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lunes, 15 de febrero de 2010

El racismo en el Perú

La actriz Jimena Lindo acaba de disculparse en su blog con Magaly Solier por sus comentarios en el programa Mesa de Noche, que conduce junto a Renzo Schuller (también implicado en el tema) y Denisse Arregui, también actores.

Me tomé el trabajo de leer su artículo, y la verdad, me pareció sincera. Sin embargo, observé que, tanto en su blog como en los medios donde se daba cuenta de esta información, varios y varias cibernautas seguían tratándola como si fuera una creída, una racista, entre otros apelativos no muy felices. Me interpelaba, “pero si ya pidió disculpas”. Entonces decidí ir, como debe hacer toda persona, a la fuente misma: encontrar el video mismo donde se hacen estos comentarios.

Tras ver el video en Youtube una y otra vez, por más esfuerzo que hice para encontrarle los tres pies al gato, no le encontré nada. No me pareció despectivo. No hallé absolutamente nada de racismo. Además, el comentario “han ido a vender chompas, a vender chullos” es en plural, pues se refieren a dos personas, una de ellas la actriz Norma Martínez, amiga de ambos conductores.

Sin duda alguna hacer esta apreciación no es muy popular. Es lo que yo vi. Puedo estar equivocado. Pero, ¿por qué la mayoría vio otra cosa? ¿O es que quiso ver otra cosa? ¿O simplemente no vieron, y les contaron?

Sobre lo segundo, es muy normal en el Perú dejarse llevar por el “rumor” y no comprobar la fuente. Pero ese no es el tema. Mi preocupación va por lo primero: la interpretación del mensaje, por qué chocó tanto un chiste que podría ser intrascendente, y que en una conversa entre amigos quedaría allí.

Intento ensayar algunas interpretaciones. El Perú está marcado por una fractura social muy fuerte, donde un pequeño grupo, muy pequeño, ha hecho lo que ha querido con el país. Y para hacerlo, ha abusado de nuestros indígenas, nuestros negros, nuestros cholos, nuestros chinos. Y ese hecho histórico está muy marcado en el inconsciente nacional, mayoritariamente mestizo y en el cual están todos estos grupos sociales que han sido discriminados y despreciados. Como no se ha resuelto el tema de la fractura social, la frustración y el deseo de reivindicación están allí. Y cualquier palabra dicha imprudentemente, por más inofensiva que sea, resultará chocante.

Tampoco es que quienes no interpretaron así los comentarios de Schuller y Lindo no sientan esa misma idea. Quizás en menor medida. Es cuestión de óptica. Pero lo cierto es que la sociedad peruana está muy marcada por el racismo.

De otro lado, también está otra característica negativa de nuestra sociedad, que es la hipocresía. ¿Cuántos de los que han sido afectados por estos comentarios, alguna vez en su vida no han “choleado” o “negreado” a otro? ¿Por qué no reaccionábamos así hace algunos años? ¿No será también que asumimos este discurso de “inclusión” sólo porque está de moda?

Lo real es que, para que una sociedad supere todo este tipo de situaciones, es el Estado el que debe hacerse presente. Es importantísima su intervención en temas de salud, vivienda e infraestructura en las zonas alto andinas de la sierra y urbano marginales de nuestro país (sí, dentro de esa misma Lima que se muestra opulenta hacia el mundo), donde ser indígena o “cholo” es sinónimo de ser pobre. Y también la educación debe ser orientada en un sentido reconciliador de nuestra sociedad. Allí tenemos una guía en las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.


Foto: Diario "El Comercio"

jueves, 13 de setiembre de 2007

Doctora Hildebrandt, ¡basta ya!


CARTA ABIERTA A LA DOCTORA MARTHA HILDEBRANDT PEREZ-TREVIÑO

Dra.
Martha Hildebrandt
Congresista de la Republica del Perú
Presente.-

Quisiera expresar mi preocupación y rechazo, ante las actitudes que usted ha tenido en el ultimo año y medio hacia dos de sus colegas, como son María Sumire e Hilaria Supa, quienes, gracias a Dios y al pueblo peruano, ahora representan en el Congreso, de manera legitima, justa y necesaria, a una comunidad tan aislada, menospreciada y olvidada, como la andina, a la cual le debemos gran parte de nuestro legado y tradición.

Cuando Sumire y Supa juramentaron, en julio del año pasado, en quechua, (idioma del cual deberíamos sentirnos orgullosos los peruanos de que aún exista), usted no les aceptó su juramento, sino que les quiso hacer hablar en español. Ahora ultimo, rechazó un proyecto de Ley que presentaron ambas en defensa de las lenguas nativas, refiriéndose a este con expresiones como esta: “no va servir para nada”, y con desprecio hacia sus colegas parlamentarias como “niñas quechuahablantes”.

Usted representa a esa clase que aun cree en aquella vieja frase del gran poeta iqueño Abraham Valdelomar, quien ironizaba a la sociedad limeña de esta forma: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert, y el Palais Concert soy yo”. Es decir, de aquellos que creen que el Perú de hoy es el mismo de comienzos del siglo XIX, donde los andinos y amazónicos no existían, y solo eran vistos como ciudadanos los limeños descendientes de la colonia.

Esa misma clase que, al ver vista “su” Lima invadida por los habitantes de la sierra y la selva (obligados a hacer esto en vista del criminal centralismo y olvido de las provincias), primero huyeron del centro de la capital hacia otros lugares, tratando de crearse nuevos “ghettos”, como Miraflores o San Isidro, por miedo a que los invada “la choledad”. Pero igual, la expansión de lo andino era tanta, que ahora se fueron algunos kilómetros al sur, a ese lugar llamado Asia, al cual denominaron “exclusivo”, y donde muchos que tengan la piel oscura o cobriza no pueden entrar ni siquiera a sus playas. Lo mismo pasa con las discotecas y otros lugares de recreación. ¡En pleno Siglo XXI!

Usted pertenece a esa clase, doctora Hildebrandt. Esa clase que solo cree que lo occidental debe prevalecer sobre lo autóctono. Son pocos, pero, ¡qué poder manejan!

Llama la atención más, que usted, siendo una conocedora de la lingüística, y por ende de los peruanismos, muchos provenientes del quechua y el aymará, tenga una actitud de desprecio hacia sus habitantes, y a sus tradiciones culturales.

Esas épocas del “Palais Concert” y todo ello se acabaron, doctora Hildebrandt. Acepte que el Perú ya cambió, que las provincias ahora reclaman abiertamente, y sin miedos, sus derechos a expresarse de acuerdo a su cultura y su lengua. Acepte que el Perú no sólo es de los limeños de pura cepa, hijos de europeos: El Perú es también mestizo. Y también indio, negro y oriental, sea japonés o chino.

Y por favor, lo mejor que puede hacer usted es permanecer dormida en las sesiones del Pleno del Congreso, como es que lo suele hacer. Ya no intervenga mejor. Cada vez que lo hace, le aflora el desprecio y la altivez que la caracteriza. Gracias por sus aportes culturales a la nación, con sus libros y trabajos sobre lingüística y todo ello. Pero hasta allí nomás.
Basta ya, doctora Hildebrandt.

Atentamente,

Víctor Liza Jaramillo
Ciudadano peruano