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jueves, 13 de setiembre de 2007

Doctora Hildebrandt, ¡basta ya!


CARTA ABIERTA A LA DOCTORA MARTHA HILDEBRANDT PEREZ-TREVIÑO

Dra.
Martha Hildebrandt
Congresista de la Republica del Perú
Presente.-

Quisiera expresar mi preocupación y rechazo, ante las actitudes que usted ha tenido en el ultimo año y medio hacia dos de sus colegas, como son María Sumire e Hilaria Supa, quienes, gracias a Dios y al pueblo peruano, ahora representan en el Congreso, de manera legitima, justa y necesaria, a una comunidad tan aislada, menospreciada y olvidada, como la andina, a la cual le debemos gran parte de nuestro legado y tradición.

Cuando Sumire y Supa juramentaron, en julio del año pasado, en quechua, (idioma del cual deberíamos sentirnos orgullosos los peruanos de que aún exista), usted no les aceptó su juramento, sino que les quiso hacer hablar en español. Ahora ultimo, rechazó un proyecto de Ley que presentaron ambas en defensa de las lenguas nativas, refiriéndose a este con expresiones como esta: “no va servir para nada”, y con desprecio hacia sus colegas parlamentarias como “niñas quechuahablantes”.

Usted representa a esa clase que aun cree en aquella vieja frase del gran poeta iqueño Abraham Valdelomar, quien ironizaba a la sociedad limeña de esta forma: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert, y el Palais Concert soy yo”. Es decir, de aquellos que creen que el Perú de hoy es el mismo de comienzos del siglo XIX, donde los andinos y amazónicos no existían, y solo eran vistos como ciudadanos los limeños descendientes de la colonia.

Esa misma clase que, al ver vista “su” Lima invadida por los habitantes de la sierra y la selva (obligados a hacer esto en vista del criminal centralismo y olvido de las provincias), primero huyeron del centro de la capital hacia otros lugares, tratando de crearse nuevos “ghettos”, como Miraflores o San Isidro, por miedo a que los invada “la choledad”. Pero igual, la expansión de lo andino era tanta, que ahora se fueron algunos kilómetros al sur, a ese lugar llamado Asia, al cual denominaron “exclusivo”, y donde muchos que tengan la piel oscura o cobriza no pueden entrar ni siquiera a sus playas. Lo mismo pasa con las discotecas y otros lugares de recreación. ¡En pleno Siglo XXI!

Usted pertenece a esa clase, doctora Hildebrandt. Esa clase que solo cree que lo occidental debe prevalecer sobre lo autóctono. Son pocos, pero, ¡qué poder manejan!

Llama la atención más, que usted, siendo una conocedora de la lingüística, y por ende de los peruanismos, muchos provenientes del quechua y el aymará, tenga una actitud de desprecio hacia sus habitantes, y a sus tradiciones culturales.

Esas épocas del “Palais Concert” y todo ello se acabaron, doctora Hildebrandt. Acepte que el Perú ya cambió, que las provincias ahora reclaman abiertamente, y sin miedos, sus derechos a expresarse de acuerdo a su cultura y su lengua. Acepte que el Perú no sólo es de los limeños de pura cepa, hijos de europeos: El Perú es también mestizo. Y también indio, negro y oriental, sea japonés o chino.

Y por favor, lo mejor que puede hacer usted es permanecer dormida en las sesiones del Pleno del Congreso, como es que lo suele hacer. Ya no intervenga mejor. Cada vez que lo hace, le aflora el desprecio y la altivez que la caracteriza. Gracias por sus aportes culturales a la nación, con sus libros y trabajos sobre lingüística y todo ello. Pero hasta allí nomás.
Basta ya, doctora Hildebrandt.

Atentamente,

Víctor Liza Jaramillo
Ciudadano peruano