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viernes, 14 de mayo de 2010

Los equipos peruanos en la Copa Libertadores

Alianza Lima y Universitario de Deportes quedaron eliminados en los octavos de final de la Copa Libertadores. Y el Juan Aurich se quedó en la fase de grupos, aunque sacó de carrera previamente al Tecos mexicano. Estos resultados, sin duda alguna, son mejor de lo que se esperaba, debido a los antecedentes recientes de nuestro fútbol: el último lugar de nuestra selección en las últimas eliminatorias, y las campañas discretas de los clubes en los torneos internacionales, donde se acostumbra a quedarse en primera fase.

No obstante, quedó la sensación de que, pese a los pocos pergaminos, Alianza y Universitario (e incluso el Aurich) podían avanzar más en la Copa. No por tener grandes jugadores, con mucho nombre; sino que los rivales de la Copa no fueron los cucos que parecían ser.

Y esto se debe a la falta de oficio para definir los partidos claves. Falta de oficio es falta de calidad, falta de clase para resolver las oportunidades que tuvieron los tres elencos peruanos.

Todos y todas pensábamos que el Aurich caería eliminado fácilmente por el Estudiantes Tecos de México. Hasta el mismo entrenador del cuadro de Guadalajara afirmó que ganarían a los chiclayanos en los dos partidos. Pero el "Ciclón del Norte" sorprendió no sólo a su propia hinchada y a la afición peruana, sino a toda América Latina, con el juego que desplegó para sacar del camino a un cuadro mexicano que no fue lo que se esperaba.

Ya en la fase de grupos, el Aurich hizo lo que se esperaba: derrotó de local tanto a Alianza como al Bolívar de La Paz. Pero en el encuentro decisivo contra Estudiantes de La Plata, pesó más la camiseta de los campeones de América, que lograron vencer en el mismo Chiclayo.

Alianza Lima comenzó espectacularmente: ganó en La Paz al Bolívar por un categórico tres a uno; y luego aplastó al Estudiantes en Matute por cuatro a uno, en un partido que asombró no sólo a nuestro continente, sino que dio la vuelta al mundo.

Tras una primera rueda perfecta (nueve puntos en tres partidos), el cuadro íntimo mostró serias deficiencias en su defensa, en el partido ante Aurich en Chiclayo, donde perdieron cuatro a dos. Al Bolívar le ganaron con las justas uno a cero en Matute, asegurando la clasificación a octavos. Y las derrotas ante Estudiantes como visitante, en el último partido de la fase de grupos; y ante la Universidad de Chile, en el partido de ida de octavos disputado en Lima, fueron por gruesas fallas en la zona defensiva.

Es cierto que en el último partido de octavos, disputado en Santiago, un grueso error arbitral influyó en el resultado. Pero también hay que decir que la clasificación se perdió en Lima, y en la capital chilena se tuvieron todas las condiciones para ganar el partido, ante una "U" de Chile desconocida. Precisamente por esas fallas defensivas que quedaron bien cubiertas por el escándalo del final del partido.

Por el lado de la "U", comenzaron como Alianza, pero con un estilo más discreto. Derrotaron al Blooming de visitante y al Lanús argentino en Lima. Pronto se haría presente el problema latente en tienda crema: el poco poder ofensivo de los merengues. Esto se manfiestó en los partidos de local ante el Libertad paraguayo y el Blooming, contra el que se erraron ocasiones de lo más increíbles. Por suerte, la "U" contaba con un buen esquema defensivo, que le valió para sacar un empate ante Lanús en Buenos Aires, y conseguir una clasificación angustiosa.

El rival en octavos era São Paulo de Brasil, un equipo con muchas copas en sus vitrinas. Aquí se empató a cero, y el equipo brasilero jugó mejor. Sin emabrgo, en el partido de vuelta, el cuadro crema sacó a relucir su tradicional "garra" y su buen orden defensivo. São Paulo estuvo desconocido y no pudo quebrar el cero en la valla de Llontop, que ese día estuvo gigante. El cuadro crema no fue menos que el equipo paulista, y hasta pudo hacer daño; pero nuevamente el ataque piloteado por Piero Alva no estuvo atinado.

El empate global obligó a los penales, y la "U" perdió, con dignidad, es cierto, pero también le faltó oficio a sus pateadores desde los doce pasos. La "U" se fue con todo lo alto, aunque sus delanteros terminaron en deuda con su afición.

Alianza Lima, Universitario y Juan Aurich se esforzaron e hicieron una Copa Libertadores positiva, dejando mucho mejor la imagen del fútbol peruano. Quedó la sensación de que no era muy difícl llegar a cuartos de final, e incluso a instancias superiores; lo cual no se dio por no tener la categoría para lograrlo. Están bien las ganas y el no sentirse menos, pero no es suficiente. Si corrigen esos pendientes, puede que en la Copa del 2011 lleguen más lejos.

domingo, 21 de febrero de 2010

El profeta Jonás y Chemo del Solar

Cuenta la historia bíblica que Jonás fue enviado por Yavé a predicar a los pecadores de Nínive para que se conviertan de sus delitos y pecados, de lo contrario, un gran desastre sobrevendría a esta ciudad. Jonás, como buen judío que se creía más que los pueblos “paganos”, decidió no hacerle caso a Dios y huir en un barco a Tarsis.

En el trayecto, sin embargo, el barco comenzó tener riesgo de hundirse debido a una gran tempestad. Los tripulantes y pasajeros se encontraban desesperados por tal situación, y encontraron al tal Jonás durmiendo. Inmediatamente le increparon su actitud, y Jonás propuso como solución que lo echen al mar. Finalmente, la tripulación decidió echar al profeta desobediente al mar. Y la tempestad se calmó.

Este episodio mítico me hace pensar que acaso con la salida de Chemo del Solar de la selección, las cosas comenzaron a cambiar en el fútbol peruano.

Porque este arranque de los equipos peruanos en la Copa Libertadores de América, que es el más espectacular que haya visto en mi vida (6 triunfos en 7 partidos), no lo imaginaba ni el más optimista de los seguidores de nuestro fútbol.

Primero fue el Juan Aurich, que aparecía como el menos pintado ante el Estudiantes Tecos de México. Pero derrotó a los aztecas tanto de local como de visita. Y aunque fue vapuleado por el verdadero Estudiantes de La Plata, no se le quita mérito por lo hecho en la fase previa. Y conste que le quedan cinco partidos por jugar.

Los compadres, Universitario y Alianza, ganaron de arranque sus partidos de visita en Bolivia (plaza difícil considerando la altura). Luego, la "U" derrotó en Lima al Lanús argentino, que si bien es cierto era inferior al cuadro crema, no dejaba de ser un rival difícil.

Pero lo mejor fue la noche del jueves, cuando Alianza Lima aplastó al campeón de América, Estudiantes (sí, el mismo que goleó al Aurich). Parecía la misma historia de siempre cuando el cuadro platense se adelantó a los 8 segundos. Pero los "íntimos" reaccionaron bien, y con el juego endiablado de Aguirre (acaso el mejor partido de su vida), golearon 4-1 a los "pincharratas", que reconocieron dignamente su derrota.

¿Acaso la salida de Chemo del Solar ocasionó este desborde de nuestro fútbol? Porque antes de estos resultados éramos lo peor en fútbol. Y ahora resulta que Aguirre es Messi, y Fernández es "Zlatan". Y Piero Alva es el delantero que necesitamos.

No hay que exagerar. Estos resultados no son accidentes. Son muestras de que el futbolista peruano tiene un gran potencial. Que necesita mejores condiciones para desarrollar su juego, y harta disciplina para conseguir grandes resultados. Que cuando se lo proponen, victorias históricas como esta son posibles. Y estar convencido de que el trabajo en equipo es lo mejor para nuestro fútbol.

Por último, hay que recordar que antes de que Chemo del Solar asumiera la dirección técnica de la selección, en la Copa América del 2007 Perú batió a Uruguay por 3 a 0. Ese resultado no fue de casualidad: Perú se impuso con claridad, con orden táctico y disciplina. No somos los peores por quedar últimos en las Eliminatorias, ni los mejores porque Alianza batió a Estudiantes. Simplemente, necesitamos ordenar la casa en nuestro fútbol.

sábado, 19 de abril de 2008

Al santo le dieron duro: algunas reflexiones

El equipo más simpático del fútbol peruano fue aplastado por River Plate de Argentina, en el último partido de la segunda fase de la Copa Libertadores. Digo el más simpático, porque pese a no tener hinchas, muchos aficionados al fútbol gustaban del buen toque de la Universidad San Martín, ese mismo equipo que hace más de dos meses, derrotara claramente al cuadro millonario de Buenos Aires.

Ni el más pesimista lo hubiera pensado. Es que aquí tenemos la mala costumbre de aferrarnos a lo imposible, la masoquista conducta de tomarnos a pecho la frase “matemáticamente tenemos posibilidades”.

La realidad era que San Martín se enfrentaría a River en el estadio Monumental de Núñez. Si bien es cierto estaba en desventaja a solo tres puntos, era una desventaja también, al fin y al cabo. Quienes pensaron que el conjunto blanco (que utilizó el negro esa noche, acaso para adelantar el luto) podía dar la sorpresa, se equivocaron de cabo a rabo

Porque el cinco a cero que propinó el cuadro de la banda sangre (con un uniforme muy parecido al de la selección peruana, ojalá así fuera nuestro juego) a la San Martín fue un resultado justo por donde se le mire. Con jugadores mucho más experimentados, y con bastante oficio de sobra, River se paseó con su rival, que pasó en esporádicas ocasiones la mitad de la cancha, y casi nunca pudo armar una buena jugada de peligro.

Cómo habrá sido de aplastante la superioridad de River, que una de las figuras del partido, a pesar de los cinco goles que encajó, fue el golero santo Leao Butrón. Tranquilamente el marcador pudo terminar doce a cero o catorce a cero, de no haber sido por sus atajadas. Y digo “a cero”, porque San Martín sólo vino a resistir.

Pese a lo contundente del resultado, la diferencia entre River Plate y la Universidad San Martín no pasa por la cantidad de goles marcados. Está en la actitud mostrada por ambos cuadros cuando fueron locales. En Lima, San Martín fue muy perdonavidas con River, y sus delanteros fallaron clamorosas ocasiones de gol. Incluso cuando tenían la posibilidad de generar ataques, preferían utilizar el “camotito”, la “huachita”, entre otros lujos que nos gustan a todos.

En cambio, River salió decidido al campo de juego, a marcar todos los goles que fuera posible. Y a demostrar, no sólo con el buen toque que también tienen, que son superiores. Esa superioridad fue demostrada con goles. Ahí radica la diferencia.

Obviamente, también está la larga experiencia copera de los millonarios. Para San Martín fue el debut, el cual pareció muy auspicioso. Incluso fue comentado por la prensa deportiva internacional. Pero lamentablemente, eso se fue diluyendo, principalmente por la inexperiencia en la Copa Libertadores. Pero haber derrotado a América de México y al mismo River Plate en su debut copero, es algo elogiable.

PD: No digo que Mario Leguizamón sea un Maradona, pero era lo mejorcito que tenía la San Martín. Hizo falta en el último partido. El castigo que le impusieron fue exagerado, aunque sí muy condenable lo que le dijo a Silvia Reyes. Si hablamos de equidad de género, que también se rescinda el contrato a todos los futbolistas que les dicen “zamba canuta” a los árbitros varones.

viernes, 11 de abril de 2008

Flamengo ganó la guerra psicológica

Desde que se realizó el sorteo de los grupos para la presente Copa Libertadores, los dirigentes del Flamengo del Brasil sabían que un probable rival de su grupo sería Cienciano del Cuzco. Esto se confirmó cuando el cuadro imperial eliminó a su similar uruguayo del Wanderers, al vencerlo 1-0 en las alturas del Cuzco, y empatar a cero en Montevideo.

Flamengo conocía que Cienciano era el cuadro a vencer. Porque con Bolognesi (el otro integrante del grupo, también peruano) no tendría muchos problemas, mientras que con Nacional de Uruguay ya se conocía cuál sería el menú: los charrúas los vencerían en el Centenario, y luego el ‘Fla’ se vengaría en el Maracaná. Y así sucedió. Entonces, había que robar algo en la capital del Tahuantinsuyo.

Tras esta interesante lectura del panorama deportivo, su presidente, Marcio Braga, emprendió una campaña en contra de la altura, y se inclinó por vetar los estadios a más de 2 mil 500 metros. Puso los argumentos clásicos: que la altura ocasiona daños en la salud, que los jugadores regresan mareados, que por aquí, que por allá. Desde febrero pasado le puso condimento al duelo con los rojos del Cuzco. Incluso amenazaron con no presentarse al partido. Pero obviamente no lo iban a hacer.

Los del Cuzco respondieron a estos dimes y diretes, comenzando desde su inefable ¿presidente o dueño? Juvenal Silva, y el mismo director técnico Franco Navarro, respondieron a lo manifestado por Braga, e incluso amenazaron con demandarlo. Este ambiente generó un exceso de confianza entre los jugadores desde antes del partido, pues se convencieron de que los brasileros tenían miedo de jugar en las alturas del Ombligo del Mundo. Y que en la primera de cambio los pasarían por encima.

Ese era, en efecto, el objetivo de Flamengo. Hacer crecer el exceso de confianza de los cuzqueños quienes, tanto en el campeonato local como en la Libertadores, no habían cedido un solo punto en el Garcilaso de la Vega. Y justo el clíamx de la autosuficiencia llegaría en este trascendental partido, ante un rival que había entrado a la cancha “temeroso” de entrada.

Sin embargo, Flamengo no fue nada temeroso. Mientras que Cienciano salió al verde con la certeza de que golearía a los brasileritos asustados por la altura (¡Qué ironía! En fútbol, ¡Brasil es Brasil, hombre!), el “Mengao” fue con todo al terreno de juego. Y tuvo un buen primer tiempo, con varias llegadas al pórtico de “Chiquito” Flores. Los cariocas no tuvieron miedo a la altura para nada, mucho menos al rival. Incluso dominó las acciones en el primer tiempo.

Esto hizo recordar a los hinchas el desempeño que tuviera el River Plate argentino en la final de la Copa Sudamericana, en aquella recordada final en que Cienciano lo derrotó y logró una hazaña histórica, la de ganar este trofeo. El equipo de la banda sangre se dio con todo en el primer tiempo, y en el segundo tiempo terminaron cansados. Por eso, todos creyeron que se podría repetir la historia.

Lamentablemente, los rojos ya no eran los mismos del 2003. El tiempo complementario fue momento en el que se notaron todas sus deficiencias, las cuales los rojinegros aprovecharon para clavar tres puñales en forma de gol, en el corazón de los incaicos.

Se acabó el partido y se acabó también el teatro de los brasileros, quienes además de lograr su clasificación anticipada a los Octavos de Final de la Copa Libertadores (así se llama, olvídense de Santander), fingieron ser las ovejas más medrosas, y al final se convirtieron en los lobos más rapaces que punzaron sus dientes afilados en las carnes de un Rojo ahora herido de muerte, que intentará no perecer, sino salir victorioso en el Centenario de aquí a unos cuantos días.