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martes, 15 de mayo de 2007

¿Qué pasó con tu bancada, Lourdes?

En momentos en que no se terminan de desarmar las piezas claves del escándalo en que se involucró la suspendida congresista Elsa Canchaya, y del pedido del levantamiento de inmunidad contra ocho parlamentarios humalistas, quienes protagonizaron actos de violencia en el Hemiciclo del Congreso hace poco menos de un año, otro sacudón más remece al Parlamento Nacional.

Ahora se trata del colega de bancada de la Canchaya, Walter Menchola. Este contrató como asistente a su supuesta amante, Karen Ku, y luego la colocó como técnica en el despacho de Martín Pérez, de su mismo grupo parlamentario. El problema es que la señorita Ku cobraba sin trabajar. Ante la denuncia evidente de Cuarto Poder, Menchola reconoció, al día siguiente, su “error” y renunció a su inmunidad parlamentaria para ser investigado. Más allá de lo “hidalgo” de su última actitud, esto tendrá que ser sancionado.

Lo coincidente es que ambos son de Unidad Nacional, grupo político vinculado a la derecho que por segunda vez consecutiva, perdió la posibilidad de llegar al poder. Y Menchola no era cualquiera dentro de ese grupo. Fue el número 1 en la lista de UN por Lima, en las elecciones generales del año pasado. Era el segundo de Luis Castañeda Lossio al interior de las filas de Solidaridad Nacional, y durante el primer período de este como alcalde de Lima, fue regidor metropolitano.

Entonces, aquí volvemos a un tema que tiene que ver con la selección de los candidatos. Esto demuestra que no hubo una buena elección al interior de UN. Porque quienes incurren en estas cosas no lo hacen recién, sino que estas argucias ya vienen de antes. Canchaya ya lo había hecho antes en Junín, con temas de documentos, mientras que Menchola había dado facilidades para que la señorita Ku y sus familiares utilizaran movilidades de la Municipalidad de Lima (¿y eso, señor Castañeda?).

Nos preguntamos, ¿Qué hubiera pasado si Lourdes Flores hubiera sido elegida presidenta, y hubiera tenido que enfrentar los problemas en que está envuelta su propia bancada? Hubiera sido muy difícil mantener la gobernabilidad, pues si no supo ser política en un proceso electoral, menos cuando se es gobierno y todo mundo está a la expectativa.

Su bancada ya no sólo será percibida como indefinida y ambigua, por su tácito apoyo (aunque lo nieguen) al actual gobierno. También será vista por la población con desconfianza, debido a estos escándalos, y prácticamente aniquila la ambición manifestada por el vocero de este mismo grupo parlamentario, Javier Bedoya de Vivanco, de pretender ser gobierno el 2011. Estos hechos debilitan aún más la imagen política de UN, que ya venía golpeada luego de la derrota electoral de su candidata el 2006.

miércoles, 2 de mayo de 2007

"Conchaya" no es la única


Parece que no solo al Ejecutivo le gusta que le descubran perlitas escondidas. Luego de los escándalos del verano que pasó, parecía que esta era la moda. Las demás instituciones del Estado, hasta el momento, estaban pasando piola. Salvo el escandalete del viaje de los congresistas a Brasil (¡por favor! ¿Quién no se divierte cuando tiene algún viaje, aunque sea de trabajo?), todo marchaba bien en el Congreso.

Pero los otorongos no se querían quedar atrás.

La congresista Elsa Canchaya, de las filas de Unidad Nacional, se ha convertido en el centro de la atención. Se descubrió que contrató a su empleada del hogar, Jackeline Simón, como asesora de su despacho. La señorita en cuestión sólo tiene formación escolar, contraviniendo el reglamento del Congreso, en el cual se establece que todo funcionario o asistente de algún parlamentario debe poseer como mínimo un título universitario. Sin embargo, se le estaba “pagando” casi seis mil soles mensuales. Es casi seguro que la tal Canchaya no le pagaba más de 600 soles, aunque los seis mil figuraran en la planilla. ¿O alguien le paga seis mil a su empleada? No es por menospreciar a la señorita Simón, ni a ninguna de las abnegadas y humildes empleadas del hogar que trabajan en muchos hogares pudientes. Pero la realidad es esa.

En buen cristiano, Canchaya habría usurpado el supuesto salario de su empleada

En su defensa, la parlamentaria argumentó que la acusaban de esto por “racismo” y que todo era falso. Se quiso agarrar de un tema que, si bien es cierto existe en nuestra sociedad, nada tenía que ver con la denuncia en su contra, que era evidente y comprobable. Al final, tuvo que reconocer la falta, aunque demasiado tarde, pues todo parece consumado.

Lo hecho por Canchaya es un grave delito que debe ser sancionado con todo el peso de la ley, para que quede un precedente. Felizmente, sus colegas congresistas ya han tomado la decisión de sancionarla, e incluso ya se habla de desaforarla. La reacción ha sido inmediata. En su propio partido, el PPC, le han suspendido la militancia.

La prensa ha puesto al descubierto otra vez las cochinadas de la gente relacionada a la política y a los sectores públicos, evidenciando que la corrupción continúa, sea del gobierno o de la oposición, y remembrando aquella famosa frase del gran Manuel González Prada, quien dijo hace 120 años que “donde se pone el dedo, sale la pus”.

Por su parte, el Congreso ha actuado bien, deslindando inmediatamente con la congresista elegida por Huancayo. Sin embargo, ¿será el único caso? Creemos que no. Y no solamente en el Congreso. En otras instituciones del supremo Estado peruano, deben ocurrir cosas similares. La prensa seguirá investigando, señores de la política. Así no les guste. Ya saben.