nuestro país, y se aplica “mano dura” con quien no la merece. ¿O acaso usted, querido lector (o querida lectora, para establecer criterios de justicia de género), considera que es más grave aparecer “calato” en Internet; o ser corrupto e incompetente, como hay millares de casos en la Policía?

Por eso, señora Cabanillas, el éxito en su gestión al frente del Mininter no está en fijarse en minucias como esta, sino en sancionar y combatir la evidente corrupción que existe en su sector (que no es su responsabilidad, porque apenas tiene una semana en el cargo). Eso sí que le haría un bien moral al país.

Nota: la foto fue tomada de http://utero.pe/wp-content/uploads/2009/02/llans.jpg. Beatriz Llanos es la primera desde arriba hacia abajo.

viernes, 20 de febrero de 2009

Meche convertida en “Thatcher”

La designación de Mercedes Cabanillas como ministra del Interior ha sido una verdadera sorpresa en el ambiente político. Si bien es cierto ya caía de madura la salida de Remigio Hernani de esta cartera, nadie esperaba que una de las líderes más importantes del APRA fuera designada en este difícil, pero importante cargo en el gabinete.

Esto sorprende porque entre los nombres que tenía el Ejecutivo para este portafolio, no figuraba la que fuera ministra de Educación durante el primer régimen aprista. Pese a su influencia dentro de su movimiento político e incluso dentro del mismo Congreso, que presidió entre 2006 y 2007, no se esperaba tal designación.

Sin embargo, recordemos que el presidente Alan García tiene olfato político. El hecho de colocar en Interior a una mujer de carácter como la popular “Meche”, a quien ya algunos la han denominado como “la Thatcher peruana”, le da dos contrapesos: será la “premier bajo la sombra” del gabinete de Yehude Simon; y la vez la imagen dura de la también congresista, transmite una idea de cambio en la población con respecto a lo que se puede hacer en temas de seguridad ciudadana.

No obstante, pese a que García diga que Cabanillas ha adquirido conocimiento sobre temas de seguridad, por haber sido presidenta de la Comisión de Defensa del Congreso, no es algo que asegure una buena gestión de “Meche”. Por eso, es una verdadera incógnita lo que ocurrirá.

En la columna anterior planteábamos la necesidad de una reforma dentro del Ministerio del Interior, en la que se privilegie la especialización dentro de la Policía. Ahora, vamos a observar qué es lo que realizará Cabanillas al frente del Ministerio.

De arranque, Cabanillas ya se comprometió a reorganizar la Policía Nacional y a coordinar la seguridad ciudadana con la Defensoría del Pueblo. Habrá que estar atentos a las medidas que tome.

Conocida como una mujer con mucha influencia y liderazgo dentro de su Partido, y de una larga trayectoria política, Cabanillas asume el reto más difícil de su carrera. De tener éxito, podrá dar el salto hacia una posible candidatura presidencial. Pero de continuar los erráticos pasos de sus antecesores, lo más probable es que quede chamuscada definitivamente, y quede en un segundo orden dentro del APRA.

martes, 24 de abril de 2007

Meche guarda pan para mayo (¿o julio?)


Mercedes Cabanillas ha vuelto a marcar su posición. Sus últimas declaraciones, respaldando última la decisión del Congreso, Poder del Estado que preside, de interpelar al presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, por el caso del irregular nombramiento de Alberto Pandolfi, ex premier fujimorista; y pidiendo al presidente Alan García que tenga “tranquilidad” en su viaje a los Estados Unidos, demuestran esta actitud.

Definitivamente, estas manifestaciones de Cabanillas no caen en saco roto. Tienen una intencionalidad clara: lograr una buena ubicación dentro del espectro político.

En primer lugar, le deja un claro mensaje al titular del Consejo de Ministros, Jorge Del Castillo, al manifestar que la interpelación es un derecho del Congreso, y que el APRA ejerció ese derecho, cuando fue oposición en otros gobiernos.

Primero, confirma que continúa la pugna por la hegemonía y el liderazgo en el Partido Aprista. Si bien es cierto Del Castillo salió bien parado de su presentación ante el Parlamento por el caso Pandolfi, no ha quedado de la misma forma en la interna aprista. Incluso días atrás, Cabanillas afirmó que le causó “una sorpresa desagradable” este hecho. Y no se incluyó ella sola, sino que agregó que dentro del APRA se tuvo la misma sensación (Lo cual es cierto, pues muchos quedaron solitarios peleando contra el régimen de Fujimori, mentor de Pandolfi). Con esto, la titular del Poder Legislativo pone en claro su posición y su deslinde con el fujimorismo, lo cual no ha sido manifestado de la misma forma por el Ejecutivo.

Además, le mandó un mensaje al mismísimo presidente Alan García, a quien le dijo por medio de la prensa que “viaje tranquilo” a los Estados Unidos para ver lo del Tratado de Libre Comercio con el país del norte. García había dicho que no era posible que se interpele nuevamente a Del Castillo justo cuando viajaba a la tierra del Tío Sam para ver el asunto del acuerdo comercial. Cabanillas también criticó el reciente pedido de facultades del Ejecutivo para legislar contra la delincuencia y el terrorismo. Son pruebas claras de su independencia dentro del partido que fundara Haya de la Torre.

Luego, al respaldar la decisión del Congreso, intenta ganar réditos políticos ante sus colegas parlamentarios de oposición. Pese a que ha afirmado en varias ocasiones que no postulará a la reelección para seguir presidiendo el Legislativo, lo cierto que esta actitud, junto con otras defensas del fuero parlamentario, como la aprobación de la eliminación de la renta básica de telefonía, por ejemplo, hace que tenga hasta el momento pocas críticas de parte de los congresistas de otras tiendas políticas. En su desempeño en este puesto, Cabanillas no ha generado muchos anticuerpos (salvo el incidente con Martín Pérez), y de no darse inconvenientes, puede que en julio sea ratificada en el cargo.

Por último, la imagen del Congreso, deteriorada en la época de Alejandro Toledo, se ha visto mejorada, lo cual es un mérito (en cierta forma) de Cabanillas. Ante los escándalos ocurridos, como la parranda en Brasil y lo más reciente, de la contratación irregular por la congresista Elsa Canchaya a una de sus empleadas del hogar, el Congreso presidido por Cabanillas ha procedido a investigar y sancionar.

Al parecer, a Cabanillas le ha sentado bien estar en la presidencia del Congreso. Desde allí, puede desempeñar un papel independiente, no estando tan atada de manos como Del Castillo en el premierato. De paso, está ganando puntos en la disputa por el liderazgo del partido, en miras a definir quien será el candidato (o candidata) de la estrella en el 2011.

lunes, 16 de abril de 2007

Meche y Ollanta pasaron piola

El escándalo de la irregular designación del ex premier fujimorista Alberto Pandolfi, como jefe del Preven, de parte del actual titular del Consejo de Ministros, Jorge Del Castillo, causó tantas tormentas en la superficie política, que hizo que dos hechos importantes pasaran completamente desapercibidos, tanto para la prensa como para la opinión pública nacional.

Como primer hecho, tenemos la queja de la presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas, quien denunció una campaña en su contra en la que la acusaban de lesbianismo. Un hecho que apareció chiquito en páginas escondidas de algunos diarios de circulación nacional, la propia Meche lo agrandó como si fuera importante.

En primer lugar, quien menos anticuerpos tiene ante la población, que incluso la respalda con un abrumador 60 %, según una encuesta publicada la primera semana de abril, e incluso entre sus propios colegas parlamentarios, que la respeta, sale a declarar cosas de esta naturaleza. Y en el caso de que así hubiera sido, la campaña sería porque está administrando mal el puesto que el pueblo le dio.

Sin embargo, no. Mercedes Cabanillas ha demostrado hasta el momento su buen manejo político para conducir el Congreso, institución que hasta hace un año estaba completamente desprestigiada. Se ha encargado de mejorar su imagen, tratando de concertar con las otras tiendas políticas.

De otro lado, doña Meche, más correa por favor. Al viejo líder aprista Víctor Raúl Haya De la Torre, sus enemigos políticos siempre lo acusaron de homosexual durante toda su trayectoria. Sin embargo, Haya nunca se molestó en responder a estas afirmaciones, y se dedicó siempre a poner temas políticos sobre el tapete. Usted debería aprender de su maestro, que siempre restó importancia a los chismes. Aunque claro, eran épocas en las que la chismografía no estaba tan institucionalizada como ahora.

Por su parte, no podía quedarse atrás el que fácilmente sería, en estos momentos, Presidente del Perú, si no fuera por su familia y la contracampaña que le hicieron, además de la influencia del mandatario venezolano Hugo Chávez de que nunca pudo deslindar. Ollanta Humala volvió a la palestra, pero de una forma que acentúa aún más su desdibujamiento de la política. Promovió una marcha a la frontera con Chile, con el objetivo de hacer sentir al país vecino la incomodidad por el tema de los límites marítimos, que Torre Tagle espera solucionarlos en la Corte Internacional de La Haya.

Esta movilización pudo haber provocado escaramuzas con el vecino país del sur. Felizmente, el Gobierno peruano destacó a un grupo especial de la Policía Nacional que impidió el cruce desafiante de estos chauvinistas de la frontera con Chile. No pasó de mayores, y terminó como lo que era, una payasada. Ni siquiera el mismo Ollanta estuvo en la movilización que convocó, debido a que tenía impedimento de salir de Lima por el juicio que afronta por el tema de Madre Mía.

En el Perú, pasar piola significa estar desapercibido, no ser visto por la gente. Eso sucedió con Ollanta y Meche. Menos mal por ellos, y agradezcan a Jorge Del Castillo su metida de pata. En condiciones normales, hubieran hecho el ridículo.